Capítulo 46: De enemigos a... ¿aliados?

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Narra Erika

Las temperaturas bajaron. Me resguarde dentro del castillo de nuevo, y busque algún sitio en el que dormir. Al volver a la habitación, el cuerpo de Vladimir no había cambiado de posición y su pesado pecho subía y bajaba con su respiración marcada.

Recogí con cuidado una manta posada al borde de la cama y fui al baño. Bloquee el cerrojo aunque en el caso de que quisieran entrar no dudarían en volar la puerta.
Hacía frío, pero se estabas más cálido que el exterior.

Me rodee en la tela y me recosté. A los pocos minutos caí rendida con rapidez en el frío suelo.

~•~

Un estruendo me sobresaltó, interrumpiendo mi ligero sueño.

— ¿¡Qué!? —jadee rodeándome con las sábanas.

La puerta se abrió de par en par y apareció el ruso con aspecto enfadado.

— Con que aquí estabas. —rugió Vladimir, con la respiración agitada—. Te he estado buscando por todas partes, desgraciada.

— He estado aquí todo el tiempo.

— ¿Por que no estabas en la cama?

— ¡La ocupas por completo!

— Me da igual. Te quiero tener a mi vista en todo momento. O te vigilo yo, o lo hará ella.

— ¿Entonces por que no lo hace? ¿Por que no simplemente me echa alguna de sus jodidas maldiciones y me tiene quieta como una estatua aquí?

— Se me hace divertido tenerte despierta.

La contestación provocó una sonrisa burlona en su cara y me estremecí de la rabia. 

Dio pasos pesados hacia mi, el suelo casi temblaba. Retrocedí hasta quedar a espaldas al gran ventanal. Puso ambos hombros al lado de mi cuerpo, y con su mano acarició mi brazo desnudó.

— Estas fría.

Paso su aliento caliente por mi cuello, contrastando con mi temperatura corporal.

— Quiero poseerte.

Su cuerpo presionaba cada vez más el mío contra el cristal, el cual emitía los sonidos de resquebraje. Era demasiado pesado, su peso se había multiplicado.

— E-espera, escúchame. Escúchame primero. Ahora no, está esta noche podemos... si, podemos esta noche...

— Quiero ahora.

Rebusco el cierre de mi pantalón. Iba a abrir la boca para oponerme pero una voz interrumpió la nuestra:

— Para.

Arthur se encontraba posado casualmente en el marco de la puerta, observando con su rostro neutral.

— Vete. Voy a foll-

— ¿Quieres tener sexo con una persona viva o con un cadaver? —sonrió—. No criticaría tus gustos, pero es algo que no es muy usual.

Bufó.

— Arthur...

— Lo se. Siento dejarte con el calentón. Solo déjame hacer un par de pruebas en ella antes de poder estar seguros.

— Todo el rato con las jodidas pruebas...

Con un golpe en el hombro se alejó de mi y abandonó la habitación. No pude evitar un gesto de agradecimiento hacia Arthur.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora