Capitulo 42

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Estar ahí con él, era algo que en claramente me gustaba demasiado. Adoraba la forma en que simplemente algo en él había cambiado. Reí en mi interior al pensar que pude haberle dicho que no a su invitación, y a sí tal vez lograr que se interesara más en mí. Pero fue algo que ni siquiera se me cruzó por la mente. Creo que por primera vez no tuve intención de comportarme como la chica histérica que suelo ser. Aunque claro que no era algo que Freddy pudiera cambiar para siempre ¿no?

-¿Sabes? No era necesario todo esto –traté se sonar lo mas amable posible-
-Yo creo que si –respondió sin vacilar-
-¿Por qué? – por un segundo, un aire de esperanza me invadió, esperando una buena respuesta-
-Porque si, me gusta ser detallista –Tan solo un “lo hago por ti” era lo que yo esperaba que dijera-
-Entiendo –murmuré- ¿pero no hiciste esto solo, cierto? –mi ceja enarcada hizo que riera – ¡Lo sabía Leyva! –exclamé- perdón, Freddy –dije auto corrigiéndome-
-Estoy considerando llamarte por tu apellido también-
-No me molesta –me encogí de hombros restándole importancia-
-Si lo hago va a molestarte, pero jamás vas a admitirlo –fijó su mirada en mi y sonreí. Me conocía lo suficiente como para saber que no doy el brazo a torcer aunque sea por algo insignificante-
-No conocía este lugar – dije mirando hacia alrededor-
-Nadie lo conoce, es privado -
-¿Privado? No quiero ir presa Freddy –dramaticé haciendo que riera-
-Pertenece a mi abuelo –explicó- bueno, el terreno –enfatizó luego-
-¿Es de tu abuelo y entramos como si fuéramos unos delincuentes? –Volvió a reír-
-Saben que estamos aqui si eso te preocupa. Solo que entrar por este lado lo hacía más…
-¿Especial? –Cuestioné y asintió- también lo creo así –sonreí- Parece como si este lugar tuviera una historia
-La tiene –el brillo en sus ojos al hablar me hizo volver a sonreír, aún así no quise preguntar cual era la historia- Si que la tiene –remarcó fijando su vista en el pequeño puente de madera-
-Ven –dije moviendo mi mano en forma de llamado. Él sonrió y accedió al instante. Ambos nos paramos sobre aquel puente- me encanta esto, es muy tranquilo
-Algo que en definitiva no te caracteriza –bromeó mientras se apoyaba en la baranda y miraba hacia el lago-
-¡Hey! –exclamé dándole un golpe en su brazo. De pronto se me ocurrió una idea- ¿Freddy? –me alejé un poco de él hacia el medio del puente –
-¿Qué pasa? –Volteó su mirada hacia mi curioso-
-¿Y si bailamos? –Pregunté temerosa, no sabía si le agradaría la idea-
-¿Sin música? –me encogí de hombros y sonrió haciendo que me ruborizara- no me parece buena idea –admitió-
-Está bien, no es necesario –me dirigía de nuevo hacia la mesa, pero tomó mi mano deteniéndome-
-No seas…- se arrepintió de lo que iba a decir y cambió sus palabras- no arruines este momento –suplicó-
-¿Caprichosa? –crucé mis brazos y afirmé mis contra el piso- ¿ibas a decir eso?
-No –respondió sereno-
-Si –contradije – si lo ibas a decir
-Estoy tratando de hacer que esto funcione ______ -su serenidad seguía intacta- ¿podrías no hacerlo tan difícil?
-¿Yo lo hago difícil? –
-A ver…-suspiró- no me gusta bailar ¿si? –Yo asentí-
-Okay, perdón –hizo un gesto restando importancia al asunto- pero podrías intentarlo…-negó al instante-
-Creo que ya se nos hizo tarde –fue su respuesta-
El camino de vuelta fue silencioso. No podía evitar sentirme culpable. Sabía más que nadie cuanto le costaba esto de cambiar su actitud y ser menos serio, expresarse. Y Aún asi yo le exigía más, no estaba nada bien. Él había logrado un gran avance y debía saber respetar eso. 
-Aqui está bien –Estabamos a unas cinco cuadras de mi casa, pero era el lugar ideal para bajarme y continuar caminando. ¿No queríamos que Bryan sospechara algo cierto? – Freddy ya está bien aquí –volví a repetir al ver que no tenía intenciones de detener la marcha- ¿Freddy? –Nada, parecía que no me escuchaba- ¡Freddy! –grité desesperada y de golpe el auto se detuvo- ¿Qué piensas qué estás haciendo? –exclamé. Aún asi con su vista al frente me ignoró-

Bajé de aquel auto tan rapido como pude, y di un fuerte golpe a la puerta para que se cerrase, quería que supiera que estaba furiosa. 
-_______- me llamó bajándose del auto. Luego lo sentí correr hacia mi, hasta interponerse en mi camino- lo siento, ¿si?
-¿¡Qué de todas las cosas!?-
-Todo, pero ahora solo me refiero a esto-
-¿A querer secuestrarme en tu auto?
-Sabes que no iba a hacer eso –dijo frunciendo su ceño-
-Estabas intentando llegar a mi casa –lo acusé- sabiendo que mi hermano puede vernos
-Lo sé, lo sé –parecía arrepentido- solo que por un momento no me importó…
-¿No te importó? –dije interrumpiendolo- ¿no te importa pensar que si se entera se va a enfurecer? ¿No te importa saber que se va a enfadar con ambos? No te importa…
-No me importó lo que pudiera pasar solo quería que supiera que me gustas, que él lo supiera y que tu también lo sepas –afirmó-
-No es…no tienes porque hacer esto –aseguré- 
-A ver ______, yo se que soy algo cerrado, y que me cuesta expresarme ante los demás, sobretodo cuando de ti se trata, pero como ya lo dije solo estoy intentando que esto funcione –suspiré con culpa mientras rascaba uno de mis brazos algo incomoda-
-Freddy no estoy molesta contigo porque no quisiste bailar –comenté con voz suave- se que a veces suelo ser un poco… bueno eso –ambos reímos-
-No puedo creer que admitas que tengo razón-
-Entonces si quisiste decirlo hace un rato- bajó su mirada mientras despeinaba y volvía a peinar su cabello- todo está bien mientras tu admitas que eres un amargado –Freddy sonrió- ¿sabes? Hace unos días te inventé otro sobrenombre, era algo asi como “soyelmásamargadoyodioreir”, igual creo que eso está cambiando ahora 
-¿Ya no soy amargado? –
-Solo un poquito –arrugué mi nariz mientras guiñaba un ojo, para luego reir-
-¿Así que, un poquito? –enarcó una ceja y se adelanto unos pasos, hasta quedar a escasos centimetros su rostro del mío- ¿segura? –me temblaba el cuerpo, las mariposas en el estómago se habían incrementado. Mis ojos, iban de los suyos, a sus labios, repetidas veces-
Entonces con una sutil delicadeza capturó mi labio inferior, para que yo hiciera presión sobre su labio superior, y comenzara una danza que parecía que no iba a tener fin, pero la falta de aire se hizo presente y nos vimos obligados a separarnos.
-Solo para que quede claro –comenté- ¿dijiste que te gusto? –rió mientras asentía-
-Ya lo sabía –dije bromeando y le di un rápido beso- ¿nos vemos el lunes Leyva?
-Faltan tres días para eso, es mucho –hubiese dado todo por quedarme con él y no irme en ese momento-
-No hagas eso –recriminé y me miró confundido- hablar asi, con esa voz grave –expliqué-
-¿Qué tiene mi voz? Es la única que tengo –dijo acentuándola aún más- 
-En serio –dije riendo- ya no lo hagas –entre risas mi mirada se desvió y pude ver a una distancia de tal vez cincuenta metros o un poco más, un auto negro estacionado, y dentro dos hombres – ya me voy Leyva, no quiero que mi hermano comience a llamar –puse los ojos en blanco y besé su mejilla para luego salir caminando rápidamente hacía mi casa-
-¡No puedo creerlo!- grité cuando al llegar vi a Matt mirando una pelicula-
-¿Qué pasa ______? –preguntó fingiendo no comprender el motivo de mi enojo-
-¡Mandaste a dos hombres a que me vigilaran! –
-Prometiste que no ibas a salir con Leyva –
-Necesito privacidad Matt, no quiero que me estén siguiendo a cada lugar que voy –
-Sabes que lo hice por tu seguridad –
-Solo quiero una vida normal, ¿Es mucho pedir? Solo quería tener una estupenda cita con un chico que de verdad me interesa-
-Deberías elegir otro chico ________-
-No es justo Matt –murmuré- pareciera que todos quieren impedir que salga con él, por un lado Sara, Peter y tu que lo hacen para protegerme, por el otro, Bryan, con su estúpida regla. ¿Nadie puede comprender que realmente me gusta Freddy? –bufé ya molesta-
-Lo sabía –la voz de mi hermano retumbó a mis espaldas y supe que acababa de meter la pata- 
-Bryan…-susurré queriendo dar una explicación- no es lo que tu…
-¿Lo que yo pienso? –me interrumpió- porque estoy pensando en que acabas de decir que te gusta mi mejor amigo, que vienes de una cita con él y que en conclusión me mentiste, ¿estoy equivocado acaso? –negué con la mirada en el suelo-
-Pero…-
-Te pregunté si te pasaba algo con él, y siempre lo negaste ¿Qué ganabas con eso? –
-No es tan asi, yo te lo iba a decir-
-¿Cuándo? ¿Cuándo anduviesen tomados de la mano y ya lo supiera todo el colegio? 
-Esto es precisamente lo que quería evitar, que enloquecieras por una estupidez-
-Estupidez…¿sabes qué es lo qué más me molesta? Que me hayas mentido, pudiste haberme dicho desde un principio lo que pasaba cuando te empeñaste en querer ayudarlo-
-No sucedió desde un principio Bryan, yo…él comenzó a gustarme después que hicimos aquel trabajo, pero como todo estaba mal entre ambos no pensé que iba a ir más allá de un simple capricho mío-
-¿Y cuándo te diste cuenta?-
-Tu no dejabas de remarcar y remarcar tu regla, no supe como decírtelo no quería que te enojaras –expliqué-
-¿Y como piensas que te salió eso? –Salió de mi casa furioso. Sabía más que nadie en este mundo que estaba molesto, y no sería fácil conseguir que dejara de estarlo –
-¿¡Qué más puede pasarme!? – exclamé mirando hacía el cielo y elevando mis manos-

Al siguiente día, sábado, me desperté casi al mediodía, y dudé en levantarme, cruzarme con mi hermano no sería algo muy bueno. Habíamos peleado antes, si, pero nunca lo había visto tan enojado, a demás nuestras peleas no duraban más de unas pocas horas, tal vez dos, o tres. Esta vez habían pasado ya, más de doce.
Pensé entonces que Freddy debía saber, que Bryan estaba enterado de todo. Así que busqué en mi celular, la lista de llamadas entrantes. Había recordado que él una vez me había llamado, cuando me avisó que no fuera a su casa, y luego me enteré por su hermanita que se encontraba mal.
-¡Freddy! –exclamé cuando sentí que había atendido la llamada- 
-Pensé que nos veríamos el lunes –dijo en tono de broma-
-Técnicamente no nos estamos viendo y llamo por algo importante –expliqué-
-Está bien, pero antes quiero decirte que la pasé genial contigo anoche, y si no lo dije fue por que soy…-
-Bryan  sabe que tuvimos una cita –dije interrumpiéndolo- 
-¿Se lo dijiste? –preguntó –
-Bueno…algo así…-titubeé- me escuchó hablar con Matt
-¿Y qué dijo? –
-Se enojó, realmente se enojo –
-Tal vez es algo del momento, sabemos como es él-
-Si Freddy, pero…-
-¿Estás hablando con tu novio? –mi hermano se encontraba cruzado de brazos sobre el marco de la puerta de mi habitación, me dedicó una mirada de desaprobación y se alejó- 
-¿Está ahí? –preguntó Freddy-
-Ya no –respondí –no está bien esto que hacemos 
-Yo voy a hablar con él –
-No, eso va a traer más problemas, probablemente te este odiando casi tanto como a mi en este momento-
-No te odia ________, solo está molesto, ya se le va a pasar –suspiré y decidí hacerle caso a sus palabras-
-¿Decías que lo pasaste genial conmigo? –pregunté un tanto nerviosa, sonriendo-
-La mejor cita con una chica caprichosa que tuve en mi vida –afirmó-
-Pues fue la mejor cita con un amargado que yo tuve –volví a sonreir cuando escuché una carcajada de su parte-
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¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!