Capitulo 46

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-Entonces, si analizamos la idea de Napoleón –El profesor no paraba de hablar y ya más de la mitad de mis compañeros parecían dormidos, quizás yo también lo estuviese si mi atención fuera puesta en él, pero no en el profesor, sino en “Él”. Freddy, Freddy, Freddy era lo único que por mi cabeza pasaba. Me sentía terrible por lo que había dicho, ¿”no quiero que esto funcione”?¡Dios! Era lo que más deseaba y por fin lo estaba logrando, pero claro, algo tenía que salir mal, ¿Y quién tenía la culpa? La señorita en cuestión –eso es todo por hoy –anunció segundos antes de que el timbre sonara, y todos nos levantáramos apresuradamente para irnos-
-Creí que moriría dentro de ese salón –dijo Paola de forma dramática-
-¿Tu ibas a morir? ¿Qué dejas para mi entonces? Tuve que soportar esa terrible voz a menos de un metro de mis oídos –Mariana hablo con más drama aún-
-Ya, exageradas –rodeé sus hombros quedando en medio de ambas - ¿Qué vamos a hacer en la tarde? ¿Cine y helado?-
-Yo no puedo –anunció al instante Camila- tengo que…voy a –parecía estar nerviosa y no podía inventar una buena excusa- ¿recuerdan el libro que compré? Pues vino con unas páginas mal impresas, así que voy a cambiarlo
-¿Eso te lleva toda la arde? –enarqué una ceja y se puso más nerviosa de lo que ya estaba-
-Es que después voy a ir de compras y…-
-Vayamos todas de compras –sugirió con emoción Paola-
-No podemos ir –anuncié- porque Camila –hice un pausa en la que me paré a su lado y la tomé de los hombros- Va a encontrarse con Alonso –grité sacudiéndola-
-¡Al fin! –Exclamó Mariana-
-No es verdad… ¿pero podrían no gritarlo? –Las tres reímos haciéndola sentir aún mas nerviosa- basta –dijo, y se alejó-
-¡Hey, no te enojes, no vamos a decirle a nadie que vas a salir con Alonso! –la fuerte voz de Paola logró que varios escucharán, por lo que Camila aceleró su paso, y nosotras volvimos a reír-
-Oigan, nos vemos más tarde –anuncié al ver a mi hermano cerca con sus amigos- y mejor la idea de helados la cancelamos, hoy hay mucho frío –ambas asintieron y fueron tras Camila-
-Pero mis padres volvieron –decía Bryan- ¿Qué tal tu casa Jos? –
-¿Qué hacen? –Irrumpí en la ronda que formaban parándome entre Alonso y Jos- ¿organizan una fiesta?
-No lo creo, justo viene mi abuela de visita…-dijo el moreno a mi lado-
-Puedo preguntar por la casa de mi tío, el está de viaje –Alan aportó su idea-
-Estoy aquí –moví mis manos tratando de llamar su atención-
-¿Qué hacen? –Freddy llegó de la misma forma que yo, también realizando la misma pregunta-
-Nada –dijo Alonso al instante, y supe que algo querían ocultar, el era muy malo para disimular u ocultar algo- 
-¿Cómo que nada? –inquirio el ojimiel sonriendo ante la actitud de Alonso. Y yo no pude evitar sonreír yo también, pero al darme cuenta que lo hacía desvíe la mirada-
Los dejé en sus conversaciones y me alejé hacia mi casillero a guardar los libros, para poder irme a mi casa. Cuando estuve por cerrar aquella puertita, miré cuidadosamente que él no estuviera detrás, por suerte no fue así. 
Me sentía mal, y tener que enfrentarlo me sería difícil, no quería mirarlo a los ojos y volver a repetir lo que ya había dicho, pero tampoco se me ocurría otra excusa. Decirle la verdad tampoco era algo que quería hacer, eso solo traería más problemas. 
Giré la llave una segunda vez trancando el candado, y cuando me aseguré de que estuviera bien cerrado, volteé para irme. Él me esperaba a unos metros mientras me observaba fijamente.
-No Freddy –dije al ver cual era su intención, hablar conmigo-
-Solo quiero una simple explicación – tomó uno de mis brazos, haciendo que me detuviera-
-¿Una explicación? –Encima me daba el lujo de fingir estar desentendida- 
-¿Cómo es que ayer estaba todo bien, y hoy…, qué es que lo que pasó? –
-No lo sé, las cosas cambian –
-¿Estabas burlándote de mi? –entrecerré los ojos sin comprender a lo que se refería, mas no respondí- claro, tu idea era demostrar que podías cambiar al chico amargado ¿no?, ¿fue algo que acordaste con alguien? –Un nudo invadió de pronto mi estómago, no podía dejar que creyera esa tonta idea-
-Eso es algo estúpido –protesté- jamás se me ocurrió burlarme de ti
-Oh –dijo casi a punto de reír- ¿esto es una especie de venganza por la actitud que yo tenía antes? –Ojala, pensé, ojala fuera un simple acto de histeria más-
-Tengo que irme –murmuré con seriedad- 

Una tarde con amigas era lo que creía necesitar para poder olvidarme de los problemas por un rato. Y debo decir que sirvió bastante, pero no del todo. De a ratos la idea de pensar como estaría él, tal vez pensando que tenía la culpa de que yo lo tratara así me mataba, la única responsable de todo, no dejaba de serlo yo.
-Estás distraída amiga –dijo Mariana. Observé el lugar donde estábamos, era un restaurante de un shopping, sinceramente no recuerdo como es que llegamos hasta allí-
-Lo sé –admití- ayer y hoy no han sido unos buenos días para mí
-¿Qué sucede? –Preguntó Paola con preocupación –miré a mí alrededor, habían agentes por doquier, estaban como personas comunes, pero aún así podía distinguirlos. De seguro Matt los había mandado, y yo simplemente estaba harta- 
-Me están buscando, otra vez –susurré, no era algo que quería que todo el mundo supiera. Ambas me miraron anonadadas, ya sabían por lo que había pasado durante mi niñez- 
-Tenemos que ir a tu casa, no estás segura aqui –se levantó de golpe y tomó su cartera apresuradamente-
-Mariana, Mariana –dije intentando calmarla- creeme que estoy muy segura –me miró incrédula y sonrei- me están cuidando, para donde mires hay agentes, nada me va a pasar, ni a ustedes 
-¿Ayer intentaron hacerte algo y por eso estás preocupada? –
-No precisamente –les conté lo que estaba pasando mientras las dos me escuchaban atentamente sin interrupciones, para cuando finalicé, se produjo un largo silencio, supuse que estaban procesando la información-
-Creo que estás actuando bien, es decir, lo haces para protegerlo –Mariana fue la primera en hablar- entiendo que puedas sentirte mal, pero peor sería que pase algo mas grave
-Al fin alguien me entiende –exclamé- Paola, se que eres algo nueva en esto, pero si me dieras tu opinión…
-Yo…wow es que, siempre había visto estas cosas en películas, y…es raro –la entendía, realmente siempre me decían lo mismo, y estaba acostumbrada, además también había visto alguna que otra película sobre cosas parecidas. Claro que yo no podía decir “esto sucede en películas” no, porque yo lo vivía en carne propia- Creo que deberías decirle lo que sucede, no creo que te agrade estar en su lugar y ver que alguien en especial “ese alguien” está molesto contigo sin saber porque –sabía que ella tenía razón, aún así no esperaba que me lo dijera, creo que cuando uno está haciendo algo que esta mal, lo que quiere es que todos le digan que continúe haciéndolo para no sentirse peor ¿no?-
-El ave se acerca –miré a Mariana extrañada y puso los ojos en blanco, para luego acercarse demasiado hacia la mesa como intentando esconderse, y bajo su tono de voz- me refiero a que Leyva está aquí, con una niña, de estatura mediana, castaña, con cabello alborotado, aproximadamente de unos 5 años
-Es su hermanita, ¿dónde los ves? –pregunté-
-Acaban de ingresar, y se dirigen a la mesa cerca de la gran ventana –respondió- 
-¿Si sabes que los agentes no actúan de esa forma cierto? –enarqué una ceja y ella sonrió nerviosa-
-Puff, por supuesto que lo sé –dijo volviendo a su postura normal – ¿qué tenemos que hacer ahora?
-Mantenernos aqui, lo mejor es que no me vean –
-No está funcionando, la niña ya te vio –Paola hizo un gesto moviendo su cabeza indicándome donde Sophie estaba – y está saludando
-Quedémosno quietas, quizás piense que somos estatuas –propuso Mariana-
-Esto es infantil –bufé, y salude a Sophie quien con una enorme sonrisa no dejaba de mover su mano. Noté que le dijo algo a su hermano, y luego comenzó a caminar hacia nuestra mesa- 
- _______- exclamó casi a un metro de distancia y apresuró su paso para llegar y abrazarme- ¿por qué ya no vas a nuestra casa?-
-Ah, yo… ¿cómo estas linda? –Sonrió sin responder y lo tomé como un “bien” – mira, ellas son Paola y Mariana mis amigas –ambas movieron su mano en forma de saludo-
-Me gusta tu bolso Mariana, y tus zapatos Paola –dijo Sophie-
-¡Hey! ¿Yo no uso nada lindo hoy? –me crucé de brazos y ella rió-
-Siempre estás linda –respondió-eres como una princesa –sonreí enternecida por su comentario- por eso tienes que ser la novia de Freddy
-Hablando de tu hermano, creo que te está esperando en su mesa –informé-
-¿Puedo quedarme contigo y tus amigas? Por favor –decirle que no, era simplemente imposible, ¿pero y si estando cerca de mi también corría peligro? –
-Nosotras ya no estábamos yendo –Paola intentaba salvarme-
-¿Y puedo ir con ustedes? Freddy está esperando a la bruja y ella es mala, no quiero estar con ellos 
-¿La bruja? –Pregunté riendo - ¿Quién es ella? –
-Bruja a las nueve y treinta – anunció Mariana-
-Deja de actuar así, ya te dije que los agentes…-iba a continuar hablando pero ver a “la bruja” que apareció y luego de saludar con un beso en la mejilla a Freddy, se sentó frente a él me quedé en silencio- no puedo creerlo –murmuré-
-Es ella –dijo Sophie señalándola – no me agrada –hizo gesto de desaprobación y yo sonreí-
-A nadie le agrada –le contesté- y podes venir con nosotras, quizás no sea bueno que estés cerca de mi, pero peor es que lo estés de ella –la pequeña sonrió con emoción y al instante se desanimo- ¿qué sucede?
-Freddy no va a dejarme ir contigo y tus amigas –dijo triste-
-Si lo va a hacer –le aseguré. Luego de pagar la cuenta, nos íbamos, Mariana y Paola delante, Sophie y yo tomadas de la mano un poco más atrás, cuando estuvimos cerca de ellos tomé aire- Hola Leyva –saludé con arrogancia- Gaby –dije luego de mal humor-
-Oh ______- dijo ella, fingiendo alegría- ¿Cómo estás? –La observé unos segundos con desagrado y volteé mi vista a Freddy- 
-Como sea –comenté ignorándola- solo interrumpo está especie de…cita o lo que sea que esto es, para decirte que me llevo a tu hermanita Leyva
-No, ella vino conmigo y se va conmigo –respondió él-
-Si lo entiendo, el problema es que ella no se siente cómoda estando con ciertas personas, y prefiere irse conmigo, que estar aqui. 
-¿A qué te refieres con eso Mouque? –Protestó Gaby- de seguro tu le llenaste la cabeza con cosas feas de mí y ahora me odia
-Es bueno Gaby que te hayas dado cuenta que de ti hablaba, y no, yo no le dije nada, resulta que es muy inteligente y sabe que simplemente no eres agradable –
-¡Freddy! –Exclamó - ¿vas a dejar que me hable así? –
-¿Precisas de tu novio para defenderte? - 
-Basta –dijo él- Sophie se va a quedar aqui conmigo
-Sabes que no estoy pidiéndote permiso –contra ataqué – 
-Es mi hermana, yo estoy a su cargo, yo digo a donde y con quien va ella, y en este caso se queda aqui
-Quiero que sepas algo, mientras teníamos esta pequeña charla, Sophie salió corriendo con mis amigas –sonreí- en dos horas estamos en tu casa –mi sonrisa se ensanchó aún más mientras él solo quería matarme-

Daba pasos lentos mirando hacia el suelo, mientras Sophie cinchaba de mi mano, y caminaba con rapidez para llegar a la puerta de su casa. En la calle, Ben, me esperaba en el auto de Bryan quien se lo había prestado, para llevarme y así no andar sola. No se que temía más, que algo pudiera volver a pasar por estar cerca de Freddy, es decir, se suponía que tenía que mantenerme lejos, pero de alguna forma no lo cumplía, o definitivamente su reacción, sabía más que nadie que estaba muy molesto conmigo.
-Tres horas –escuché que dijo luego de sentir la puerta abrirse- se retrasaron
-No te enojes Freddy, estábamos jugando a las princesas con ______ y su amigo Ben, te prometo que me porté bien –
-Está bien Soph, ¿por qué mejor no vas adentro y comes algo? –ella asintió y luego de despedirse de mi, corrió hacia el interior de su hogar- No lo vuelvas a hacer –me dijo con seriedad- yo tengo que cuidar de mi hermana, y no eres nadie para decidir si la llevas a dar un paseo, jugar a las princesas o lo que sea –Escucharlo hablar de esa forma, me hizo pensar en cuando recién lo había conocido, tenía la misma expresión, y hablaba de la misma forma. “No eres nadie” esas palabras entraron a mi cabeza y fueron directo al corazón, ¿yo no era nadie para él? ¿Qué debía hacer ahora? Voltear e irme simplemente, o sacar a esa ______ que estaba en mi naturaleza-
-Verás, Leyva –claramente la segunda opción fue lo que elegí- tu pequeña hermana me rogó para irse conmigo, porque no quería estar en medio de tu cita, y la comprendo, ¿quién querría estar donde está Gaby? 
-No era una cita –dijo con seguridad-
-¿Ah no? ¿Y como le llaman ahora? ¿”Juntémonos y comamos en un restaurante como si fuéramos una hermosa pareja feliz”? 
-Ella solo quería hablar sobre algo que la inquietaba, no entiendo ¿estas haciendo una escena de celos o qué? Creí que ahora me odiabas –-
-¿Sabés qué? No tenés que explicarme nada Freddy –Y fue cuando realmente me sentí una estúpida, yo actuaba de una forma, y por celos estaba reclamando algo que no me correspondía-
-¡Te juro que no logro entenderte! –Exclamó- todo estaba bien y de golpe, ni siquiera se que fue lo que pasó para que actuaras de esas manera, yo, yo estaba cambiando gracias a ti _______, lo hacia POR ti, y nosotros… de alguna forma esto funcionaba, 
-Se que soy una completa tonta, y te pido perdón, pero no puedo decirte lo que me pasa, y lo lamento con el alma, pero lo poco que pudimos tener, esta terminado –me dolía, me dolía como a nadie tener que decir eso, pero debía ser firme ante mi decisión, y más aún sabiendo las consecuencias de no hacerlo-
-¿Sabés que no va a quedar así cierto? –Su voz detuvo mi marcha, cuando ya me estaba yendo- ayer eras tu la que insistía, ahora vas a tener que soportarme a mi 
-Freddy por favor… -murmuré-
-No, yo no estoy dispuesto a perderte, y mucho menos sin saber la razón -
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Chicas pueden leer mi nueva novela les juro que les ba a gustal mucho porfavor leanla se los agradesria mucho

Ella será amada {George Shelley}

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!