Capítulo 43: La firma

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪

— ¡Bien, empezamos! —clamó la bruja con una palmadita y una sonrisa que dejaba a dudas sus intenciones.

Incomoda, observe cómo articulaba con los objetos de la mesa. De uno de los cajones sacó un papel que, a diferencia del resto, se conservaba extrañamente bien. En lo que pude ver, las letras me recordaban al griego y estaban escritas en una caligrafía que nunca había visto, por lo tanto entre todo no entendía nada.

La señora sacó una pequeña aguja adornada en la base por una perla. Me estremecí cuando se acercó a mi.

— Dame tu dedo. —antes de poder hacerlo, me agarro y me pincho con el sin demasiada delicadeza, a lo que solté un gemido de molestia—. ¡Venga, venga, no me vengas con que un dragón tiene miedo a una aguja..!

Se rio cruelmente y me dio la espalda de nuevo para colocar mi sangre en la punta de una pluma. Impregnada, me la tendió a la vez que el papel que colocó delante de mi;

— Un trató es un trato, además este es fácil y sencillo. Firma y yo te ayudaré, y tú me ayudarás a mi.

Me relamí los labios resecos y trague saliva con dificultad. Las manos me temblaban, y con un movimiento torpe casi tiro el bolígrafo al suelo. Algo no me encajaba ni me dejaba dar el paso de firmar ese papel.

La mujer se percató de mi nerviosismo y con un susurro hablo para sí misma;

— Uhm, que habrá pasado con esos de la guardia...

Esa anotación me hizo recordar el momento tan tenso y delicado que estaba ocurriendo. Sin pensarlo dos veces, deslice mi firma por el fino papel.

En seguida mi sangre se enturbio, volviéndose casi pastosa y transformándose en un rojo oscuro, como si hubiese tocado veneno.
A su vez, comencé a sentirme extraña y muy mareada. Me levante de golpe de la silla, e instantáneamente todo comenzó a oscurecerse y a solo oírse la risa de la bruja detrás de mi.

— ¡Al fin liiiiiiiiiiiibreeeeeeee! —canturreó, y pude notar como saltaba de alegría—. Vamos a divertirnos mucho tú y yo, pequeña.

De repente, sentí como quede en un segundo plano de mi misma. De reojo pude ver como la sangre solidificada se tornaba de un enfermizo verde lima. Con un grito de horror, agarre el mismo punzón utilizado previamente y me corte el dedo donde en vez de sangrar sangre roja... sangraba verde.

Después de eso, mi cuerpo ya no respondió a mis órdenes, mi mente seguía intacta pero no podía hablar. Desesperada, intente emitir cualquier tipo de sonido, mover los dedos, pestañear o incluso respirar por mi misma... pero no podía.

Mi cuerpo estaba en manos de esa bruja.

Lo único que pude emitir por mi misma fueron las lágrimas de angustia qué salían desesperadamente de mi.

" ¿Qué narices he echo? "

Me sentí completamente estúpida al haberme dejado engañar tan dócilmente. Cuando a la mujer se le bajo un poco la euforia, se acercó a mi y me pellizcó amistosamente las mejillas, limpiándomelas.

— No estes triste, niña. No voy a incumplir la parte de nuestro trato, ¿como podría? Soy una ruin bruja pero no una de mala fama, cumplo todo lo que prometo... además de que te tengo en consideración por haberme sacado de esta cueva mugrosa de la que llevo siglos encerrada.

Dobló el papel y lo guardó en su pecho, dando unas pequeñas palmaditas en el.

— Este papelito lo firmaron los dragones superiores para mandarme a este sucio destierro hace más de mil años. Solo necesitaba que uno de ellos lo deshiciese. Gracias, Erika.

Si hubiese estado muerta, probablemente me hubiera retorcido en mi tumba. Quería chillar, gritar, pero sobretodo, matarla.

— Ahora hablando claro de tu parte, ya que tienes todos tus poderes al fin reunidos, vamos a terminar con la tontería de ese tonto de Ashkore y la guardia.

" ¿Ashkore? "

Quise hablar, y al notarlo, chasqueo los dedos y sentí como mi garganta se liberaba;

— ¿De que conoces a Ashkore?

Me sorprendió mi propia voz, rasgada y escocida como si de verdad hubiera estado chillando por horas.

— Ese cabrón y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Ese si es un rastrero. Venia de vez en cuando a pedirme favores a cambio de la libertad pero nunca llego a dármela... y cuando consiguió todo lo que quiso me hundió más en la basura. El y su familia son puro estiércol. Aunque por lo que veo... a ti no te parece tan así.

Me sonroje y me mordí el labio con vergüenza.

— Bueno, supongo que habrá que seguir procreando para el avance de la raza. —bufo. Con otro chasquido de dedos me volvió a acallar—. Por ahora debemos echar a unos insectos molestos del castillo.

𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓐𝓼𝓱𝓴𝓸𝓻𝓮

Continué parado sobre la bola de cristal durante más de dos horas, hasta que poco a poco empezó a despejarse la imagen y volverse más nítida. La mujer lobo saltó de la silla y se colocó a mi lado para ver.

Erika junto a la hechicera salieron de la cueva y embarcaron en el barco destartalado que aún se mantenía en pie gracias a la magia. Acerque mi rostro aún más a la bola, para poder identificar la expresión muerta de Erika.

— Está siendo controlada. No solamente ha firmado el contrato, seguro que la zorra escribió algo más.

Como si me hubiera oído, la bruja se giró hacia la brújula y sonrió con todos los dientes puntiagudos, haciendo que la imagen se nublase y el cristal se resquebrajase.

La enfermera dio un salto de susto llevándose la mano al corazón;

— Sabe que la estás vigilando.

— Y sabe perfectamente que iré tras ella. Lo tiene muy claro y yo más. Voy a llevarme a Erika de sus garras antes de que pueda ser peor.

— ¡Espera! Estas débil, ¿como piensas...?

— ¡Estoy débil pero no invalidó! —rugí—. Recuperare mi energía en cuanto pase unos días. Peor por eso no perderé tiempo en ir a buscarla. Avisa a la gente, en menos de dos horas quiero dos barcos dispuestos a marchar inmediatamente.

— ¿Pero y Chrome y Leiftan?

— ¡Ocúpate de ellos o olvídalos! ¡Por ahora lo importante es alcanzarlas!

— Iré contigo.

Eso último no me lo esperaba. Me giré hacia la mujer lobo que me sonrió. Di un pequeño y asentí;

— De acuerdo, pero haz lo que te he dicho.

Me posé frente al espejo de cuerpo entero y observé mi rostro ojeroso. No nada más me daba pena verme en aquel estado tan desastroso, sino por haber podido permitir que hubiera ocurrido algo así.

[Cᴏɴᴛɪɴᴜᴀʀᴀ...  ]

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora