Capítulo 1: Pesadillas

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪   

Eran las diez de la noche, apenas terminamos de cenar Valkyon y yo decidimos ir a dar un paseo por el jardín.

Nos sentamos debajo del cerezo, el cual se había convertido en nuestro sitio favorito.

Tumbados en el fresco césped, me deslicé por su pecho para poder observar en sus brazos las estrellas. Le pregunte por cada una de ellas, y él me respondía todo lo que sabía sobre las constelaciones.

Su piel era suave y olía a vainilla con avellanas.

Su voz grave musitaba en mis oídos, mientras sus masculinas manos rozaban mi cadera dibujando círculos alrededor de ellas. Valkyon y yo eramos todo, pero a la vez eramos nada. Era el único que me comprendía y mi apoyo en los momentos más críticos.

Te voy a echar de menos. —susurre levantando mi cabeza para cruzarme con sus ojos dorados—. No se que voy a hacer sin ti...

A la mañana siguiente marchaba a una misión que me había encargado Miiko para recolectar una especie de flores calmantes necesarias para la enfermería.
Tardaría un par de días en ir por lo cuál, y me taladraba la idea de estar dos días sin Valkyon.

Yo también. —me dedico una sonrisa dulce—. Te tengo una sorpresa a la vuelta.

¿Ah, sí? —me pegue aun más el—. ¿De que se trata?

— Es una sorpresa, no estaría bien desvelarla. —sonrío picaron—. Se que eres muy curiosa, así que lo siento.

Hice un par de pucheros y provoque la risa encantadora de él.

Eran ya las once de la noche, y teníamos que irnos a dormir debido a la instauración del nuevo toque de queda. Fuimos a nuestros cuartos, mientras tanto durante todo el trayecto Valkyon rodeó mi cintura con uno de sus brazos.

Me acompaño hacia mi puerta y nos quedamos mirándonos durante bastante tiempo, sin ganas de separarnos. Deslice mis dedos por sus costillas y le abracé.

Buenas noches, Val... —susurre.

Iba a despedirme, cuando me agarro de la muñeca y me estrechó contra el, quedando nuestros labios a una peligrosa distancia.

Te dejo un adelanto.

Se acerco a mis labios peligrosamente. Sonreímos a la vez. Pero nos interrumpió la voz de Miiko.

Ehmmm... —carraspeó—. Erika, tienes una misión importante mañana. Será mejor que te vayas a dormir pronto. —miró con los ojos entrecerrados al pelo blanco—. En tu habitación, sola.

Ambos estábamos con las mejillas como tomates, con una vergüenza indescriptible. Antes de irse, Valkyon me dio un tierno beso en la comisura de los labios.

Vi como la kitsune ponía los ojos en blanco.

¿Puedo hablar contigo un momento? —pregunto.

Claro... ¿que ocurre?

Preferiría entrar a tu habitación, no me fió de los pasillos.

Entramos a mi cuarto y se sentó conmigo en la cama. Cogió aire y suspiro acariciando a mi pequeño familiar, quien se posó en su regazo.

Han vuelto a entrar en la Guardia. —suspiró con angustia y tomó una breve pausa—. Creo que el culpable es Ashkore de nuevo.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora