Capitulo 30: Salvame

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪  𝓐𝓼𝓱𝓴𝓸𝓻𝓮 ☠ 

Mientras Erika lloraba en mi pecho, una punzada de dolor me atravesó en la cabeza como un rayo. Apreté los dientes molesto cuando esa sensación se incremento y el Oráculo apareció ante mi, con su aura debilitada y rostro serio.

Tskk... —sisee molesto en mi cabeza—. Realmente eres un espíritu molesto.

— Ashkore... observo entristecida a la faelienne—. Para de romperla...

No necesito que un saco de muertos venga a decirme como educar a esta niñata. bufé con superioridad—. Has perdido, Oráculo. Pronto recuperaré lo que nosotros mismos creamos y someteré a todos esos infelices. Y lo haré con ella, rompiéndola hasta que solo pueda amarrarse a mi.

La infravaloras...  susurro lentamente, observándome con dureza—. Ella si es digna de ser la líder que Eldarya necesita, no tú.

Erika giro la cabeza sintiendo la presencia del oráculo, a quien no podía ver.

Está aquí... murmuro, con voz rasgada—. No lo veo... Ashkore, ¡déjame verlo!

Apreté la mandíbula con furia y clavé mi mirada, afilada como una daga, en los ojos de aquella criatura y vocalice cada una de mis palabras:

  Eres tú quien me infravalora.

Con un rápido y ágil movimiento, lance una esfera de fuerza que hizo desvanecer al Oráculo en el aire.

¡No! ¿¡Qué has echo!? Erika se escabullo de mis brazos y se arrodillo donde antes se encontraba el Oráculo—. Ha desaparecido...

Olvídate de ese saco de almas. dicté, serio—. No voy a dejar que vuelva a acercarse a ti.

Agarre su cuello suspendiéndola en el aire frente a mi. Gruño de dolor y me miro furiosa.

La solté, dejando que cayese, fracturando con un sonido seco sus rodillas. Lanzó un alarido de dolor, retorciéndose en el suelo.

Deja de lloriquear. dije burlón—. ¿Qué clase de dragón eres?

Me arrodille para ponerme a su altura y sujeté de nuevo su fino cuello obligándola a juntar nuestras miradas. Sus parpados a penas podían evitar cerrarse del cansancio, pero se mantenían firmes gracias al continuo dolor.

Ahora, voy a hacerte sentir muy bien.

Aparté la poca tela que tapaba su entrepierna y acaricie la zona sensualmente. Su piel se tensó bajo mis caricias, y de su boca se escaparon pequeños gemidos. Sentía que ese cuerpo reclamaba, algo más que golpes.

La necesidad de besarla me invadió y ahogué un suspiro de deseo juntando nuestros labios a la vez que introduje un par de dedos dentro de ella.

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Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora