𝟓. 𝐅𝐔𝐓𝐔𝐑𝐎

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⪻ 𝐀𝐫𝐢𝐚𝐧𝐧𝐚 ⪼

Ayer sin duda alguna, fue la mejor noche de mi vida, luego de una corta pero profunda conversación nos metimos a la tina, es lindo poder compartir ese tipo de intimidad con el hombre misterioso.

Mi habitación huele a cigarrillo y a su delicioso perfume, deseo que este olor quede impregnado en cada rincón para siempre.

Son las ocho de la mañana y seguimos en la cama, Enzo aún no despierta, está acostado boca arriba y aprovecho para contemplar su perfección, se ve tan divino así, su pecho sube y baja con tranquilidad, estoy perdida en su mandíbula y en su manzana de Adán.

Este hombre me tiene mal...

Me preparo para salir de la cama, lo hago cuidadosamente para no despertarlo pero muero en el intento.

—¿A dónde vas, bonita? —parpadea más de una vez, sus ojitos están más achinados y su cabello es un perfecto desastre.

—A preparar el desayuno —me encojo de hombros, está mirándome de arriba a abajo. —¿Qué haces? —

—Sólo observo el delicioso desayuno que me trajeron a la cama —quiero responderle pero su mano traviesa ha llegado hasta mi entrepierna. —Ven aquí —toca mi almohada y vuelvo a recostarme quedando frente a él.

Busca mis labios con desesperación y al encontrarlos comienza a besarme despacio, las yemas de sus dedos despegan de mi hombro, viajan por mi cintura y caderas hasta que aterrizan en mi pierna izquierda, la levanta y la coloca sobre su cadera.

Meto mi mano debajo de su boxer y empiezo a acariciar su gran erección, Enzo no tarda y hace lo mismo con mi vagina.

Nuestras miradas están conectadas, no quiero dejar de verlo porque me excita ver sus gestos de placer.

—Vuelve a hacerme tuya, Vogrincic —sonríe y me pega más a él, quito mis bragas para que no haya nada que le impida cumplir con mi petición.

Cierro mi puño al sentir como llena por completo mi cavidad, Enzo aparte de ser misterioso también es un hombre grande.

Estoy disfrutando de sus caricias y de sus deliciosas penetraciones pero el timbre de casa suena, podría ignorarlo y seguir con lo mío pero escuché la señal que sólo papá y yo sabíamos.

—¿Esperas a alguien? —niego con la cabeza.

Me levanto y salgo de la habitación, por la mirilla identifico al hombre, es Víctor, mi padre.

Regreso con Enzo, está esperando que diga algo pero ahora estoy en busca de un jogger.

—Es mi padre, ¿podrías esperarme aquí un momento? —asiente con la cabeza y rápido me dirijo a la puerta.

Vuelvo a observar por la mirilla, en efecto es él sólo que luce diferente.

—Hola hija —dice en cuánto abro la puerta.

—¿Qué haces aquí? —lo siento pero no puedo ser amable con quién se suponía debía cuidarme y sólo se encargo de hacerme mierda la vida.

—¿Puedo pasar? ¿Es importante? —mi cabeza dice que no pero mi tonto corazón me convence.

—Pasa, pero se breve, estoy muy ocupada —asiente y entra a mi casa, se sienta en el sofá.

—¿Cómo has estado? —quiero soltar una carcajada, ¿en serio le importa?.

𝐄𝐍𝐙𝐎 𝐕𝐎𝐆𝐑𝐈𝐍𝐂𝐈𝐂 - 𝐔𝐍𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐄𝐃 𝐄𝐒𝐒𝐄𝐍𝐂𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora