Capítulo 45: Si no puedes con el enemigo, únete a el.

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Narra Erika

La situación era extraña. Vladimir y la bruja comenzaron una conversación en la que yo no estaba invitada a participar. Incomoda, evitando el contacto visual me hice a un lado y me mantuve detrás de la hechicera.

— Un honor conocerla, gran hechicera. —Vladimir, con un gesto cortes recogió su mano y la besó suavemente—. He leído sobre usted en numerosos libros.

— ¡Oh, tutéame por favor, sólo tengo un par de miles de años! Y llámeme Catrina, el nombre de gran hechicera es demasiado largo para mencionar.

" ¿Están coqueteando? "

Automáticamente se formó una mueca desagradable en mi rostro.

— ¿Aún sigue presentando sus servicios a día de hoy?

— ¡Por supuesto! Justo ahora tengo un asunto pendiente. —atrapó un trozo de mi cabello y tiro de el—. ¿Conoce a mi última cliente?

— Sí, hemos tenido el placer de conocernos. —sonrió con una mueca que me heló la sangre.— Respecto a su cliente podríamos hacer un pequeño... acuerdo.

La bruja dudo un par de segundos.

— Eres mono, pero no se si me podría interesar, salvo que por lo contrario tengas algo interesante para mi.

— Ofrezco una buena oferta, obviamente no me osaría hacerla perder el tiempo con estupideces. —Su teatro era tan cínico y calculador, que me revolvía las entrañas—. Si colaboramos podremos tener muchos más beneficios que si trabajamos por separado. Poseo a cientos de hombres que ofrecerle, todo un ejército nuevo que puede serla útil contra la guardia de Eel y aquel hombre llamado Ashkore. Yo anhelo deshacerme de ellos tanto como tú... Catrina.

— Me genera curiosidad su idea... ¿pero que más desearías a cambio?

El rubio levantó la mirada hacia mi y sonrió;

— Dragones que posean mi propia sangre.

Todo mi cuerpo se estremeció y mis mejillas se enrojecieron de la rabia;

— Tú... ¡¿Quién te crees que eres para volver a obligarme ha hacer de tu incubadora!? ¡Eres un desgraciado, YO...!

Con un chasquido de dedos, mi mandíbula se cerro de golpe con un sonido seco.

— Mantente callada niña. ¡Y dile hola a nuestro nuevo socio!

[•]

Vladimir se remangó las mangas y tomó la pluma manchada de la sangre que servía como tinta. A su vera, la bruja observaba cómo revisaba los papeles delante de él.

Mientras yo, con las piernas petrificadas, observaba la escena con los ojos vidriosos. Temblaba, de puro nerviosismo y ansiedad. Quería salir corriendo de allí y esconderme en algún lugar donde ninguno de aquellos dos fuera capaz de encontrarme nunca más.

El ruido de las numerosas hojas siendo firmadas taladraba mis oídos como si tuviera una construcción en mis tímpanos.

— V-Vladimir... para de escribir. —gemí—. ¡Por dios, detente!

Me abalancé sobre el y la tinta mancho la última página.

— ¡Apártate de encima, niñata! —el ruso agarró el cuello de mi camisa y me lanzó contra la pared.

Con un golpe en la nuca, mi visión de nublo y solo escuchaba un nítido pitido.

Vladimir se sacudió la tinta que había ensuciado sus manos y firmó lo último que faltaba.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora