𝟐𝟑. 𝐍𝐀𝐃𝐀

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⪻ 𝐀𝐫𝐢𝐚𝐧𝐧𝐚  ⪼

Hemos llegado a nuestro piso correspondiente, Matías no ha dicho nada, tampoco me ha mirado, le entrego su tarjeta y entra a la habitación, no voy a negar que me duele el hecho de que me esté ignorando pero tendrá sus razones y no pienso invadir su espacio haciéndole preguntas que no quiere responder.

Abro la puerta y mis ojos no saben a dónde mirar, la decoración de la habitación es muy bonita pero si rompo algo tendré que pagar con todo mi sueldo de un mes, la cama es muy cómoda, ni tan suave ni tan rígida, está en el punto intermedio, el baño también es muy lujoso pero si alguien entra mientras me estoy duchando me verá hasta los pensamientos.

La vista es más que perfecta, ahora mismo estoy contemplando el primer atardecer en esta ciudad y sin duda alguna son hermosos, saco mi teléfono para tomarle una fotografía y sin pensarlo demasiado se la envío a Fernanda que está en línea, aparecen las palomitas en azul pero se desconecta y no responde nada, deben haber muchos clientes en el bar.

Aranza se ha quedado dormida, creo que tampoco pudo dormir en el vuelo y aprovecha el tiempo para descansar.

Tocan la puerta, es un jóven que trae mi maleta, la recibo y comienzo a sacar mis cosas para ordenar todo en su lugar, reproduzco Stargirl Interlude en Spotify para hacer un trabajo de calidad pero tocan la puerta nuevamente aunque no la principal.

—Ari, ¿estás dormida? —pregunta Matías desde el otro lado de la puerta.

—Si —río un poco pero termino abriendo la puerta. —¿Pasa algo? —entra a mi habitación mientras que yo me siento en la orilla de la cama.

—Quiero pedirte una disculpa por haberte estado ignorando —me encojo de hombros.

—No pasa nada, creo que quién debe pedirte una disculpa soy yo —

—¿Por qué? —se hinca frente a mí.

—Por lo de la otra noche, me deje llevar por el alcohol y estoy arrepentida porque por esa tontería me estuviste ignorando —sus ojos están clavados sobre los míos.

—Voy a preguntarte algo y necesito que seas lo más sincera posible —asiento.
—¿Es verdad que tú y Enzo tuvieron algo? —

—Si Matías y si no te lo dije antes fue porque él me pidió no hacerlo —bajo la mirada, sé que esto cambiará su forma de verme.

—Tranquila, no te estoy pidiendo explicaciones aunque no voy a negarte que me sentí un poco mal cuando lo supe.

—Lo siento Matías, te juro que nunca he querido hacerte daño.

—Lo sé pero creí que sólo me estabas utilizando —frunzo el entrecejo.

—Eso nunca, por eso te dejé las cosas claras desde el principio —ahora quién baja la mirada es él.

—¿Sabes que es lo más jodido de esto? —sujeta mis manos.

—No —

—Que ni siquiera me molestaría que lo hagas —su mirada está fija en mis labios.

—¿Qué cosa? —sé a lo que se refiere pero es más fácil hacerme la tonta.

—No me molestaría el hecho de que me utilices para olvidarlo, sé que lo quieres, tu mirada te delata —me siento mal por sus palabras. —y si la única manera de estar contigo es de esa manera, lo acepto, me puedes utilizar como te venga en gana.

Me quedo en silencio e inmóvil, tengo a Matías Recalt hincado frente a mí y diciéndome estas cosas.

—Estás loco Matías —me levanto, tomo de mi maleta mi cepillo de dientes y camino hasta el baño para acomodarlo en su lugar, Matías entra también, doy media vuelta para salir pero antes de hacerlo pone sus manos en la orilla de la encimera que sostiene el lavamanos.

—Eso no está en discusión —pega su cuerpo al mío, deja un beso en mi frente y después en la punta de mi nariz.

—Ahora que estoy en mis cinco sentidos ¿vas a besarme? —sonríe y termina con la poca distancia que se había formado entre nuestros labios.

Sus labios son fríos al igual que sus manos que en este momento han logrado colarse debajo de mi blusa, un cambio drástico de temperatura aparece en cuanto su cálida lengua invade mi boca.

Sus manos hacen un recorrido desde mi espalda hasta mis nalgas, las aprieta con delicadeza y luego me empuja más a su anatomía, busco el dobladillo de su camiseta y la retiro con cuidado, acaricio su pecho y su abdomen, busca mis labios y nuevamente nos besamos pero esta vez lo hacemos con desesperación.

—Esto no cambiará nada entre nosotros —digo sobre sus labios.

Nada —sonreímos y continuamos con lo nuestro.

Toma mi mano y la lleva hasta su entrepierna, puedo sentir su pene completamente erecto, comienzo a acariciarlo por encima de la tela mientras que él va dejando besos en mis clavículas y hombros, toma su cinturón y lo comienza a desabrochar pero alguien toca su puerta y nos interrumpe.

—La concha de tu madre —levanta su camisa y vuelve a ponérsela, regresa a su habitación y cierra la puerta que une ambas recamaras.

Me miro en el espejo, mi rostro está rojo y puedo notar como mi pecho sube y baja descontroladamente, escucho la voz de Nicolás y empiezo a estabilizar mi respiración.

Reviso mi teléfono y ya hay una respuesta de Fer.

“Que lindo, disfruta de París porque quién sabe cuando vuelvas”

No entiendo en qué sentido lo dijo pero de la manera en que lo lea no deja de escucharse feo, no sé que le sucede.

“¿Gracias?”

Vuelven a tocar la puerta y agradezco haberme tranquilizado ya, reviso mi cabello y abro la puerta.

—Ari, mañana Enzo y Matías tienen una entrevista, a las nueve pasarán por ustedes —ambos asentimos con la cabeza, Matías me mira de arriba a abajo y eso hace que me ponga nerviosa.
—Me llevaré a Matías un momento, aprovecha y descansa.

Agradezco tanto que Nicolás haya llegado.


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Lo siento, me hackearon otra vez 😅🤭

𝐄𝐍𝐙𝐎 𝐕𝐎𝐆𝐑𝐈𝐍𝐂𝐈𝐂 - 𝐔𝐍𝐍𝐎𝐓𝐈𝐂𝐄𝐃 𝐄𝐒𝐒𝐄𝐍𝐂𝐄Donde viven las historias. Descúbrelo ahora