Capítulo 37: Por una buena causa, viejo amigo

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪

— Deberíamos reformar aún más el castillo si la intención es criar al pequeño aquí e instalarnos definitivamente. —masculló Arthur—. Debemos tener cuidado con el embarazo.

Vladimir dio un sorbo a la pequeña botella de Vodka negro.

— Este es el único sitio decente, no criaría a mi hijo cerca de esos animales. —escupió una risa.

Escuche parte de la conversación con mal sabor de boca, fingiendo dormir. Por suerte ahora estaba vestida con gruesas ropas que me aislaban del frío helador y las cadenas habían sido remplazadas por unas esposas que apresaban muñecas.

Estaba nerviosa y asustada,

debía fingir el embarazo.

El efecto de la poción anti-conceptiva que tomaba periódicamente aún no había expirado. Pero no podía cantar victoria, segura de que Vladimir seguiría teniendo sexo conmigo para asegurarse de dejarme en cinta y para satisfacerse.

Corría el riesgo de quedar preñada de verdad.

Tenía que hacerlos creer que aparte de estar embarazada me encontraba demasiado débil como para que se acostase de nuevo conmigo.

Una ventaja jugaba a mi favor;
Gracias a los libros sobre dragones que leí sabía que esta raza era famosa por su rápido periodo de gestación, así que podría fingir los síntomas antes de lo usual.
Otro punto importante era el tamaño de la barriga pero tenía tan poco tiempo que tendría que pensar una solución durante el falso embarazo.

Haciendo abandonar mis pensamientos, agua congelada me salpicó la cara y reprimí un gruñido. Entreabrí los ojos encontrándome con el imponente ruso delante de mi sujetando un vaso vació;

— Buenos díaas...

Relamí las comisuras de mis labios donde se habían acumulado algunas gotas. Nada más entrar en contacto con mi lengua note el desagradable sabor a alcohol.

— ¡Iughhhh...! —aguante una arcada—. ¡Que puto asco!

— ¡Vladimir!

El tono serio de Arthur nos sorprendió a ambos e incluso a él mismo, que nada más darse cuenta de su fuerte intromisión bajo el tono y agachó la cabeza;

— S-señor... debería evitar todo contacto dañino por el...

— Han sido solo unas gotas. —interrumpió—. Ni siquiera la he dado a beber.

Atrapó mi tobillo y me empujó violentamente hacia el, sentándose encima de mi y bloqueándome con sus musculosas piernas

— ¿¡Que haces!? ¡Quítate de encima!

— Cuando terminé contigo. —susurró—. Ayer lo hice contigo hasta caer rendido, pero aún deseo más.

— ¡A-aparta! —tartamudee miedosa—. Yo... ¡me duele!

Recosté mi mano sobre mi vientre y dirigió su mirada hacia allí.

— ¿Como que te duele?

— La... tripa. Tengo ganas de vomitar. Creo que...

Bufo y estalló en una carcajada, volviendo a la tarea de desvestirme mientras farfullaba divertido;

— ¡Que divertida! ¡Que la duele! ¿Crees en serio que voy a creer que estás en cinta al día siguiente? —dejó al descubierto el escote de mi pecho—. ¡Pobre ingenua!

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora