Capitulo 31: Ruptura

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪  𝓐𝓼𝓱𝓴𝓸𝓻𝓮 

Tras acabar asuntos pendientes, regrese a mi habitación. Al final me prolongue más de lo que pensaba, así que termine bien llegada la noche.

Hades me seguía ruidosamente por el pasillo. Este, cuando fui a abrir la puerta se abalanzó para entrar, pero la cerré tan rápido que su pico quedó atrapado.

No. —negué con la cabeza y saqué su pico—. ¿No querrás asustarla de nuevo?

Emitió un gruñido como respuesta y le rasque la nuca. Resignado, se quedó fuera del cuarto con los ojos haciendo pucheros.

Al entrar, Erika estaba dormida y quede observándola apoyado en la puerta largo tiempo, sin apartar la vista de ella. Había tenido tan pocas ocasiones de poder ver su rostro sereno entre mis muros, que se hacía un acontecimiento digno de admirar.

La seda de su vestido adornaba de maravilla su piel, mientras el pelo envolvía su cuerpo de manera armoniosa. Quizás nunca ninguna criatura me había parecido tan bella.

Amo a esta ñiñata.

La recogí en mis brazos y la llevé a la cama. Al tocar el colchón, entreabrió los ojos.

— Mhhmm... —gruñó adormilada.

— ¿Te he despertado?

Negó suavemente con la cabeza mientras frotaba los ojos. Mientras, me desvestí dejando únicamente mis bóxers.

Note como Erika recorría con la mirada todo mi cuerpo de arriba a bajo, desde mi rostro pasando por mis abdominales y acabando en mi bóxers

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Note como Erika recorría con la mirada todo mi cuerpo de arriba a bajo, desde mi rostro pasando por mis abdominales y acabando en mi bóxers. Nada más darse cuenta de que la observaba, se sonrojó y apartó la mirada. Solté una pequeña carcajada.

— Desvístete. —ordene.

Su rostro se oscureció. Resignada, comenzó a bajar su vestido. Cuando iba a desprenderse de su ropa interior, la detuve;

— No... —ordene de manera más dulce—. No te lo quites.

Me miro confundida, con la boca entreabierta y  lentamente coloco su ropa interior en su lugar. Nos quedamos intercambiando miradas durante unos largos segundos en total silencio.

— Pensé que querías... —murmuró suavemente con el ceño fruncido.

— Es más cómodo dormir en ropa interior. —la interrumpí.

Acto seguido y dejándola patidifusa, me recosté y nos tape con las sábanas. La acerqué tirando de su cintura y pegue su espalda contra mi pecho. Note como se estremecía y la rodee con ambos brazos, abrazándola.

La propicie instintivamente un par de lentos besos en la nuca. Se estremeció, dejándola la piel de gallina.

— Descansa. —susurre en su oído.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora