CAPITULO 27

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Oscuridad… y más oscuridad, eso era todo lo que podía ver

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Oscuridad… y más oscuridad, eso era todo lo que podía ver. Me sentía débil, demasiado frágil y cansada.
Desde lejos oía algunos gritos y voces pero me era imposible distinguirlos con claridad, eran como voces lejanas imposibles de distinguir. Aun así intente concentrarme en aquellos gritos, comencé a tranquilizar y direccionar mis pensamientos hacía aquellas voces. Sabía que si me dejaba llevar por el cansancio de mi cuerpo caería en un profundo sueño y  no era eso lo que quería en estos momentos. Necesitaba despertar.

Iam está en peligro…

Abrí mis ojos de golpe y puse mi cuerpo en alerta ante cualquier movimiento. Estaba tirada en el suelo, a mi lado un charco de sangre se hacía visible. Me levanté velozmente y miré mí alrededor. Me quedé helada.

La chica que me había apuntado con el arma se encontraba tirada sobre la mesa de vidrio de la cual la sangre corría por todos lados, era impresionante la cantidad de sangre que salía de su cuerpo. El olor era tan fuerte que me dieron unas ganas inmensas de vomitar pero aun así me contuve, no era el momento adecuado para ser débil. Caminé hasta la chica para asegurarme de que no estuviera muerta, rápidamente coloqué una mano sobre mi boca y mi nariz debido al intenso olor a sangre. Al llegar junto a ella me percaté de que seguía viva. Tenía una bala incrustada en su hombro por donde había perdido una cantidad considerable de sangre, si no era atendida inmediatamente ella corría el riesgo de morir. Tenía claro de que ella había intentado matarme pero eso no me daba el derecho de dejarla morir.

Corrí hasta la sala intentando encontrar a Iam pero no tuve tanta suerte. La chica que me había cortado con el cuchillo se encontraba tirada en el suelo totalmente inconsciente. A su lado un hombre vestido de negro se encontraba acostado en el mismo estado que ella. Caminé ágilmente por la casa intentando entender qué había ocurrido. Subí rápidamente las escaleras dirigiéndome a la habitación de Iam, pero al llegar a la puerta de su habitación unas voces se hicieron audibles. Me recosté contra la pared sin que nadie se percatase de mi presencia y empecé a oír su conversación.

-No ganarás nada con esto. –Se oyó la voz de un hombre, que por el tono de voz que tenía se notaba bastante desesperado.

-¿Quieren encubrir esto? –Al fin la voz de Iam se hiso notar. Sentí un alivio enorme al escucharlo y saber que estaba bien.

-Solo recibimos órdenes. –La voz del hombre parecía bastante cansada. Me asomé lentamente por el borde de la puerta y eché un vistazo dentro de la habitación.

El hombre cuya voz había escuchado se encontraba acorralado contra la pared por Iam ya que él lo tenía agarrado del cuello. El hombre tenía una cabellera negra y los rasgos gastados. Su ropa estaba rasgada y llena de manchas de sangre. Tenía el labio roto y la mejilla rasgada dejando ver la carne al rojo vivo. Estaba claro que Iam le había dado una paliza hasta saciarse. Por otro lado Iam… estaba impecable. Ningún rasguño, no había ninguna sola mancha de sangre en él. Hasta su cabello se veía perfecto. Si no fuera por la horrorosa situación en que nos encontrábamos me hubiese tirado encima suyo para besarlo.

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