Capitulo 39

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Lo miraba aún perpleja, si, era lo que me esperaba que dijera, es decir era lo que quería, pero jamás imagine que sería así. ¿En que momento había surgido ese Freddy? 
Es más, se agachó al suelo, y junto uno por unos mis libros. Estaba siendo también amable. Todo era raro, lindo, si, pero raro.
-Es increíble que estés callada –pestañeé unas cuantas veces, ¿de verdad era real esto? –Perdón por hacerte tirar los libros también –dijo con una sonrisa en su rostro-
-No pidas perdón cuando realmente no estas arrepentido –el tono serio de mi voz alertó a Freddy quien me miró algo sorprendido – estoy bromeando –agregué al ver que comenzaba a hacer algo que para él era muy normal, fruncir el ceño- es extraño que me hayas dicho eso –admití- ¿y que hay ahora con nuestro trato? –pregunté divertida-
-¿Nuestro trato? –Dijo entre risas-
-Si, ya sabes, yo lejos de ti, por lo tanto tu lejos de mí y así los dos contentos –expliqué- aunque creo que tu no estarías tan contento –comente bromeando-
-¿Y tu lo estarías? –enarcó una ceja mientras me entregaba los libros que aún sostenía-
-Entonces… -di como obvia la respuesta y cambie el tema - ¿no me odias ahora? –
-Yo nunca dije que te odiaba, solo que no me agradabas, pero…-vaciló unos segundos antes de continuar- supongo que ahora si comienzas a agradarme
-Ay Freddy –exclamé- yo siempre te agradé –hice una mueca y el negó con su cabeza- ¿por qué no habría de hacerlo? A todos les agrado
-Eso es censillo, eres fastidiosa –lo miré sería y me crucé de brazos-
-Pensé que estábamos bien –dije –
-¿Lo estamos? –Lo miré dudosa y me encogí de hombros –lo estamos -aseguró 
-¿Qué es lo que hiciste con mi amargado? ¿Quién eres tu? –Cuestioné en forma de broma-
-No me hagas arrepentir de todo lo que dije –asentí sonriendo- porque no quiero hacerlo- ¡Dios! ¿De donde había salido este chico tierno?–
-Está bien, está bien –acomodé un poco mi cabello y volví a sonreír- pero tu tienes la culpa, ayer me odiabas y hoy estas… -me miró algo serio supuse que no quería que dijera la palabra “celoso” –ok, tenemos que ensayar un poco más esto de expresarte, pero por ahora voy a decir que, ayer me odiabas y hoy te agrado
-Comienzas a agradarme –me corrigió-
-Es lo mismo –insistí-
-No lo es, puedo echarme hacia atrás en cuestión de segundos –me alertó-
-¿Vamos a discutir otra vez? –cuestioné y el negó con su cabeza- ¿vas a clase? –con esa pregunta me refería a si iría conmigo-
-Si –okay, esto no podía ser mejor – y… ______ –me llamó cuando comencé a caminar-
-¿Qué pasa? –Pregunté volviendo al lugar-
-¿“Tu” amargado? –supe por el calor que sentí en ellas, que mis mejillas se habían enrojecido. Sin embargo no respondí y retomé mi camino-
Sin duda matemáticas era una materia horrible pero por sobre todo aburrida, y lo peor, no entendía nada. ¿Es qué a qué clase de persona se le ocurrió torturar alumnos con esa asignatura? Ah, y para colmo, parecía que al profesor, un hombre bastante adulto ya, yo no le agradaba. Claro que eso tenía su explicación, mi hermano le hizo la vida imposible todos los años, y por algún motivo creía que yo era igual que él.
-No creo que te odie tanto –comentó Mariana cuando íbamos camino a la cafetería en el primer recreo - 
-Quizás en la noche la pasó bien con su esposa y por eso vino de buen humor –agregó Paola y ambas rieron-
-Díganme cuando se notó su buen humor –pedí- ¿Cuándo tuve que hacer esa enorme ecuación? ¿O cuándo tuve que explicar el teorema de no se que cosa? –me miraron unos segundos serias y luego volvieron a reír-
-No es gracioso –dije seriamente- 
-¿Qué no es gracioso además de chiste que contó Alonso hoy? –Jos se sumaba a nuestra conversación junto a Alonso-
-No es cierto, algunas personas rieron- se defendió el último nombrado-
-Alonso, que tu mamá se haya reído no significa que sea gracioso – agregué, riendo junto al moreno que se situaba a mi lado-
-¿Otra vez contando chistes Alonso? –Esta vez era Bryan quien venía junto a mi Alan y Freddy-
-¿Por qué siempre me molestan a mi? –todos reímos-
-Ya, dejen de pelear a mi pequeño Alonso –Alonso puso cara de perrito mojado en lo que era abrazo por Alan- 
-¿Podemos no presenciar sus muestras se amor en público por favor? –Camila, también se sumaba –
-¿Nuestras muestras de amor? ¿Qué hay de ti? –Los celos de Alonso, surgieron de golpe cuando la vio llegar junto a Matt –
-¿Yo, qué? –protestó mi amiga –
-Okay, aquí vamos de nuevo –resopló mi hermano y decidimos alejarnos, dejándolos discutiendo (como solían hacer) solos- 
Apenas traspasamos la puerta de la cafetería, el grupo se dividió, los chicos (menos Matt), se fueron a una mesa, y mis amigas y yo hacia otra. Aún no entendía porque eso de que por ser “populares” no pudieran estar con nosotras, no es que fuéramos a arruinar su imagen.
Me quede observado a Freddy desde nuestra mesa. Lo veía reír y sonreír junto con sus amigos, y eso, por alguna razón me hacía sentir bien. No se, quizás porque me había dado cuenta de lo que él sentía por la perdida de sus padres, y entendía porque lo pasaba tan mal, y ahora verlo contento de alguna forma me alegraba a mi también. 
Notó que yo lo observada, por lo que me hizo una guiñada, logrando así hacerme sonreír. Era increíble como realmente estaba cambiando. 

-Leyva y yo estamos juntos –Su voz fina, resonó en mi cabeza cuando levantó su mano para indicar quien sería su pareja-
La profesora de biología, había mandado como tarea para el siguiente día, una hoja con varios ejercicios para realizar de a dos. Y claro, Gaby se apresuró a “quedarse” con el chico de cabello alborotado, mientras que él no dijo nada. 
Paola y Mariana se habían puesto juntas, Camila y Matt eran otra pareja, y yo… yo tuve una idea genial.
-Zack – lo señalé y luego me señalé a mi misma para indicarle si quería formar grupo conmigo. Asintió al instante y sonreí, pero no por ser su compañera de trabajo, sino porque noté la mirada seria que Freddy tenía-
Estaba siendo mala, lo sabía, pero él pudo haberse negado a estar con Gaby ¿cierto? Si, cierto.
-El trabajo es de tarea, como ya les dije, pero pueden comenzar a trabajar ahora, en lo que yo reviso las pruebas y las corrijo –Al instante luego de escuchar a la profesora, todos se cambiaron de lugar agrupándose con su compañero –
Como si todo estuviera a mi favor, Collins se sentaba detrás de Freddy, por lo que tuve que sentarme detrás de Gaby quien estaba a su lado.
-¿Qué tal si hacemos el trabajo en mi casa? –Le preguntó la teñida a su compañero- mis padres hoy no están, y podemos estar tranquilos… -Era una **** -
-No puedo, hoy voy a cuidar a mi hermana, además, no te pases Gaby–por fin reaccionaba– 
-Bueno, podría ir yo a tu casa. ¿Qué te parece? - ¿por qué coqueteaba tanto con él? Había millones de chicos alrededor que no se negarían a nada-
-Ok –asintió Freddy- 
-¿Nos juntamos a eso de las cinco en tu casa Zack? –Pregunté en voz alta, con la intención de que no solo él me escuchara-
-Si, como quieras –respondió – podemos mirar una película luego –agrego entendiendo la situación
-Si, genial –exclamé fingiendo gran alegría- deberíamos ir al cine… juntos –
-Oh, disculpen la interrupción –dijo Freddy volteando del golpe hacia nosotros- ¿pero podrían hacer silencio? Mientras ustedes arreglan su cita, nosotros intentamos trabajar –reí por lo bajo cuando volteó de nuevo a su lugar-
No trabajamos mucho que digamos, y nadie de la clase lo hizo, todos hablaban de diferentes cosas, y de seguro harían los ejercicios de tarea, al igual que Collins y yo.
El timbre sonó dando aviso al segundo recreo del día y todos salieron despavoridos del salón, no fui una excepción, y al segundo estaba en mi casillero guardando libros y sacando otros.
-Quiero que sepas que tu comenzaste –dije al sentir que Freddy estaba a mis espaldas-
-¿Yo? –Cuestionó con su grave voz- 
-Si, tu –afirmé segura- tu dejaste que ella te eligiera como pareja – 
Tu a él, lo elegiste como pareja –contra atacó – 
-Pues, pensaba elegirte, pero ya ves como son las cosas –hice una mueca y frunció su ceño- 
-Parece que volvimos a la chica histérica –imito mi mueca y se alejó por los pasillos- 
-Tonto –murmuré cerrando mi casillero-
-¿Quién es tonto? –Me asusté al sentir a mi hermano pararse a mi lado- 
-Tu lo eres –bromeé y a cambio recibí un golpe en mi hombro – Le voy a contar a mamá sobre esto –dije cual niña pequeña –
-Si le cuentas, yo le digo que fuiste tu quien rompió su florero preferido –me alertó y yo me exalté-
-¡Bryan! -exclamé- ¿rompiste el florero preferido de mamá? 
-Por favor no le digas, por favor –rogó y yo reí-
-No le voy a decir –aseguré-
-Gracias hermanita, eres la mas hermosas de las hermanas del mundo entero ¿sabias? –Puse los ojos en blanco y continuó hablando- ¿del mundo? Pff es poco, del universo entero
-¿Qué queres? –Me crucé de brazos esperando su petición-
-Necesito, algo muy sencillo –me observó unos segundos y prosiguió- que me dejes la casa para mi solo toda la tarde
-¿Qué cosa? –Pregunté para cerciorarme de que había escuchado bien- ¿para qué o por qué haría eso?
-Necesito privacidad ______ -cubrí mis oídos de forma dramática y él sonrió-
-No me digas más nada –pedí casi suplicando- no pienso hacer eso, si querés…ya sabes... eso, anda a un lugar donde se pueda hacer…eso –
-Pero la invite a almorzar, y cree que estoy solo, porque le dije que papá y mamá están de viaje y…
-¿No dijiste que tienes una hermana? –Negó al instante y yo bufé-
-Hasta las seis –informé- y no hagas cosas chanchas en mi habitación 
¿Qué haría seis horas fuera de mi casa? Podría ir a la casa de alguna de mis amigas, pero las tres estaban muy ocupadas con sus amores. Tal vez ir al apartamento de Matt, pero de seguro pasaría la tarde explicándome sobre los peligros de estar cerca de Freddy. 
Y pensando en el último nombrado, tampoco iría a su casa, estaba molesto conmigo y se supone que yo con él. Aunque, no tenía porque ir a verlo precisamente a él.
-Leyva –lo llamé al verlo pasar frente a mi –Ven- le indique que se acercara y de mala gana lo hizo, si estaba enojado desde antes seguro lo estaba más ahora que lo había llamado por su apellido-
-Al salir del colegio, voy a pasar a buscar a Sophie a tu casa –me miro sorprendido y a la vez serio-
-Si, claro –ironizó-
-No te estoy preguntando si puedo pasar por ella, lo voy a hacer –dije firmemente –
-¿Y a donde se supone que la vas a llevar? –cuestionó-
-No te interesa –respondí – va a ser una salida de chicas
Apenas nos retiramos del colegio, partí camino a la casa de Freddy, seguramente al llegar, él y su hermanita ya estarían allí, ya que como él andaba en auto, era obvio que llegaría antes.
Toqué timbre y esperé un rato, hasta que el amargado se dignó a abrir.
-Al fin –protesté- ¿Dónde está Sophie? –
-Está cambiándose –comentó- ¿vas a entrar? –Vacilé unos segundos antes de responder-
-No gracias, la espero aquí afuera –
-Como quieras –dijo casi cerrando la puerta en mi cara, pero volvió a abrirla al instante. Pareció que quiso decirme algo mas se arrepintió y al instante apareció su hermana- 
-Hola pequeña –dije sonriendo - ¿estás lista para divertirte? –Asintió al instante y tomó mi mano para irnos – que disfrutes tu tarde Freddy –remarqué con una doble intención en mi mensaje-


Con Sophie, fuimos primero, a almorzar, era un lugar ambientado para niños, pero me gustaba, habían además juegos y distintas actividades que los niños podían hacer para entretenerse. Cuando salimos de allí, fuimos a un parque de juegos infantiles, donde la pequeña se divirtió bastante. Y por último al shopping, sin dudas las compras era algo que me encantaba, y al parecer también a ella. 
-Freddy nunca me lleva de compras –me dijo, cuando íbamos de regreso a su casa- dice que es aburrido
-Es porque él es un amargado –expliqué y ella rió- y además es un chico, a los chicos no les gustan hacer compras. Pero cada vez que quieras ir, yo te llevo, y compramos las dos, ¿qué te parece? 
-¡Si! –Exclamó- ¡quiero ir todos los días! –
-¿Todos los días? –Pregunté sonriendo- eso es mucho –me miró desilusionada y no pude dejar de sonreír – 
-¿Y una vez, todas las semanas? – se detuvo delante mío, y sonrió ampliamente-
-Debemos preguntarle a Freddy –dije dulcemente-
-Esta bien –resopló no muy convencida y continuó caminando. Unas cuadras después llegamos y ella entró al instante a su hogar- ya estamos de vuelta Freddy –gritó y cinchó de mi mano para hacerme entrar junto a ella-
-Ya te estaba extrañando –bromeó tomando a Sophie en brazos- ¿qué son esas bolsas?
-Fuimos al shopping –respondió- ¡hicimos muchas compras! –Freddy me miró y yo me encogí de hombros - ¿puedo ir una vez por semana de comprar con ______?
-Luego lo hablamos –dijo su hermano- ahora anda a guardar esas cosas que compraste –ella asintió –
-Me divertí un montón –sonreí y me incline a su altura-
-Yo también Soph –dije sincera-
-Te quiero mucho –También ella fue sincera al decirme eso y darme un abrazo. Luego besó mi mejilla y salió corriendo-
-Realmente te adora – Dijo mirando hacia las escaleras por donde la pequeña se había ido-
-Y yo a ella –comenté. El silencio nos invadió por unos instantes y yo terminé cortándolo- bueno, me voy, ¿podrías darle esto a Sophie? –Le entregué una de las bolsas que tenía en mi mano- es un regalo que le compre sin que lo notara –él asintió con su cabeza y yo volteé hacía la puerta que aún permanecía abierta
- ¿Así nada más te vas a ir? – no intente dar un paso y me volví hacia él-
-¿Disculpa? –mi falso desentendimiento lo hizo molestar-
-No te entiendo –dijo mirándome fijamente –cuando te digo que quiero que todo este bien, tu eres la que haces todo lo contrario -
-Yo quiero estar bien contigo, pero no puedo si estas todo el tiempo con Gaby –admití-
-No estoy todo el tiempo con ella, solo es un maldito deber que nos mandaron –al parecer estaba frustrado-
-Si, como sea, también debo ir a hacer ese “maldito” deber –caminé hacia la puerta pero se apresuró a cerrarla y apoyarse contra esta, para impedirme pasar-
-¿De verdad yo te gusto? –lo mire anonadada y luego fruncí el ceño-
-No se cual es el punto de esa pregunta, pero tengo que irme –intenté empujarlo, o correrlo, pero fue inútil, jamás lo lograría-
-No te vayas –murmuró tomándome por la cintura y apoyando su frente con la mía- 
-De seguro ya debe estar por venir tu compañera, y yo debo ir a la casa del mío - respondí seca-
-No me importa Gaby, puedo decirle que se vaya y tu puedes llamar a Collins y decirle que no vas -¡Dios todopoderoso! ¿En donde estás cuando más te necesito para ser fuerte y no caer ante la tentación? –
-Freddy, ya me comprometí a ir, no puedo decirle que no, lo mismo tu con Gaby –No hablaba seriamente, sino que ahora sonaba tranquila- Nos vemos mañana –me acerqué a su mejilla y le di un beso lento- 
Sin embargo el no quitó sus manos de mi cintura y de una forma dulce me acercó más hacia él, haciendo que nuestros labios se unieran. Al instante cerré mis ojos y subí mis manos de su pecho, a su cuello aforrándolo más aún. Sus labios se movían al compás de los míos, de una forma única. Y no me avergüenzo de pensar que definitivamente, estaban hechos para mi, porque simplemente cada beso era especial.

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!