𝟓𝟐. 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒 𝐁𝐈𝐄𝐍

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⪻ 𝐀𝐫𝐢𝐚𝐧𝐧𝐚 ⪼

Este lugar es tal y como lo recordaba, la arena fina y blanca se pega a mis pies al primer contacto, los tonos turquesa que hay en el mar se roban mi atención y el oleaje sosegado es una melodía agradable que arrulla mis pensamientos y los transforma en completa serenidad.

Pienso que la única que cambió fui yo, mi cuerpo no es el mismo de cuando tenía cuatro años y la mentalidad que ahora tengo es resultado de cada decisión que he tomado, cierro los ojos dejando que el sonido de las olas se vincule con mi respiración.

He logrado que mi mente esté en blanco, pero de pronto en medio de esa paz, llegan los recuerdos que tengo junto a él, cada uno de ellos, una sonrisa se instala en mi rostro y algunas lágrimas resbalan por mis mejillas.

El sol está a punto de esconderse pero antes me regala uno de los mejores atardeceres que he podido presenciar, es una mezcla de colores, tonos rosados y naranjas.

Daría todo porque estuviera aquí.

—Es hermoso, ¿verdad? —sonrío, no necesito voltear, esa voz la podría distinguir entre millones más, no es el tono, es lo que ocasiona en mí. 

Mi respiración se acelera, quiero correr a sus brazos pero no sé si el estar lejos me está enloqueciendo y esto es producto de mi imaginación. 

—Aunque no tanto como tú. 

Giro sobre mis talones y efectivamente está aquí, lo sé porque mi mente no es tan buena para crear un holograma, Enzo está aquí, esos 7,936 kilómetros se han reducido a cinco metros pero obedezco a mi corazón y ahora lo único que nos separa es nuestra ropa. 

Mis brazos están aferrados a su anatomía, no quiero soltarlo, inhalo profundo, llenando por completo mis pulmones de su delicioso olor, puedo sentir su corazón latiendo con fuerza y apuesto que el mío también me ha delatado. 

Estoy completa.

Todas las piezas están en su lugar. 

Sus labios no se han separado de mi cabeza y sus manos acarician mi espalda desnuda. 

Después de unos minutos nos hemos separado, acuna mis mejillas con las palmas de sus manos y deja un beso en mi frente, sin duda eso era lo que mas echaba de menos. 

—¿Por qué no me dijiste que llegarías hoy? —hace puchero y al mismo tiempo frunce el ceño.

—Porque quería darte una sorpresa y porque ya no aguantaba más —ambos sonreímos, me pongo de puntillas y beso sus labios. 

♣︎

La noche ha llegado, estamos sentados a la orilla del mar, los colores deslumbrantes del agua ya no se perciben y lo único que observamos es la espuma que se forma cuando las olas chocan entre sí.

Enzo tiene entre sus dedos un cigarrillo y en la otra mano sostiene una cerveza, es la segunda que bebemos.

—Doce meses... —digo casi en un susurro, el sabor amargo de la cerveza no es lo único que me está costando digerir en estos momentos.

—Pueden ser menos —se encoge de hombros.

O más, pienso.

—¿Por qué no vienes? —bajo la mirada, creo que ha llegado el momento de contarle mis planes.
—Puedo rentar un departamento, así estaríamos juntos —mi mirada se clava en la fogata que horas antes encendimos.

—Tengo que decirte algo, ya no trabajo más con Nicolás —me mira con el ceño fruncido. —Quiero terminar mi carrera, ese es mi sueño, me faltan sólo dos semestres —

Lo observo en busca de una respuesta pero parece estar asimilando la situación.

—Me gusta que quieras continuar con tus estudios pero, ¿qué va a pasar con nosotros? —pregunta, en su rostro no hay ninguna expresión.

—Como te dije el otro día, mi amor por ti nunca se va a ir, sé que será difícil pero también estoy segura de que lo vamos a soportar, así como lo otro —un nudo se forma en mi garganta.

Entrelazamos nuestras manos y sonreímos, sus ojos están llenos de lágrimas y su barbilla está arrugada.

—¿Confías en mí? —pregunto.

—Siempre.

Pasa su brazo sobre mis hombros y justo en ese momento mi llanto es liberado, sé que si tomo otra decisión puedo cambiar el resultado, sé que si le pido que deje todo lo haría sin renegar, pero ninguno de los dos tiene que renunciar a sus sueños.

Aunque estar juntos sea el más grande.

Estaremos bien —besa mi hombro y al hacerlo siento sus lágrimas caer sobre mi piel.

—Estoy segura de que así será.

Y también estoy mintiendo, tengo miedo de dejarlo ir y que de pronto un día despierte y sé de cuenta de que no me necesita, tengo miedo de que al terminar esos doce meses ya no tenga un lugar en su vida.

—Promete que responderás mis mensajes y que nunca dejarás de recordarme cuánto me amas —asiente con la cabeza.

—Lo prometo —dice con voz entrecortada.

—Te amo Enzo.

—Te amo más, Ari.

Nunca he creído en el destino, pero estoy segura que la decisión de quedarme en Uruguay fue mi efecto mariposa, el más grande. 

Quizás desde siempre estuvimos destinados a coincidir.

Quizás no, pero se siente como si hubiéramos cumplido una profecía. 

O como si estuviéramos bailando en los anillos de Saturno y aunque no siempre compartamos la misma dirección, sé que nos vamos a encontrar. 

El “por qué” no se encuentra tallado en la corteza de un árbol, ni tampoco escondido en el universo. 

Está aquí, adherido a mi alma. 


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Cuenta regresiva 1...


𝐄𝐍𝐙𝐎 𝐕𝐎𝐆𝐑𝐈𝐍𝐂𝐈𝐂 - 𝐔𝐍𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐄𝐃 𝐄𝐒𝐒𝐄𝐍𝐂𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora