Capitulo 13: Mal de amores

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪 

Alce la cabeza hacía el rostro enmascarado de Ashkore, el cuál me observaba expectante.

Finalmente, negué con la cabeza.

Mi opinión no va a cambiar por mucho que ocurra. Es mi problema que me hayan mentido.

Me observo en silencio unos segundos más, y lentamente se dirigió hacía una de las estanterías de la amplia biblioteca. Se quito la mascara de espaldas a nosotros, depositandola en un estante.

Chrome, Leiftan. ordeno—. Dejadnos solos.

Trague saliva con dificultad mientras veía a Leiftan abandonar la sala a continuación de Chrome, el cuál no pudo evitar una expresión de preocupación.

En cuanto la puerta cerró, Ashkore se giro hacía mi, pudiendo volver a observar sus ojos vino.

Sin más, me sonroje. Se dio cuenta y contuvo una carcajada, continuándola en sus perfectos labios. Parecía un ángel.

No sabes con quien estas jugando, Erika. —sonreía mientras daba golpecitos a la madera—. Estas loca si crees que podrás encararte a la guardia tu sola.

Me levante con dificultad del suelo y le mire desafiante;

¿Y eso por qué?

¿Que crees? Sin tus poderes poco podrás hacer, tan solo hacer el imbécil.

¿Como tú, entonces?

Ante esa contestación una sonrisa de lado se le escurrió maliciosamente por los labios.

Oh... —se acerco poco a poco a mí—. ¿Tantas confianzas y no eres capaz de no sonrojarte al verme?

Apreté la mandíbula.

Se acercó a mi hasta acorralarme en una de las paredes. Mi espalda rozó la fría piedra, estremeciéndome.

¿Por que no te quedas conmigo? susurro al oído, seductor, rozando sus labios en el lóbulo de mi oreja—. Nos vengaremos juntos de la guardia, acabaremos con esto y podrás tener todo lo que quieras y mas.

Su mano se aventuró por el arco de mi espalda, giro sus labios y se aproximo a los míos con la intención de volverme a devorar.

Apoye mi mano en su pecho, parandolo en seco. Él me miro desconcertado.

No.

¿No, qué? —frunció el ceño.

No quiero nada de ti, Ashkore. —escupí, alejándome mas—. Ni lo intentes. No tienes ni un mínimo de oportunidad de que este a tu lado nunca.

Su mirada se oscureció y frunció el labio con rabia. Parece ser que tanto el y Nevra tienen un método un tanto especial de convencer y no les gustaba cuando eran rechazados.

Intente escapar de sus brazos pero me retenio con fuerza.

No era una pregunta. me miro serio—. Eres mía.

Me sujeto las muñecas y las situó encima de mi cabeza, inmovilizándome. Me robó un beso, mientras su lengua entraba salvajemente en mi boca.

Deposito su pierna entre las mías, cogió mis dos muñecas entre su mano izquierda y con la derecha subió por mi blusa mientras su respiración se agitaba.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora