Capitulo 14: Imprevisto

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𝓝𝓪𝓻𝓻𝓪 𝓔𝓻𝓲𝓴𝓪 
[1 í ᴅᴇsᴘᴜés ᴅᴇ ʟᴀ ʀᴇᴜɴɪóɴ]

Había dormido lo suficiente para poder mantenerme de pie al día siguiente.

Era consciente de que si caía dormida las pesadillas se apoderarían de mi de nuevo, pero tuve que coger el valor para descansar.
Para mi sorpresa, las pesadillas disminuyeron de nivel, esta vez solo me provocaban un poco de estrés.

Esta noche dormí sola, empeñada en que Valkyon no me acompañase en ella. Por dos sencillas razones:

No quería que viese mis visibles moratones y heridas, que se diferenciaban desgraciadamente de los chupones. Y segunda, estaba enfadada por el nuevo engaño de Valkyon y la guardia.

Me levante rápidamente de la cama y me vestí de forma ligera, con un traje de dos piezas de fina tela, la cuál me permitirá no pasar calor pero a la vez ocultar mi cuerpo a los ojos de los demás.

A las seis y media nos encontrábamos casi todos los miembros de la guardia en la playa, depositando los víveres y maletas en el barco. Me pare a hablar con Miiko y con Kero antes de irme.

¿Estas nerviosa? pregunto Miiko.

Yo... no. mentí—. La verdad es que me entusiasma la idea de viajar más allá del Cuartel y las tierras de Jade, pero que sea un lugar tan peligroso contrarresta.

Tranquila, lo haréis bien. sonrío Kero—. Sois los mejores de la guardia, y con razón. Confiamos en vosotros.

Kero... me voy a sonrojar. —dije tapándome el rostro ante los halagos de mi amigo.

¡ERIKA! chillo una voz, procedente de las escaleras de piedra.

Los tres alzamos la cabeza hacía el lugar procedente de la voz, y vi a Chrome sudoroso mientras corría. Se abalanzo contra mi y me propino un dulce abrazo, mientras luchábamos por no caernos.

¡Por el Oráculo! Pensé que no te alcanzaría. jadeo—. ¡Casi no llegó a tiempo!

Me alegra de verte. sonreí—. Pensé que no vendrías a despedirte...

¡No digas bobadas! me lanzo una gran sonrisa—. Eres alguien guay, te mereces que te despida.

¡Tsss! bufe—. Que tonto.

Llego el momento de irse. Abrace brevemente a cada persona que había venido a despedirme. Vi como Kanuto se limpiaba una lagrimilla con su mantel.

Sonreí.
¡Que dramático!

Subimos al gran y extenso barco. Valkyon me esperaba apoyado en uno de los mastiles, mientras golpeaba en el suelo con el pie, nervioso;

Estúpida Faelienne [ELDARYA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora