Capitulo 20: Corazón confuso

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪 

Con una rapidez increíble salí de mi cuarto. Corrí por los pasillos de la Guardia, que se encontraban sumergidos en una profunda oscuridad, ya que la luna era tapada por las densas nubes.

Al salir al jardín, tuve que esconderme de los guardias que protegían la entrada, los cuales estaban más atentos de lo habitual.

Maldije por lo bajo, mientras me escabullía como una rata por las estrechas plantas. Cada vez sentía con más fuerza una sensación que me oprimía el pecho.

Sentía a Valkyon, podía oler como su sangre se derramaban y sus gritos resonaban en mi cabeza: Esa sensación me estaba matando.

Al fin, pude divisar la grieta. Acelere la marcha, pero nada más acercarme una voz que musito a mi espalda me hizo frenar en seco.

¿A donde te crees que vas?

Trague saliva, paralizada.

Unas manos acariciaron la curvatura de mi espalda, llegando al centro de mi vientre mientras reconocia las pequeñas trenzas rubias que danzaban a los lados de mi rostro.

Leiftan... susurre impaciente—. ¿Que haces aquí?

Oh, no... una pequeña carcajada salió de su boca, con la respiración golpeando mi oreja—. La pregunta es, ¿que haces tú aquí?

De repente, volví a sentir un dolor en el pecho. Pero en vez de sentir solo a Valkyon, empece a notar una presencia más maligna a su lado... Ashkore.
Aparte violentamente a Leiftan de mi.

¿DONDE ESTA? —grite—. ¿¡Donde le tenéis!?

Mhhm... no se de que hablas. se burlo—.¿Donde esta quién?

¡Leiftan! la rabia me comía por dentro, mientras la sensación de mi pecho aumentaba—. ¡Deja de jugar! ¡Te he dicho que donde está Valkyon!

Eso no te debe de preocupar ahora. sonrió, acercándose lentamente hacia mi—. Ahora tu problema es como vas a escapar de mis garras.

Sin más, me empujo hacia la fría pared de roca y hundió su boca en mi cuello.

Solté un chillido de sorpresa ante esa acción y mi cuerpo se estremeció al sentir la lengua de Leiftan recorrer mi piel.

— ¡No...!

Con cierta dificultad, poco a poco metí mi mano temblorosa debajo de mi blusa, agarrando la navaja que siempre llevaba conmigo.

Apreté la montura con fuerza y con un rápido movimiento clave el metal en su costado izquierdo.

Soltó un alarido desgarrador, desplomándose en el suelo junto a mi arma clavada en él.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora