𝟏𝟑. 𝐀𝐃𝐈𝐎𝐒

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𓆩 𝐄𝐧𝐳𝐨 𓆪

Ari está molesta, no tengo que ser muy inteligente para darme cuenta de ello, su ceño fruncido, su ceja izquierda levantada y sus ojos casi entrecerrados me lo hicieron saber desde el momento en que cruzó la puerta del bar.

Sus palabras son vacías, sin una pizca de esa ternura que la caracteriza ni con ese tono melodioso que le agrada a mis oídos, esta no es Ari y necesito averiguar que sucede.

Después de meterla casi a la fuerza le indico que se ponga el cinturón y luego cierro la puerta, rodeo el capó y entro al auto, está mirando a la ventanilla y sus brazos están cruzados al igual que sus cortas piernas.

—¿Quieres ir a casa o al departamento? —tarda en responder así que toca insistir. —¿Ari? —

—A mi casa, no quiero volver a ese departamento.

—Bien.

Emprendemos el camino y mientras tengo oportunidad la observo, no sé que tenga de especial esa ventanilla pero se ha robado toda su atención.

A unos cincuenta metros hay un semáforo pero acaba de cambiar al color rojo así que disminuyo la velocidad hasta detenerme por completo, desabrocho mi cinturón y me acerco a ella pero centímetros antes la pantalla de su celular se ilumina.

Es una notificación de Instagram, pero no una cualquiera, es un mensaje de Matías.

Regreso a mi lugar esperando su reacción y la obtengo, Ari toma su teléfono, lo desbloquea y escribe algo que me molesta no poder leer.

—¿Qué tal la pasaron? —pregunto con extrema curiosidad.

—Muy bien —responde aún sin mirarme.

—Que bueno que te gustó, el lugar y el café son buenos.

—Lo son pero la compañía fue lo mejor, Matías es una increíble persona —tomo el volante con fuerza y recargo mi cabeza en el asiento. —Y Nancy, lamento haberla juzgado mal.

Un silencio un tanto incómodo se hace presente, esto no me gusta pero luego pienso en lo hipócrita que soy, pude haber estado junto a Ari y en lugar de eso estuve con Sofi así que no tengo cara para reclamarle nada.

Hemos llegado a casa y antes de que Ari baje decido hablar.

—Ari, tengo que contarte algo —por primera vez en la noche sus ojos apuntan a mi rostro. —No estuve con Elisa, ni tampoco revisé ese libreto.

—Lo sé Enzo —aprieta sus carnosos labios y baja su mirada. —Ninguno de los dos sabe mentir pero creo que tú menos, tus ojos y tu manera de ignorarme me hicieron saber que algo no estaba bien, me sentí culpable porque creí que el haber aceptado tomar un café con Matías te hirió, así que fui a buscarte pero antes de tocar, los escuché.

Su mirada regresa a mi rostro pero ahora soy yo quien no puede verla a la cara.

—No tienes que decir nada, sólo quiero que sepas que soy capaz de entenderte y no es necesario que me mientas.

—Antes de irme a las grabaciones de la película yo estaba con alguien, Sofi y yo vivíamos juntos, hacíamos teatro juntos y nuestra relación era sana pero al regresar de España ya no era lo mismo, algunas personas me dijeron que había regresado otro Enzo y poco a poco lo nuestro ya no funcionó —me escucha con atención y puedo notar cómo sus ojos se van llenando de lágrimas. —En la tarde recibí un mensaje, era ella, me pedía vernos otra vez y acepté.

Sonríe y a la misma vez deja escapar oxígeno de sus pulmones, un par de lágrimas caen directo sobre sus piernas y algunas otras resbalan por sus mejillas, toma la manija y abre la puerta para marcharse pero la detengo.

—No seas cruel y déjame salir, el que no quiera mentiras no significa que quiera los detalles.

—Escúchame Ari —luego de unos segundos vuelve a acomodarse en el asiento.

—Te escucho.

—Acepté porque necesitaba cerrar ese ciclo, para decirle adiós a algo que significó mucho, pero que venció hace tiempo y porque quería averiguar si —me detengo.

—Si ya no sentías nada por ella, ¿verdad? —pregunta con voz entrecortada.

—Sí Ari pero no de esa manera.

—¿Y qué hiciste, la besaste o te acostaste con ella? —

—Ninguna de las dos, sólo hablamos y aunque seguimos compartiendo gustos y opiniones ya no hay nada ahí.

—Enzo estabas con ella, en tu departamento, sus risas se escuchaban hasta afuera.

—Si y siento mucho que lo hayas escuchado pero no es lo que crees, ya no siento nada por ella.

—Eso no cambia las cosas Enzo —niego. —Accediste a verte con ella y aunque descubriste que ya no la amas, lo pusiste en duda y ese es el detalle, ¿Qué hubiera sucedido si te dabas cuenta de lo contrario? —levanta ambas cejas.
—No estarías aquí diciéndome esto, estarías despidiéndote y saber eso duele, quizás lo que ambos sentimos es mutuo pero preferiste ir con ella para averiguar si lo que sentías a su lado era más grande que lo nuestro.

Quiero darle más argumentos pero en este momento no los tengo.

—Lo siento Ari.

—No te disculpes, no creo que dos meses y medio hubieran podido contra tantos años.

—Es que no es el tiempo Ari, ¿me creerías si te digo que contigo he sentido más que en todos esos años? —sonríe.

—Te creería todo Enzo, pero tú también tienes que estar seguro de ello —sus ojos están clavados sobre los míos pero su mirada no tiene fuerza, no me trasmite nada. —Adiós.

Me quedo ahí hasta que entra a casa, Aranza se asoma por la ventana como si también se estuviera despidiendo de mí, sé que debo irme pero no quiero hacerlo.

Es duro cuando te rompen el corazón, pero es aún más  cuando tú eres el que hace daño, cuando terminas con las ilusiones de alguien que no hizo más que entregarte sus sentimientos a manos llenas, y a ojos cegados.

Nunca me perdonaré el haber lastimado a la autora de mi historia favorita, que aunque fue corta, la leería una y otra y otra vez.


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Quiero aclarar que respeto la relación que Enzo y Sofi tuvieron, sólo lo hice parte de este fanfic pero no significa que la odie o que le tenga mala onda, al contrario, son re lindos juntos ❤️✨

𝐄𝐍𝐙𝐎 𝐕𝐎𝐆𝐑𝐈𝐍𝐂𝐈𝐂 - 𝐔𝐍𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐄𝐃 𝐄𝐒𝐒𝐄𝐍𝐂𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora