Capitulo 38 Maraton 2/2

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-¿Qué? –fue lo único que pude decir, mientras en mi mente trataba de asimilar lo que acababa de oír- 
-No me hagas repetirlo –respondió él con su ceño fruncido –
-Que no salga con Collins –afirmé- ¿por qué no habría de hacerlo? –Miró por encima de mi hombro a un punto indefinido sin contestar- ¿Estás…estas celoso Freddy? –Si, claro que lo estaba, por supuesto que no lo iba a admitir, pero era demasiado evidente-
-No –su rápida contestación me lo dejo aún más en claro - ¿Pero si lo estuviera qué? –me desafió con su mirada y yo pase a mirarlo enojada-
-Yo se que lo estás –mordí mi labio inferior y sonreí- si me lo dices, puede que quizás no salga con Zack –me encogí de hombros algo tímida y él relajó su mirada. Admitamos que soy una excepcional actriz-
-No lo voy a decir –aseguró-
-Entonces deséame suerte para esta noche –
-¿Esta noche? –Preguntó sorprendido y yo asentí – okay…- vaciló unos instantes y retorno a sus palabras- puede ser que… -suspiró, sabía que le estaba costando expresarse – tal vez, un poquito –arrugó su nariz mientras una sonrisa intentaba colarse al hablar- 
-No puede ser –dije mirando hacia un costado mientras negaba con la cabeza- ¿todo esto por celos? ¿Me trataste pésimo, horrible, solo por tus entupidos celos? –Me observaba desconcertado mientras yo exclamaba mis palabras- Me comparaste con Gaby, Freddy, y eso es un gran insulto además de las otras cosas que dijiste –
-¿Estás loca? –Dijo interrumpiéndome – si te digo que son celos te enojas, y si no te digo también por que “no me expreso” ¿Quién te entiende? –Reí de forma irónica y fije mí vista en él-
-No me importa si te expresas o no, tus celos no me importan, tu no me importas –tres mentiras seguidas, esto de mentir se me estaba dando muy bien- Y no te enojes, porque no tienes derecho a hacerlo. Pudiste decirme simplemente que estabas celoso, y no haberme tratado así, me hiciste sentir mal ¿sabias? –
-Escuchame –pidió-
-No, no, tu escuchame a mi –se formó un segundo de silencio y tomé una bocanada de aire – Ya no me da gracia que seas un amargado, ya no quiero jugar a la histérica que tanto dices que te fastidia. Si teníamos algo, si había una mínima posibilidad de que entre nosotros hubiera algo y creeme que yo lo quería, ya no hay más –suspiré nunca me había costado tanto pronunciar unas pocas palabras - ¿ya está si? Teníamos un trato, cumplámoslo –estaba atónito y supe que no esperaba que yo dijera eso- 
Sin más que decir di media vuelta y me alejé dejándolo solo. Traté de sonar lo más sincera que pude, porque claramente había mentido en todo lo que dije. Lo que menos quería era alejarme de él, pero tampoco podía pretender que yo viviera toda mi vida tras suyo. Quizás así reaccionaría.
No, no me siguió como creí que iba a hacerlo, y eso me desilusionó bastante, ¿y si se había tomado mis palabras muy en serio?, ¿Qué acababa de hacer?
Pensé en volver ¿pero que le diría? “Oh, Freddy era todo una broma, solo quería que me dijeras que sientes lo mismo que yo y que no querías hacerme daño”. Que hipócrita.
Chocar contra alguien me hizo salir de mis pensamientos y divagaciones.
-Matt- el chico que consideraba mi hermano continuó caminando sin prestarme atención –Matthew –exclamé atrayendo su atención- hey ¿Qué pasa? –Su rostro demostraba demasiada preocupación-
-Esto no es bueno ______ -murmuró-
-¿Qué cosa? –Pregunté sin entender a que se refería-
-Llego una carta, las amenazas siguen, al parecer te están vigilando aqui en el colegio, y saben todo lo que haces, debo llamar a Sara y Peter–me sorprendí, ¿me estaban vigilando en el colegio?–
-No es para exagerar tanto –dije nerviosa- si llamas a tus padres me van a llevar con ellos, y no quiero eso-
-Ya lo sé, pero lo primordial es tu seguridad _______ -nunca lo había visto tan preocupado y eso me asustó más- si están aqui, pueden atacarte en cualquier momento
-No lo creo, no atacan porque si, están esperando el momento indicado, pero si yo no me alejo de Freddy les empeoro las cosas y así es más difícil para ellos-
-Para ellos nada es difícil, es cuestión de tiempo para que hagan algo –
-Deberíamos olvidarnos de esto, saben que si me hacen algo yo me voy para New York y así no pueden atacarme, les conviene que yo este acá, asi que no van a hacer nada estupido- más que afirmación era una pregunta a la cual quería que Matt asintiera y me dijera que tenía razón-
-Okay, pero si algo más pasa, entonces llamo –sonreí y el puso los ojos en blanco-
-¿Por qué viniste tarde? –cuestioné-
-Me quedé dormido -explicó- ¿por qué estás fuera de clase? –me encogí de hombros-
-Al profesor no le agradó que haya insultado a un compañero –su expresión de confusión hizo que yo ríera- vamos –dije rodeando sus hombros- te cuento de camino a la cafetería, muero de hambre.
Ese día terminó siendo uno de los más, como decirlo, aburrido. Y Las clases no ayudaban en mucho. Para peor, la “pequeña y sutil” conversación que había tenido, más temprano con Freddy, había provocado que no me hablara, como era de esperarse.
Y no solo eso, tampoco una insignificante mirada me dedicaba. Y si, yo tenía la culpa.
Ahora, después de todo, ¿era necesario que estuviera todo el tiempo con Gaby? ¿Acaso no dijo que no era su novia?
En fin, un día raro y aburrido, pero lo que no me esperaba, era la noche.
Zack, o Collins como más acostumbro a decirle, pasó por mi casa a eso de las siete de la noche (vale aclarar que ya era de noche, por la estación en la que estábamos). No fue difícil irme, ya que mi hermanito preciado, compartía su saliva con alguna chica en su habitación y no tenía tiempo de “prestarme atención”.
¿La cita? Era en McDonals, no era precisamente el lugar que preferiría para una cita, pero no me disgustaba ir allí. Un taxi nos dejo en la puerta del restaurante de comida rápida más famoso del mundo, y entramos al instante. 
El lugar no estaba muy lleno, es que por la hora que era, era relativamente tarde, no hay que olvidarnos de que los mexicanos son personas que terminan su día, en lo que podríamos llamar, temprano.
-Lamento haberte traído a este lugar -¿me había leído la mente? – tenía planeada otra cosa, pero al parecer las reservaciones se hacen con un mes de anticipación
-No me molesta haber venido aquí –sonreí – una hamburguesa siempre es bienvenida –
-Bien, entonces ordenemos-
Habíamos pedido los dos el mismo menú, una cuarto de libra con queso, y papas fritas, claro que sin la infaltable coca-cola.
Todo iba bien, conversábamos un montón algo que con Freddy me costaba demasiado, ya que la única que hablaba era yo, y tenía que sacar temas. ¿Por qué involucro a Freddy en esto?, pareciera que no puedo dejar de pensar en él. Que cosa.
Como sea, también reía mucho, nunca me había percatado de que Collins era tan gracioso. Definitivamente algo que “soyelmásamargadoyodioreir” no era. Y aquí estoy incluyéndolo una vez más en mi redacción. 
-Debo decirle –creí pensar mientras sonreía-
-¿Qué cosa? –Collins me miró confundido, y yo le devolví la mirada aún más desconcertada- ¿Qué debes decirle, a quién?
-Nada –respondí – simplemente pensé en voz alta –agregue tratando de aclarar-
¿Qué debo decirle, y a quien se estarán preguntando no?, ok, mi nuevo apodo para Leyva, en cuanto lo viera seguro se lo diría. Ah claro, si nos habláramos.
No se si fue de tanto pensar en él o que, pero un rato después, apareció en aquel lugar. 
Si, como lo leyeron, Freddy apareció en McDonals, y no venía solo, venía con un “buen arma”. 
-_______- Sophie, su hermanita corrió hacía la mesa que yo estaba con Zack, al verme- 
-Hola Soph –dije respondiendo a su abrazo, mientras le dedicaba una fea mirada a su hermano mayor- ¿Cómo estas? 
-Bien, estoy contenta, le dije a Freddy que quería comer una hamburguesa y me trajo –la sonrisa en su rostro delataba la felicidad que tenía- ¡y a esta hora yo estoy durmiendo! –exclamó-
-Wow, pero ahora estás más grande, y puedes dormirte un poco más tarde- ella asintió-
-¿Y tu viniste con tu hermano también? –preguntó inofensivamente. Esto lo había hecho a propósito, iba a matar a Freddy-
-No, es, es un amigo, se llama Zack –
-¿Zack? –Yo asentí- ¿Freddy tu no dijiste qué tenías un compañero que se llama Zack y que no te cae bien porque… -iba a continuar hablando de no ser por la mano de su hermano que le cubrió la boca-
-Cosa de niños –dijo el ojimiel y yo lo mire con cara de pocos amigos-
-Es un gusto –dijo Collins dándole la mano a Sophie- ¿Cómo es él nombre de está linda niña? 
-Me llamo Sophie Leyva contestó -y tengo seis años –una mirada de superioridad al decir eso hizo que Zack sonriera-
-Es muy lindo tu nombre –Sophie sonrió-
-¿Podemos sentarnos en esta mesa? ¿Eh Freddy? ¿Podemos? -Rodé los ojos, sabiendo cual iba a ser la respuesta-
-Si a _______ y Zack no les molesta, por mi está bien –Claro que no me molestaba, pero no me molestaba que la niña se sentara con nosotros y él lo sabía- Pero mejor, vamos a otra mesa
-Pero yo quiero estar con ______ -insistió-
-Por mi no hay problema – Gracias Collins por apoyarme –
-Y bueno, ¿por qué no? podríamos pasarla genial –ironicé- 
-Voy a ordenar algo para mi hermana y para mi, ustedes ya pidieron? –Su voz “tan amable” me hizo fastidiar aún más-
Luego de que dijéramos que si, se alejo al mostrador a ordenar, y en lo que estábamos Zack, Sophie y yo solos en la mesa, me disculpe y dije que iba al baño.
De alguna manera sin que los dos lo notaran, arrastré a Freddy hacía el rincón de los baños, donde estaba algo oscuro.
-¡Hey, hey, vas a romper mi remera! –exclamó-
-Está es la forma en la que tu me llamas siempre que quieres hablar conmigo –me excusé-
-No es verdad –se defendió-
-¿Por qué, todo esto? ¡Sabías que íbamos a venir a este lugar! –Emití furiosa- ¿Y luego la infantil soy yo, no? 
-¿Por qué sería yo infantil? –preguntó fingiendo inocencia-
-Vienes al mismo lugar para arruinar mi cita con Zack, y encima traes a tu hermanita pequeña, eso es caer bajo-
-Yo solo vine a pasar una agradable noche con mi hermana, hace mucho que no la llevo a algún lugar –
-¡Oh que casualidad, decidiste venir hoy, y aqui! –
-Si, ¿por qué? ¿Te molesta que haya venido? ¿La estabas pasando muy bien con “Zack” –esto último lo dijo imitándome-
-En primer lugar yo no hablo así, y en segundo, si, me molesta que estés aqui. Parece que después de todo no te quieres alejar de mi Freddy –su expresión cambió a una de enojo-
-Lo que dijiste hoy, no es verdad –insinuó- eso de que no te importo, no es así.
-¿Y tu qué sabes? Es más, ¿qué te importa? –Me crucé de brazos y fruncí el ceño- cuando te dije que me importabas, me ignoraste, y ahora que intento pensar en alguien más, de pronto si te intereso y “estas celoso” –dije haciendo las comillas con mis dedos- 
-Parece que no soy yo el amargado, ¿eh ______? –enarcó una ceja y sonrió-
-¿Amargada yo? Por favor, parece que no te conoces muy bien Leyva- 
-No…-apretó su puño, estaba algo fastidiado- no me digas así –técnicamente fue una orden-
-Yo te digo como a mi se me de la gana –mi voz sonó algo así como la de una niña caprichosa- escucha –alerté-Leyva, Leyva,  Leyva, Leyva, Leyva, Leyva -Repetí unas cuantas veces y no advertí que él iba a tomarme por la cintura y acercarme, para así ponerme incomoda-
-No me gusta que me llames por mi apellido –me informó, hablándome cerca de mi rostro-
-Lo sé –murmuré mirando sus labios bastante nerviosa- por eso lo hago
Una tos, fingida me hizo salir del pequeño trance en el que estaba-
-Yo, solo vine a ver si te pasaba algo, porque estabas demorando pero veo que estás bien…-me miró entre lo que se dice enojado y desilusionado y se alejó-
-Esto es tu culpa –dije empujando a Freddy, y saliendo en busca de Collins-
Por supuesto que no lo encontré, quizás se escondió de mí, y lo entendía. Si yo viera a mi cita a punto de besarse con otra persona, que claramente no era lo que iba a pasar conmigo y Freddy, ok, tal vez no tan claramente, pero aún así, si me pasara me enojaría.
Lo primero que hice al llegar al colegio al siguiente día, fue buscarlo, pero él me encontró a mi cuando buscaba algunas cosas en mi casillero luego de rendirme en mi búsqueda.
-No estoy molesto –dijo antes de que yo pudiera hablar- si, admito que estaba furioso en el momento, pero yo ya sabía que entre Leyva y tu pasaba algo
-Pero, no es lo que tu pensas –estaba siendo sincera. Creo- De verdad, tu me pareces muy lindo y…
-Eso no alcanza –comentó con una sonrisa de costado- tu también eres muy linda –fui yo quien sonrió esta vez- pero no creo que esto pueda funcionar, y está bien por mi, podemos ser amigos –hice una mueca y suspiré-
-Okay –asentí- y lo siento – me guiño un ojo antes de alejarse y volví a sonreír-
Terminé se casar las cosas que precisaba y cerré el casillero llevándome un gran susto al ver que “él”, se encontraba cruzado de brazos apoyado en el casillero consiguiente al mío.
-¡No me hables! –Exclamé borrando su sonrisa- no te quiero escuchar –abracé mis libros contra mi pecho y comencé a caminar hacía alguna parte, lejos de Freddy-
-¿Cómo terminó tu cita? -¿podía ser más irónico al hablar? –Supe que se fue muy enojado –ignoré su comentario y continué caminando- ¿estabas pidiéndole disculpas ahora?
-Idiota –dije por lo bajo-
-Igual yo sabía que él no era para ti, te lo dije –me detuve cuando noté que no habían alumnos alrededor y giré hacia él-
-¿Qué carajo es lo que te pasa? –exclamé ya exasperada. Un segundo después, mi espalda estaba contra la pared, mis libros en el suelo, las manos de Freddy sobre mis hombros, a los costados de mi cabeza, apoyadas en la pared también, y su rostro… su rostro estaba tan cerca de mí que podía sentir su respiración mezclarse con la mía-
-Me pasa que muero de celos, odio verte con Collins, odio verte con Luis, odié que primo coqueteara contigo el otro día, no me gusta. Siento una rabia interna cuando te veo sonreír con algún chico, y no puedo evitarlo. Me carcome por dentro que me hables indiferente, que te enojes conmigo, que no me trates como lo hacías unas semanas atrás, y se qué es mi culpa, porque yo quería que estuvieses lejos de mi, y ahora no lo soporto –Tomó una bocanada de aire, luego de decir todo eso sin respirar y fijo sus ojos en los míos- eso me pasa –No se si fui yo quien hizo que nuestros labios se chocaran, o fue él, o simplemente los dos al mismo tiempo. Lo que si se, es que nos estábamos besando. Mi corazón latía muy rápido, en mi estomago había un gran cosquilleo, y eso lo provocaba ese beso, lo provocaba él. No quería, que terminara ese momento, si pudiera elegir hacer un momento eterno, claramente ese sería uno - Y perdón –susurró sobre mis labios cuando nos separamos apenas un poco- por compararte con Gaby, yo…lo siento ¿si? –aún en shock asentí levemente-
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Aqui termina el otro maraton  espero que les guste debo admitir que este fue mi cap. favorito la primera vez que lei esta novela

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