Capitulo 49

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Nota: Estos ya son los ultimo capitulos

Desperté al sentir que alguien tocaba mi brazo derecho dándome pequeños empujoncitos. La cara de mi madre fue lo primero que vi, notando que era ella la culpable de que ya no estuviera durmiendo-
-¿Qué sucede? –apreté mis ojos y volví a abrirlos para mirarla. Una sonrisa aplacaba en su rostro- ¿mamá, estás…?-mientras hablaba quise estirar mi cuerpo, fue entonces que me di cuenta que estaba en el living de mi casa, acostada en uno de los sillones, con Freddy durmiendo a mi lado- oh no, no pasó nada –me apresuré a decir-
Su brazo rodeaba mi cintura, su cuerpo estaba muy pegado al mío, y tenía su cara muy cerca, por lo que su respiración chocaba en mi cuello.
-Mamá –ella estaba limpiando algunos vasos en la cocina – te juro que lo que viste, no es lo que pensas –sabía que no se iba a enojar o algo, por el contrario, estaba mas que segura que se encontraba muy feliz- yo bajé por agua, y estuvimos conversando, debo haberme dormido sin darme cuenta y…
-______, -dijo ella- ______-volvió a repetir con calma- no tienes que explicarme nada, entiendo lo que sucedió –arrugué el ceño confundida –
-¿En serio? –cuestioné-
-Si, solo estaban durmiendo –yo asentí- bueno eso fue lo que yo llegué a ver
-¡Mamá! –exclamé en forma de protesta logrando que ella ríera- 
-Es bueno que no te haya visto tu padre, o tu hermano –me asusté de solo pensarlo. En ese momento podríamos estar bajo un enorme cuestionario incomodo hacia Freddy- ¿Por qué no me contaste que tenías novio?
-No es mi novio –respondí sentándome sobre la mesa. 
-¿Están saliendo? 
-Algo así, bueno por lo menos han pasado unas ocho horas sin que peleemos, debe significar algo, y hoy voy a ir a cenar a su casa –
-Me agrada él –expresó con alegría- podríamos invitarlo a cenar mañana –negué al instante poniendo los ojos en blanco. Podía jurar que mi madre ya se imaginaba una boda en su mente-
Mi madre iba a realizar unas compras cuando bajaba, luego de tomar una ducha y al ver que todos aún dormían, decidí acompañarla, con la condición de que no realizara preguntas. Claro que eso duró las primeras tres cuadras, luego creo que me preguntó hasta como había sido nuestro primer beso.
Reí al recordarlo, no había sido una decisión de ambos, tampoco fue algo que se dio con ternura y tras haber tenido una o por lo menos dos citas. Ahora que lo pensaba, debía preguntarle a Freddy porque me había acorralado de esa forma contra la puerta, aún recordaba sentir un golpe en mis espalda y segundos después sus labios contra los míos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, una sonrisa se dibujo en mis rostro, y supe que ese era sin dudas el mejor primer beso que hubiese deseado.
Al entrar a mi casa con algunas bolsas en la mano, la imagen del hombre en si, como ser sexy o como sea me invadió. Los cuatro amigos de mi hermano, junto con Ben permanecían a sentados en el living. Por un lado Jos y Alan parecían estar leyendo algún mensaje en un celular, Alonso miraba la televisión divertido, Ben conversaba con Bryan, y por último, él, ahí estaba arreglando su cabello mientras se unía a Alonso.
-¡La comida ha llegado! –exclamó mi madre señalando las bolsas que llevaba-
-¡Al fin! –El Alonso corrió tras ella a la cocina, y Ben copió su idea-
-Te ayudo con las bolsas –sugirió Alan y sin darme tiempo las quitó de mi mano, para irse, también tras mi madre-
-Hola Freddy –sonreí sentándome a su lado. Correspondió a mi sonrisa e intente besarlo, pero mi hermano interrumpió antes-
-Por favor, no en frente de mi –rogó y reí mientras unía nuestros labios- lo digo en serio, Leyva eres mi amigo, pero ella sigue siendo mi hermanita 
El almuerzo fue algo divertido, todos hacían algún comentario sobre Freddy y sobre mi, logrando que él se sintiera un poco incomodo y que Bryan enfureciera. Mi madre había ido a casa de mis abuelos y por suerte mi padre dormía aún.
-Así que…Ben –mi hermano llamó su atención - ¿Qué tal las chicas en Australia, creí oírte decir que la inglesas son mejores? 
-Definitivamente, las australianas son un poco más liberales, pero si dudas las inglesas son más… intensas, son mejores, ______ es un claro ejemplo –me atraganté con la comida al escucharlo. Nunca habíamos hablado de nuestra relación seriamente, siempre fue tomada como broma. Con él había sido mi primera vez. Pero luego de terminar todo estaba más que bien y yo lo sentía un amigo. Claro que nunca me había enterado de que me consideraba “intensa”. Pude ver el ceño fruncido de Freddy-
-¿Con que intensa eh _____? –Se burlo Jos- lo tenías escondido –mi hermano le proporcionó un golpe- auch –se quejó- 
-¿Entonces ustedes salían antes? –Cuestionó Alonso-
-Por un tiempo, nada importante –me apresuré a decir-
-¿Nada importante? –inquirió Ben con cierta sorpresa- por favor, si no me hubiese ido para Australia, de seguro aún estaríamos juntos –
-Si claro Ben –ironicé-
-Lo digo en serio –emitió seguro- bueno ahora estás con el chico serio, pero si algún día terminan, no dudes en llamarme –Sabía más que nadie que él bromeaba, o eso quise creer-
-Serás el primero en enterarte –dije en forma de broma –quizás pueda ser una llamada “intensa” –ambos reímos-
-Aún conservo mi número –bromeó una vez más-
Al final todo terminó en risas por parte de todos, quienes luego de comer marcharon a su casa, excepto mi Ben que viviría un tiempo en casa, mi hermano claramente, y Freddy quién subió un rato a mi habitación.
-Por tu ceño fruncido y tu silencio, puedo deducir que estás molesto –no respondió- ¿conmigo? –quise saber pero siguió callado- ¿puedo saber porque el chico amargado está precisamente, amargado? –me acerqué hacía él y rodeé su cuello con mis brazos –
-No estoy enojado –respondió – 
-Está bien –fingí darme por vencida - ¿te vas a ir?
-Claro, y así llamas a “Ben” –sonreí con suficiencia-
-Sabía que estabas molesto por eso, Freddy, Ben es mi amigo, el solo dice cosas para molestar
-No parecía molestarte lo que decía –
-Porque sabía que estaba bromeando, por favor, es cierto que salimos, pero no volvería con él
-Quién sabe, si no se hubiese ido, estarías conversando o haciendo alguna otra cosa con él ahora 
-¡Hey yo no me quejo de que hayas salido con Gaby! –
-Es distinto –
-No lo es –
-Yo no ando por ahí diciendo como era mi novia-
-Estás celoso Freddy-
-¿Celoso? –
-Si, por saber que no vas a ser él único en comprobar que soy “intensa” –me burlé al pronunciar la última palabra-
-No lo vuelvas a decir –cerró sus ojos y llegué a pensar que intentaba no imaginarme a mi y a Ben juntos- espera…¿estas diciendo que voy a poder comprobarlo? –me colgué sobre él y uní nuestros labios de una forma dulce y con perfección, al separarme mordí mi labio inferior-
-Estoy tratando de decirte que me gustas, y estoy contigo ahora –una vez más nuestros labios chocaron, y a medida que se movían al compas, Freddy fue avanzando pasos, logrando que yo retrocediera hasta chocar contra la pared, sin tener a donde ir –
-Tal vez –dijo alejandose un poco y quitando una mano de mi cintura para apoyarla en la puerta- no sea el único, pero voy a ser el último –pude sentir como mis piernas temblaron, mi corazón se aceleró, y sus labios de pronto me parecían más llamativos, sin dudarlo lo besé nuevamente. De a poco aquello fue tomando una forma más segura, el beso de intensificó, y tuve que llevar mi cabeza hacia atrás para darle lugar a besar mi cuello. Él esparcía besos suaves, con delicadeza, pero a su vez intensos. Me apegó mas hacia él y la mano que tenía en la puerta, la puso detrás de mi cabeza para asegurarse de que no me alejaría. Sin dudas era algo que ni loca haría. Jugueteaba con sus cabellos y él se dedico a poner su mano dentro de mi blusa y acariciar con su dedo indice la parte de mi columna vertebral, provocandome escalofriós.
Cuando tres golpes en la puerta, sonaron fuertemente, hicieron que nos apartaramos de forma rápida.

Las siete pm en punto marcaban el reloj de pared de mi habitación, cuando revise por última vez mi look. Llevaba un vestido color coral, no era muy corto, pero tampoco era largo, solo estaba a la medida perfecta, se ajustaba hasta mi cintura y luego quedaba suelto, un cinturón marrón marcaba la línea exacta donde el vestido de dividía. Decidí llevar mi cabello suelo con algunas ondas, y en lo pies, me coloqué unos zapatos que hacían juego con el cinturón. Creí estar lista, pero necesité volver a mirarme una vez más. Entonces me reí al notar que me preocupaba por como lucía para tener una cita con Freddy, semanas antes no me importaba si me veía vestida como un vagabundo.
Toqué timbre en su casa. Estaba nerviosa. Ahora sabía que luego de lo sucedido en mi habitación en la tarde, esta cena podría ir más allá que comer y ver una película. Tampoco es como si yo no lo deseara, el solo hecho de recordar sus caricias por mi espalda o sus besos en mi cuello, provocaron que un deseo, algo diferente se pasara por mi mente. Entonces me di cuenta de que no solo me gustaba Freddy, sino que lo deseaba casi tanto como un niño a su paleta.
-Hola –dijo él parándose frente a mí. Me vi obligada a borrar mis pensamientos antes de cometer alguna locura-
-Ho-Hola –tartamudeé nerviosa y lo notó, luego permanecimos en silencio-
-¿Vas a pasar o te vas a quedar ahí? –por su tono de voz supe que se estaba burlando de mi. Sin decir nada me adentré en aquella casa. Sus manos se posaron en mi cintura cuando cerró la puerta- ¿no hay un saludo para mi? –susurró suavemente en mi oído, yo volteé aún nerviosa, tenía miedo de besarlo y no poder detenerme, entonces el pensaría que era una frenética o algo así. Capturó mi labio inferior rápidamente y todo el escalofrío volvió a mi, no pude evitar poner una mano en su cuello y aferrarlo más de lo que estaba- entiendo que deseas estar conmigo -¿por qué lo decía tan naturalmente y yo me sentía terriblemente incomoda? –Pero creo que es mejor cenar ahora –le di un suave empujón y el rió-
-Así que… ¿Qué cocinaste para mi Leyva? –Dije, adelantándome y caminando a la cocina-
-¡Hey hey! –Tomó mi mano y me detuvo- es por acá –me señaló hacía otra zona de la casa, y pude ver una mesa, con velas encendidas, copas, y dos platos junto con los utensilios-
-¿Dónde tenías guardado tu personalidad romántica? –puso los ojos en blanco y sonreí. Por primera vez en lo que estaba allí, me detuve a observar en su ropa, llevaba puesto un pantalón de vestir negro, con una camisa, y zapatos de lujo en sus pies- también tienes sentido por la moda ¿quién lo diría? –
-Hay muchas cosas que aún no sabes de mí –
Con su mano aún sobre la mía, me dirigió hacia la mesa, y ¡hasta corrió la silla para que me sentara!
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aqui otro capitulo espero que le haya gustado mucho
PD:Porfavor sigan leyendo mi otra novela, Gracias :)

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!