Capitulo 24: Cuenta atrás

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪  

Recuperé el conocimiento sintiendo un grave y doloroso dolor en la nuca y en los muslos, tan intensos que me hicieron despertar.

Aun con los ojos cerrados, pase mi mano por las zonas mordidas notando sangre seca en la superficie de mi piel y marcas de colmillos.

Me senté al borde de la cama, cansada, y me dirigí al cuarto de baño. Al pasar por delante del espejo casi no me reconozco, con una piel excesivamente enfermiza y mis labios y ojeras de un color alilado. Mire mi cuerpo detenidamente y centré mi atención en la zona de la entrepierna.

Me siento sucia. No es la misma sensación que cuando Ashkore me ataca, se siente más asqueroso.

Seguí observándome y no encontré ningún rastro de desgarro o marca que pudiese delatar tal acto, aunque no me hizo tranquilizarme en absoluto.

Me puse debajo de la ducha y deje que me bañase el agua caliente. Miré fijamente a la pared, en silencio y observe mis manos, las cuales estaban tornándose en un color rojizo por la alta temperatura.

 Miré fijamente a la pared, en silencio y observe mis manos, las cuales estaban tornándose en un color rojizo por la alta temperatura

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¿Esto es real? ¿en serio estoy encerrada aquí?

Mordí mis labios y fruncí el ceño al darme cuenta que nada de lo que me estaba pasando era un sueño. Me derrumbe en el suelo, envuelta en llanto. Echaba de menos la tierra, a mi familia, mis mascotas y mis amigos.

Quería volver a sentir los problemas cotidianos de una chica de primer mundo, nerviosa por entrar a la universidad.

—¡Joder! maldije en alto, haciendo resonar mi voz en toda la habitación.

Y ahora mi problema era que un estúpido vampiro con altos cargos me había abusado aprovechando su rango, mi supuesto amante es a veces una masa de músculos sin sentimiento, el lugar donde vivo me encarcela y un asesino tenia fetiches masoquistas conmigo.

  𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓥𝓪𝓵𝓴𝔂𝓸𝓷 

Eran a penas las nueve de la mañana y me encontraba en el cuarto de Erika, tumbado en la extensa cama. Su pequeño familiar estaba recostado en mi pecho, plácidamente dormido.

Intente levantarme sin despertarlo, pero nada más apartarlo de mi pecho gruño mientras se desperezaba y se agarro aun más a mi, olfateando parte de mi armadura de pelo.

—¿Huele a ella, verdad? susurre con una sonrisa triste, acariciando su cráneo—. Yo también la echo de menos.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora