Capitulo 28: Pacto carnal

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪 

Ashkore, besame.

Las palabras se deslizaron de mi boca conmovidas por mi subconsciente. Noté como su pecho comenzaba a subir y bajar de manera nerviosa, mientras su voz ronca y aliento caliente golpeaban mi nuca. Sujeto mi cadera y se sumergió conmigo al agua.

Al cerrar los ojos por el impacto, sentí sus labios depositarse en los míos con un deseo desesperado. Agarré su cuello y le obligue a pegar mi cuerpo desnudo con su traje, ahora empapado.

Volvía a sentir ese sabor amargo, ese que tanto me gustaba y me volvía loca. Acaricio mi pelo, y yo hice lo mismo, enredando mis pelos entre sus finos cabellos ceniza. Un escalofrió me recorrió las piernas al notar su helada lengua entrar en mi boca, contrastando con el ardor del agua.

Debido a la falta de oxigeno, subimos a la superficie y desenlazamos nuestras bocas mientras inhalábamos con fuerza y él se desvestía hasta quedarse desnudo. Aun enredada a su cadera, se situó donde hacia pie y apoyo mi espalda en la pared de roca.

Aun jadeando, nos observamos fijamente a los ojos, con las mejillas completamente encendidas.

No se que estas tramando, pequeña. —murmuro, frunciendo una sonrisa juguetona—. Pero debo admitir que eres buena haciéndome desenfadar.

Mierda, no se por que narices acabo de hacer eso.

Mis labios formaron una pequeña sonrisa y mi piel se estremeció al sentir las yemas de sus dedos hundirse un poco más en mi cadera. Sentí como una de sus manos bajaba hasta mi ingle;

A-ash... —gemí y le apreté la muñeca, deteniendo su movimiento.

— Tranquila. —susurro—. Solo voy a limpiarte.

Introdujo sus dedos dentro de mi y comenzó a acariciar mis paredes. Mi cuerpo inmediatamente comenzó a temblar y hundí mi boca en su cuello, para tapar mis gemidos.

Poco a poco, noté como el semen salía de mi y se diluía en el agua, y apreté los dientes.

— ¿Te duele? —pregunto en una suave voz.

— Sí... es tu culpa.

Su mirada se torno en una seria y, con su mano derecha agarro mis muñecas y las puso encima de mi cabeza.

— Entonces deja de retarme. —farfullo—. Podría haber pasado algo peor que lo que ha pasado.

La rabia comenzó a surgir de mi garganta;

— ¿Algo peor...? ¿ALGO PEOR? —chirrié los dientes y comencé a llorar—. Me habéis, me habéis... violado. Por un momento, pensé en que me ibas a salvar de él... pero no, eres cruel, despiadado y te da igual hacerme daño con tal de conseguir lo que quieras.

— Has estado a punto de mandar al garete todo mi plan en unos segundos, agradece que estés viva. —rió en respuesta—. Simplemente te he dado tu castigo apropiado.

— ¡No es justo! —grite—. ¿Apropiado? ¡Eres un sádico!

— Mhhhmm... ¿no es justo?

— ¡No! ¡Me obligas a ponerme en contra de la Guardia, sin siquiera saber que te motiva a destruirles! —agite mis manos—. ¡No puedes obligarme a todo lo que te plazca!

Me miro fijamente, pero acabo luciendo una sonrisa de medio lado.

— Bien... entonces, esta más que claro. Tú quieres respuestas y yo quiero tenerte controlada. Podemos hacer un trato.

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora