𝟒𝟏. 𝐄𝐒𝐓𝐎𝐘 𝐀𝐐𝐔𝐈, 𝐌𝐈 𝐀𝐌𝐎𝐑

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𓆩 𝐄𝐧𝐳𝐨 𓆪

Nuevamente he llegado al hospital, busco a Matías o a Fernanda pero no los veo por ningún lado, camino hasta la recepción, parece que el decretar valió la pena pues me han dado una noticia buena, la cirugía fue todo un éxito y mi niña ya se encuentra en un habitación.

Entro al ascensor con torpeza ya que la desesperación no me permite actuar con fluidez, ya quiero verla, volver a sentir su calor, ese que no ahoga ni sofoca pero que es suficiente para disminuir el frío del interior.

Habitación 051, 052, 053, 054, mi corazón brinca de emoción, 055, 057, 058, tomo la perilla de la puerta y antes de girarla respiro profundamente.

Matías abre los ojos, intenté no hacer demasiado ruido pero fracasé y lo he despertado, talla sus ojos con los nudillos y sonríe al verme, hago lo mismo, el hecho de seguir aquí demuestra lo mucho que le importa Ari.

Me acerco a la camilla, creí que al verla me sentiría completamente bien pero no es así, hay muchos cortes en su piel, pequeños por suerte, su brazo izquierdo está enyesado al igual que su pierna, su cabello está hecho un desastre pero aún así luce hermosa, hay más de un aparato conectado a su cuerpo.

Toco su mano, su piel está fría, ahora es mi calor el que debe envolver su frío, espero poder hacerlo tan bien como ella.

—¿El doctor dijo algo? —

—Dijo que por ahora está bien —lo miro.

—¿Por ahora? —

—Todo puede pasar, pero estoy seguro de que va a despertar —asiento sin dejar de mirarla, no quiero quitarle los ojos de encima, tengo miedo.

—Gracias por seguir aquí —

—No tienes que agradecer nada, te recuerdo que es mi amiga —de reojo observo que se levanta del sofá.
—Fernanda fue a la cafetería, no quise dejar a Ari sola pero ya que estás aquí voy por algo de comer —

—Con cuidado —asiente y sale de la habitación.

Apenas escucho que la puerta se cierra el llanto aparece de nuevo, sigue aquí pero es tan difícil verla en esas condiciones, tomo una silla y la coloco cerca de la camilla.

—Perdóname, perdón por haberte dejado sola cuando más me necesitabas, perdón por no haber llegado a nuestra cita —sorbo la nariz. —Cuando despiertes todos los días tendremos una cita, veremos esa película que tanto te gusta, una y otra vez, pero hazlo, dicen que venimos a este mundo solos y así mismo nos vamos pero te elegí como mi compañera y quiero que sea así incluso después de morir pero no es  el momento, aún tenemos muchas cosas por cumplir.

Quiero escuchar su voz pero apenas y percibo su respiración, una enfermera entra, limpio mis lágrimas y me levanto para no interrumpir su trabajo.

—No hace falta que se mueva, sólo vengo a checar sus signos vitales —toma nota en una hoja.

—¿Está bien? —pregunto.

—Sí, no se preocupe, va a despertar, está tardando por la anestesia.

La respuesta de la enfermera me ha tranquilizado, sólo debo esperar un poco más.

♣︎

—Enzo... —abro los ojos, a pesar de estar dormido puedo reconocer su voz, me levanto y me acerco.

Estoy aquí, mi amor —entrelazo mi mano con la suya.

—Te, tengo que... Enzo... —abre sus ojos pero parece que tiene dos enormes piedras en los párpados porque al instante vuelven a cerrarse. —El... sorpresa... —

—Shh... Shh... —toco su frente mientras aprieto el botón de emergencia.

Llega la misma enfermera que hora antes entró, me pide salir pero no quiero hacerlo, no quiero separarme de Ari otra vez.

—Por favor, salga —toco mi frente con fastidio y termino haciendo lo que me pide.

Me recargo en la pared blanca, a unos metros está Fernanda, se acerca, luce preocupada.

—¿Qué pasó? —

—Despertó, pero me pidieron salir —asiente.
—¿Por qué no me dijiste lo que ese idiota hizo? —baja la mirada. —Eres su amiga —

—Ella me lo pidió, sé que no fue lo correcto pero se lo prometí —

—¿Sabías también sobre su embarazo? —se queda en silencio y su piel luce más pálida ahora. —¿Fernanda? —

—No...

Un doctor entra a la habitación, mis nervios vuelven a dispararse, no sé que pasa y no puedo entrar ahí para averiguarlo, volteo hacía donde estaba Fernanda pero no hay rastro, ha desaparecido, lamento si la hice sentir mal pero no debió callarse, no importa si lo prometió, juntos pudimos haber ayudado a Ari y nada de esto estaría sucediendo.

♣︎

—¿Qué haces aquí afuera? —Matías ha llegado.

—No lo sé, despertó pero me echaron —

—Hace un rato Nicolás llamó, pudo convencer a los directores de pausar las grabaciones, pero sólo una semana —

El doctor sale y se acerca, me preparo para lo que sea que va a decir.

—Ari está bien, la tuve que cedar porque está muy alterada, algo le preocupa.

—¿Puedo quedarme con ella? —ruego por una respuesta positiva.

—Sí, no hay problema.

Después de mil intentos al fin convenzo a Matías de ir a casa y apenas se va, entro nuevamente a la habitación.

Está dormida, tranquila pero sé lo que le preocupa y no quiero imaginar cómo va a tomar la noticia...

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Hoy es cumpleaños de “Ari” y también de la creadora de este fanfic, osea yo, así que valoren el capítulo, ya que lo subí a mitad de una comida con mi familia.

También me gustaría saber que les parece la historia 🤭

Ahhh y otra cosa, más tarde subo otro capítulo, luego de partir el pastel ❤️

𝐄𝐍𝐙𝐎 𝐕𝐎𝐆𝐑𝐈𝐍𝐂𝐈𝐂 - 𝐔𝐍𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐄𝐃 𝐄𝐒𝐒𝐄𝐍𝐂𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora