Capítulo 4: Pactando con el demonio

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪 

Me desperté con un fuerte dolor en el abdomen. Valkyon me oyó lamentarme y me rodeo entre sus brazos, sentí así su torso desnudo y caliente junto al sonido armonioso de sus latidos.

¿Eri? —susurro adormilado—. ¿Te encuentras bien?

Me duele... creo que tengo agujetas. —reí, pero mi sonrisa se desvaneció al ver las sabanas cubiertas por unas gotas de sangre de color vino, se habían secado la noche anterior—. Ughhhh...

Tranquila, son de anoche. —acarició tiernamente mi brazo—. Parece que sangraste. Será mejor que nos demos una ducha y...

¿Sí?

Lo siento. —susurro—. Me excedí, en el momento no me controle y fui demasiado basto. No tuve en cuenta tu situación y me comporté como un impulsivo. Debería haber sido distinto, yo...

¿Val? —lo callé—. ¿Que hablas? No fuiste bruto, al contrario, no me había sentido tan a gusto con alguien en mi vida. No seas tontorrón...

Para acallar sus dudas lo bese. Era una escena preciosa, la habitación de Valkyon poco iluminada, ambos semi-desnudos tan solo tapados por las sabanas, aun así el ambiente no era sexual era... algo maravilloso.

Valkyon me indico que había un baño en su habitación, detrás de una puerta.

Cogí mi ropa y me dirigí a regañadientes (debido a mi fuerte dolor) al baño. Me topé con un espejo de cuerpo entero y me sonroje al verme desnuda. Un hilo de sangre caía desde mi entrepierna a mi tobillo.

Valkyon se situó detrás de mi y sonrío al espejo.

Ay... —me sonroje y aparte la vista del espejo.

Eres muy vergonzosa... —carcajeó y rodeó mis cintura con sus brazos—. Ayer no lo eras tanto.

Cállate. —reí ante su picardía y descaro.

Encendí el agua y esperé a que se calentase. Curiosamente tenían un sistema de tuberías bastante parecido al de la tierra. Vi como mi musculoso amante se metía en la ducha.

¿N-nos duchamos juntos? —pregunte con las mejillas ardientes.

Claro, no me digas que ahora te da vergüenza ducharte conmigo. —soltó una carcajada y me tendió la mano—. Anda, entra.

Puso el mango de la ducha arriba del todo y nos cayo el agua caliente. Me recogió entre sus brazos y fue besando el cuello haciéndome estremecer.

Parecía no tener intención de llegar a algo más que una simple ducha, aún así mi cuerpo ardía.

Saco el jabón y comenzó a enjabonarse, a posteriori hizo lo mismo conmigo. Sentí un delicioso escalofrío cuando pasaba por ciertas zonas de mi cuerpo.

Estuvimos besándonos hasta que el calor asfixiante nos hizo parar.

Nada más salir me rodeó con la toalla, depositando un besito en mi hombro.
El se enrollo otra en su cintura y dejamos que el vapor saliese del cuarto de baño.

Juguetona, le di un breve empujón dejándolo sentado al borde de la cama y me senté encima de él, agarrando su cuello para poder besarlo con pasión. El ambiente se calentó.

—Mhmmm....

Le mordí el labio sensualmente y mis caderas se movieron lentamente sobre él. Puso los ojos en blanco y apretó mis caderas, mirándome con una mirada lujuriosa.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora