Capitulo 34: Isla del Sur (Parte I)

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪

Me deslicé entre sus brazos, huyendo de ellos pero me presionó aún más contra su musculoso pecho.

— ¿Tenias pensado pasar la noche sola?

— Sí. —respondí, seria—. Es lo que voy a hacer.

Ante mi seriedad, se le escurrió una sonrisa socarrona y soltó una sensual, ligera carcajada.

— Querría que pasases la noche conmigo. —susurró, seductor—. Hace tiempo que no pasamos un buen rato, y me siento solo en esta habitación tan grande...

— Podrías tener a cualquiera de tus lameculos aquí cuando quisieses. —escupí y arqueé la ceja—. Como, por ejemplo, la mala hierba esa.

— Pfff...

Bufo. Soltó esta vez una sonora carcajada. Parecía estar divirtiéndose.

— ¿Estas celosa?

Lo mire con cara de pocos amigos, con la nariz arrugada y me limite a apartar la mirada.

— ¿Te has enfadado conmigo? —susurró, acercándose peligrosamente a mi cuello–. ¿Te ha sentado mal todas esas cosas que te he dicho antes, no es así?

— Han sido horribles. —escupí—. No entiendo como puede haber una persona tan mala, despiadada y sin corazón como tú. —me giré para verle fijamente a los ojos—. ¿Nunca podrás llegar a tratarme bien?

Al girarme, vi como me observaba con una sonrisa tierna.

— ¿Nunca entenderás que eres lo más valioso que tengo?

Sus palabras me taladraron y quedé en silencio. Ante este, solo podía oír mi corazón latir alborotado, casi apunto de salir disparado de mi pecho.
Nunca le había visto una expresión como esa. Tan tierna, sincera, y sobretodo, tan dulce.

— Vamos a beber. —cambió de tema.

Me desencadeno de sus brazos y camino hacia su mesa, donde tenía una botella repleta de champán.
La reconocí al instante, era una marca francesa muy famosa en la tierra y de alto costo.

— Esa botella... —pregunté—. ¿Como la has conseguido?

— Tengo mis contactos. —mordió con el colmillo el grueso corcho y lo arrancó, escupiéndolo. Tras esto, lleno dos vasos alargados con el esponjoso champán—. Suelen traerme buenos artículos, después yo me encargo de la comida por parte de la guardia.

— No debería, en serio... —susurre, rechazando la bebida ahora en mis manos—. Mañana supongo que me despertarán pronto y yo...

— No te preocupes de eso. —bebió un trago y acercó la copa para brindar con la mía—. Lo tengo todo controlado, antes de que puedan acercarse a tu cuarto ya estarás allí. Bebe. —sonrió, balanceando el líquido—. ¿No te mereces desconectar de esta realidad tan cruel?

Quizás en otro momento hubiese rechazado su oferta. Pero en este caso, independientemente de que no podía, lo acepte por gusto.
Necesitaba desconectar, evadirme, huir, aunque fuese de la manera más cobarde.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora