Capitulo 36 Maraton 3/3

3.3K 236 6

-Estamos bien –respondí tras mi madre habérmelo peguntado en la llamada telefónica que estábamos teniendo- 
-¿Estas segura? –puse los ojos en blanco y suspiré. Todavía no entiendo esa inseguridad que les da a los padres cuando dejan a sus hijos solos. Quizás mi madre tenía un motivo por el cual preocuparse por mi verdaderamente, pero aún así, contaba con la seguridad de que yo estaba protegida
-Si mamá, estoy segura, ambos estamos bien –escuché a mi padre decirle que dejara el dramatismo por lo que obtuvo por respuesta un “yo me preocupo por mis hijos y quiero saber como se encuentran” de parte de mi mamá. Ahora entiendo de donde había heredado el ser un poco caprichosa – mamá… -dije- ¡mamá! –Exclamé al ver que seguía hablando con mi padre- ¿Cómo están pasando? 
-De maravilla, el lugar es muy lindo, ahora estamos yendo a cenar a un restaurante muy lindo que hay por acá. ¿Ustedes ya cenaron? ¿Están comiendo bien ______? No se duerman tarde
-Si –contesté – justo ahora estamos por ir a dormirnos, Bryan está con los chicos en este momento y yo estoy ya con mi pijama puesto –pequeña mentira número uno-
-¿No ha habido fiestas verdad? –y aquí se venía la segunda –
-Por supuesto que no, sabes que a mi no me gusta que se llene la casa de gente, y le prohibí a Bryan esas cosas –
-Bien, en cuanto a Freddy… ¿ha pasado algo? 
-¿Algo como qué? –
-Ya sabes _____, Sara dijo que no era bueno que estuvieras cerca de él. Y no quiero que por culpa de eso te pase algo- la voz de mi madre descendió y supe que estaba preocupada-
-No he recibido amenazas ni han habido cosas sospechosas, si a eso te refires –otra mentirita más- en tal caso sabes que estoy con Matt, y cualquier cosa te llamaríamos al instante –emití un falso bostezó y ella lo notó-
-Debes estar cansada, mejor te dejo que duermas, mañana hablamos, tu padre manda saludos –
-Okay, otro para él, los quiero –espere a que ella colgará y guardé el celular en un pequeño bolsillo que el disfraz tenía-
Si, aún estábamos en la fiesta, pero para que mi madre no lo note me encerré en el baño de mi habitación y me dispuse a hablar. La música no llegaba tanto hasta allí por lo que era el mejor lugar de la casa.
Cuando bajé a la sala, la casa estaba peor que cuando subí, una vez más al siguiente día debería limpiar. Debería, pero no lo iba a hacer. Habían vasos tirados por doquier, restos de comida, de bebida y hasta de disfraces yaciera en el piso, la mitad de las personas estaban ebrias. Chicas bailaban entre medio de chicos que las miraban con mucho deseo, y no deseo del bueno. Había perdido de vista a mis amigas, quien sabe en que parte de la casa andarían. Solo me aseguraba de que ninguna había bebido demasiado, y de que no estarían haciendo “cosas”, si saben a lo que me refiero, porque ninguna de ellas era de comportarse así.
Por otro lado mi hermano succionaba la boca de una chica en un rincón de la casa y ella no parecía querer alejarse de allí. En cuanto a Collins, le había pedido que esperara por mi en el jardín mientras hablaba con mi madre, así que ahí esperaba encontrarlo.
Si se preguntan por Freddy, creí también haberlo perdido de vista, claro que eso hasta que, dirigiéndome a la cocina para poder llegar al patio, vi abrirse la puerta de mi casa, y por ella entro Gaby, vestía un vestido blanco muy ajustado a su “delgada y perfecta figura” (esto último es verdad pero va entre comillas para poder sentirme que la desprecio), en su espalda llevada colgado un par de alas y en sus pies sus infaltables tacones, que esta vez haciendo juego con su vestimenta eran blancos también.
Atrajo todas las miradas del lugar, como siempre lo hacía, y mientras caminaba con la espalda recta y la mirada hacia delante, segura, comenzó a dirigirse hacían una parte de la casa donde vi al instante que Leyva se encontraba. Colocó descaradamente la mano detrás de su cuello, y lo acercó a ella para plantarle un beso. Pero no cualquier beso era un beso exagerado, frenético. De esos que ese tipo de chicas como ella suelen dar para así atraer chicos.
No pude evitar poner una expresión de asco, porque eso era lo que me causaba. En cuanto a los denominados celos, para nada surgieron en mí. Yo sabía y estaba más que segura de que él no estaba interesado en ella. Y Gaby solo estaba tratando de causar rabia en mi, lo confirmó cuando separándose de Freddy me miró triunfante, a lo que yo respondí con desinterés. Él por su parte al ver que ella me miraba también lo hizo, y sin dejar de mirarme volteó a la chica de nuevo para que quedaran frente a frente y con un movimiento se posicionó en sus labios, volviendo a ese beso frenético que habían tenido hacía unos instantes. Reí ante la situación, parece que alguien quería que me pusiera celosa.
-_______- dijo alguien a mis espaldas- te estabas demorando y vine a ver si te pasó algo 
-Yo, solo estaba hablando con Bryan –respondí mintiéndole a Zack-
-¿Vamos afuera? –preguntó con una sonrisa y yo asentí- 
En el jardín reinaba un poco la paz, estaba bastante frío como para estar allí y esa era la razón. De todas formas eso no quitaba que hubiera algunas personas fumando, o queriendo tener más privacidad.
-Te daría mi abrigo, pero habrás notado que no lo llevo –sonreí ante su comentario-
-Hay una pregunta que quiero hacerte –admití y el hizo un gesto dándome a entender que podía preguntar lo que quisiera- bien, ¿por qué ahora? –Me miró algo confundido y yo sonreí- me refiero a que hace dos años que somos compañeros, y nunca habíamos hablado 
-En realidad hace bastante tiempo que quería invitarte a salir –noté como se ruborizó y para ocultarlo bajo un poco el rostro – pero supongo que no me animaba –dijo encogiéndose de hombros-
-¿No te animabas? –Solté una pequeña risa- no soy la clase de chica a la cual “no te animas a pedirle una cita” 
-Si para mi –dijo sincero- cada vez que intentaba hablarte no sabía como hacerlo, o simplemente me ignorabas
-Oh, lo siento, no fue mi intención –me disculpé-
-No no –se apresuró a decir- no digo que lo hayas hecho intencionalmente, es solo que no notabas que yo estaba allí para hablarte 
-De hecho jamás imagine que quisieras hablarme –ahora el rió-
-Debo decir que tenía un poco de “miedo” –quien estaba confundida era yo, ¿miedo? ¿Por qué habría la gente de tenerme miedo? – Se dice por ahí que… respecto a tu actitud –asentí mientras suspiraba-
-Entiendo, ¿“______ la histérica” cierto? –El chico asintió- se que puedo ser un poco testaruda a veces, pero no se porque me gané esa fama
-Quizás porque casi la mitad de los chicos del colegio te han invitado a salir y siempre has dicho que no, nunca hubo una chica tan difícil –
-Todos esperan que sea igual que Gaby, y no pienso serlo nunca –informé segura-
-Te gusta Leyva, es algo en común que tienen –casi como por arte de magia se me vino a la mente el beso que esos dos habían tenido, o los besos mejor dicho-
-¿Freddy? –creo que esto de que todos los dijeran me estaba aburriendo- no es así-
-Lo mismo dijo él, pero tenías que verlo cuando le dije que con un poco de coqueteo te conquistaba, se puso rojo, fue por eso que nos mandaron a dirección el otro día – Así que esa era la razón, quizás en otra ocasión me hubiese interesado, pero no ese día, ya no me importaba tanto-
-Quizás me gustó un poco –era mi noche de mentiras definitivamente- pero nunca pasó nada, solo hicimos el trabajo, y no logramos congeniar muy bien que digamos
-¿Entonces se puede decir que tengo mi camino libre? –Agaché mi mirada y sonreí – voy a tomar eso como un sí –permanecimos conversando un poco más, hasta que de a poco algunos comenzaban a irse y entre ellos Collins también lo hizo-
Necesitaba sacarme ese disfraz que llevaba puesto, no solo me pesaba sino que causaba bastante calor pese a la estación que estábamos. Subí rápidamente a mi habitación y al entrar vi a Freddy en ella. Observaba una foto mía que se encontraba sobre mi escritorio, y al verme entrar se sorprendió. Lo miré pidiendo explicaciones de porque estaba allí y titubeó antes de responder.
-El baño de abajo estaba ocupado, y en el de Bryan había una pareja que…también estaba ocupado y esta puerta estaba abierta así que entré –explicó-
-Genial, uno entra a donde quiere hoy en día –respondí irónicamente-
-¿Qué tal tu cita? –preguntó-
-¿Sabes Freddy? No tengo ganas de pelear, ni de discutir –dije sincera sentándome en mi cama- siempre es lo mismo entre tu y yo, y nunca podemos tener una buena conversación 
-Si la tenemos, tu la arruinas –
-¿Ves? A eso me refiero –suspiré y me quité los zapatos que llevaba puestos- cuando intento llevarnos bien, tu siempre haces lo contrario
-Eso es porque no quiero llevarme bien contigo –sus ojos fueron de mi hacia el suelo, como si lo que acaba de decir le hubiese costado hacerlo-
-Todavía no entiendo porque eres tan negador –clavé mis ojos en él y sonreí- no es tan difícil admitir que yo te gusto
-¿Por qué tienes que ser así? –Preguntó molesto- cuando todo está mal, te pones en una actitud no sé, diferente, me desespera que hagas eso –no pude evitar ocultar la sonrisa que se formó en mi cuando dijo eso- 
-Yo soy así Freddy, la chica segura que tu crees conocer no es más que un papel –no sabía porque estaba siendo sincera con él, pero algo me decía que debía serlo- supongo que lo hago porque no quiero que tu con tu amargura creas que puedes superarme y decidir cuando tengo que alejarme o no –se sorprendió ante lo que acaba de decir, lo supe por su expresión- de todas formas, ya hablamos de esto, y te dije que estaba dispuesta a cumplir ese trato que alguna vez hicimos.
-¿Tan segura estás de que queres alejarte de mi? –asentí, y no fue orgullo esta vez- ¿por qué? –
-Creo que me demostraste lo suficiente como para yo darme cuenta de que me quieres lejos-
-¿Entonces porque sigues insistiendo con la idea de que me gustas? –sonreí ante su pregunta. Ni siquiera yo sabía porque seguía insistiendo, quizás solo quería molestarlo –
-No sé, me gusta que te fastidies –sonreí encogiéndome de hombros y el puso los ojos en blanco. Por unos minutos reinó el silencio-
-¿Él te gusta? –Lo mire extrañada- Collins 
-De hecho, es la primera vez que salgo con él, y… ¿por qué me preguntas?-
-Simple curiosidad –contestó- parece que solo conmigo tenés esa actitud tan…tuya
-Ya te dije, es porque tu tienes esa actitud tan…tuya –dije imitando su comentario- 
-Si no te gusta porque aceptaste salir con él -¿acaso alguien estaba celoso?-
-No lo sé Freddy ¿por qué tanta preguntas? –Dije “fastidiada” – yo no ando preguntando acerca de tu novia
-No es mi novia –
-No parecía ser así cuando llegó a la fiesta. Ese beso…wow… realmente que beso –fingí exclamación- 
-Si tan segura estas de que me gustas ¿por qué te importa ese beso? –enarcó una ceja y reí–
-No me importa, es más, estoy contenta de que tengas una chica a tu lado que te comprende –Realicé un rodete con mi cabello y me acerqué al espejo para acomodarme un poco el pelo- de verdad lo digo –una sonrisa irónica se formó en su rostro-
-Sabes porque la besé –dijo acercándose hacia mi- pero aún así, no vas a admitirlo
-Creo que tu tienes que admitir porque quisiste darme celos –contesté segura también acortando distancia, y quedando así a escasos centímetros uno del otro-
-Quizás después de todo si me interesas –su voz era firme, pero aún así pude percibir un poco de inseguridad al hablar- 
-Claro, solo para demostrar que puedes contra Collins –hice una mueca y repentinamente me alejé-
**************************************************
Bien aqui esta el maraton 

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!