Capitulo 43

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Bien, ese domingo era oficialmente unos de los días mas aburridos de mi vida, por lo menos en las catorce horas que llevaba de este. No tenía absolutamente nada para hacer con nadie. ¿Cómo había finalizado mi sábado? Con una fiesta en mi casa, en la que pasé encerrada en mi habitación. Una fiesta a la cual asistió medio mundo. Por eso ahora todos dormían, claro, todos menos yo, quien era la única que estaba despierta y aburrida. ¿Lo peor? Ya tenía mi domingo organizado desde hacía unos días atrás, pensaba desayunar en algún café, recorrer el centro del pueblo, almorzar en algún restaurante, ir al parque de diversiones, y finalizar mirando una película en el cine. No, por supuesto que no iba a ir sola, mi súper día, lo iba a pasar con Bryan y no quiero decir porque no se cumplió, porque ya lo saben.
-Oh por favor Nicole, no abandones a Marco, el te ama –me encontraba hablando sola, o mejor dicho a mi televisor. Okay, hablaba sola. Mi hermano que bajaba las escaleras todo despeinado, de boxers, y con cara de adormilado, me miró de extrañado y continuó su camino hacia la cocina, para salir al instante con una zanahoria en su mano-
Me acaba de dar una idea muy buena. Corrí a la cocina y busque unas cuantas cantidades de la misma verdura que mi hermano había llevado. Con las zanahorias en mano y un cuchillo, subí hacia el segundo piso de la casa, y me posicioné en la puerta de cuarto de Louis. Corté en rodajas cada zanahoria, y las ubique en el suelo de forma que formé una carita feliz, y una escritura que decía “perdón?”. Una vez que terminé, di dos golpes a la puerta, esperé, y esperé de gusto. Porque al abrir, solo miró mi “obra de arte” y sin siquiera un pequeño gesto, se volvió a encerrar.
Volví a situarme en el sillón, frente al televisor, desilusionada y así, permanecí toda la tarde, tal vez hasta las siete cuando el timbre de mi casa, sonó, haciendo que me sorprendiera, por el repentino ruido que hizo, provocándome salir de mis pensamientos.
Unas rosas golpearon mi rostro, una especie de caja pequeña se apretó en mi estómago, y me vi obligada a llevar mi mano para que no cayera. Lo próximo que sentí, fue la voz de un chico.
-No te vuelvas a acercar a mi novia –exclamó- no sabes con quien te estás metiendo –dijo proporcionándome un empujón- estoy hablando en serio, Mouque –otra vez volvió a empujarme- 
-Disculpa –balbucié quitando las flores que tapaban mi rostro, el chico, alto, delgado con una campera de cuero me miró sorprendido. Yo por mi parte, trataba de entender que pasaba, y de saber quien era él, porque su rostro se me hacia conocido-
-Oh –murmuró- lo siento, no me percaté…
-Sin dudas que no lo hiciste –dije interrumpiéndolo molesta- ¿quién diablos eres?
-Estoy buscando a Bryan Mouque –expresó con seriedad- 
-¿Quién lo busca? -¿cuestioné?-
- Alex –contestó aún serio. Por un momento el amargado Leyva se cruzó por mi mente- simplemente Alex –agregó al ver que esperaba ansiosa su apellido-
-Bien… Alex –remarqué su nombre de forma irónica- mi hermano no está y si queres no sé, pegarle o algo, primero estoy yo –me miró de pies a cabeza y rió-
-¿Quién diría que la novia de Leyva sería tan ruda? –Comentó burlándose-
-¿La novia de quién? –Pregunté frunciendo el ceño-
-¿Acaso no eres la chica que estaba con Freddy en la tienda de dulces? –lo observé aún más confundida- tu llegaste con él, y yo estaba con mi novia, Carmen, ella es –explicó y comprendí de donde era que su rostro se me hacía familiar-
-Si, soy yo –respondí- 
-Así que finalmente logró hablarte, y hasta salen –
-No se de que me estás hablando, y no salimos –dije segura- volviendo al tema anterior, ya sabés, lo que quieras con mi hermano, primero sobre mi cadáver
-Tendría que pegarte y no creo que quieras que arruine esta carita ¿cierto? –intentó acariciar mi rostro y yo me corrí-
-Si Carmen supiera con quien sale, de seguro ya no lo haría más-
-¿Y tu qué sabés? –puso un pie dentro de mi casa y se adelantó hacía mi –
-¡Hey hey! –Bryan apareció y empujo al chico- dejala –dijo firme, poniéndose delante de mi-
-¿Con qué aqui estás Mouque? Al fin das la cara –exclamó el chico- Vengo a decirte que dejes a mi novia en paz, y esta vez es solo un aviso –su mirada fulminó a mi hermano – y es mejor que cuides a tu hermanita, no está bueno que ande por ahí enfrentando gente –
-Se cuidarme sola –reproché haciendo que ríera, antes de irse-
-No necesito que me cuides –la seriedad de Bryan era algo que no me gustaba, él no solía ser así, y cuando estaba serio, era porque realmente estaba enojado-
-Solo hago, lo que tu haces y harías por mi –sonreí pero me ignoró caminando hacía el sillón en que hacía instantes me encontraba-
-Bryan, Carmen es la chica que te rechazó cierto –inquirí sentándome a su lado
-No es algo que te interese –respondió-
-Solo no hagas tonterías ¿si?, ese chico… me asusta -
-Hablando de hacer tonterías…-susurró tomando el control para cambiar de canal-
-No empieces –dije – y dame eso –quité el aparato de su mano- yo llegué antes 
-No me importa, quiero mirar yo –bufó-
-No seas infantil Mouque –le recriminé bromeando-
-¿Infantil? ¿En serio? -cuestionó- ¿más infantil que tu al mentirme? 
-Tonto –dije en el momento exacto que mi mano golpeaba su pierna-
-Tarada –respondió copiando mi acto, pero con más fuerza de la que yo había empleado- 
-Eso dolió Bryan – de nuevo le pegué, pero esta vez en su brazo y con más fuerza aún-
-No me golpees ______ -dijo serio y volví a hacerlo – eres fastidiosa –exclamó intentando no sonreír-
-Lo sé, Freddy suele decirlo también –okay, definitivamente debía considerar ponerme a pensar las cosas que voy a decir antes de hablar. Se levantó rápidamente y yo tras él- perdón, perdón Bryan, en serio lo digo, perdoname –mi insistencia parecía no dar resultados- no quise mentirte…
-Pero lo hiciste-
-Lo sé, y te estoy pidiendo perdón. ¿Qué no lo ves? –
-Si tan solo alcanzara…-
-¿Sabes que creo? Que estás actuando de forma exagerada. No entiendo cual es el problema de que me guste Freddy –
-El problema es que si él llega a lastimarte yo voy a tener que odiarlo, y no quiero eso, es mi mejor amigo ______ y lo adoro con el alma, pero tu eres mi hermana y si tengo que elegir, te elijo a ti
-Yo no te estoy pidiendo que elijas Bryan, en lo absoluto, si algo llegara a pasar no voy a impedirte que sigas siendo su amigo, como tampoco lo haría con Jos, Alonso y Alan. Como no lo hice con Luis –expliqué-
-¿Qué harías si salgo con cualquiera de tus amigas y todo termina mal por mi culpa? –
-¿Por qué pensas que él va a hacerme daño? –
-Porque si, porque todos los hombres somos iguales –
-Que fea visión tenés sobre ti mismo hermano-
-Lo dicen ustedes, las mujeres, hermana –respondió-
-¿Qué fue lo que hizo que pensarás de esa forma? O mejor dicho, ¿Quién fue? 
-No importa eso –
-Entonces si hay alguien, ¿una chica te dijo que todos los hombres son iguales? Eso es porque siempre eligió chicos tontos que le hacían daño
-Y yo fui uno de ellos –Lo observé sin saber que decirle. Era muy probable que el hubiese lastimado a alguien, es decir, era Bryan, el chico que no estaba más de una vez con ninguna chica. No podía simplemente negarle frente a él mismo, que en cuanto a relaciones se refería, era pésimo- ¿Yo la quería sabes? Pero ella era muy insegura, me dijo que sus dos anteriores novios la habían engañado, entonces sentí la necesidad de cuidarla y demostrarle que no todos somos así, que yo no lo era. Al principio todo iba bien, pero comenzó a demostrarse muy celosa, me llamaba a cada instante, así que empecé a aburrirme y todavía no entiendo como, pero todo se volvió contra mi, la culpa de todo la tenía yo, eso me dijo, mas yo le creí. Llegó un punto en el que solo pensaba que como hombre mi deber era lastimarlas a ustedes, las mujeres.
-Bryan –dije excesivamente sorprendida por lo que acaba de escuchar –esto esta mal, esa chica, ¡por Dios! ¿Qué es lo que te hizo? –Exclamé- sea lo que sea que pase por tu mente, tenés que saber que la culpable de todo fue ella. Ella con su inseguridad logró hacerte creer una cosa que no era. No todos los hombres son iguales, no todos nacen para hacer daño. Yo creo que es una frase que las mujeres utilizamos para no admitir que las que realmente elegimos mal somos nosotras, porque pueden haber millones de chicos que lastimen, pero hay un millón más dispuestos a sanar esa herida y a intentar no provocarla jamás-
-No es cierto –dijo- ¡por Dios ______! Todos los hombres deseamos una vida sin ataduras ni compromisos, yo, Alonso, Alan, Jos, luis, Freddy…todos.
-¿Qué hay de papá? Lleva casado unos veinte años con mamá, y aún cada vez que la ve, su mirada se ilumina, es como si cada vez que ella aparece volviera a enamorarse 
-Es distinto –murmuró-
-No lo es –contraataqué- Bryan, tu no eres ese chico que le encanta vivir de chica en chica, eso es lo que te hicieron creer, ¿te escuchaste? Dijiste que estabas dispuesto a cuidar de ella, jamás te había escuchado decir eso y así como tu, millones de chicos más tampoco son asi, Freddy no es así –aseguré- y si llega a serlo, dejáme equivocarme, dejame sufrir, y esperame con los brazos abiertos cuando venga a llorar 
-¿Pero no entendes que eso es lo que quiero evitar? Qué sufras, que llores.
-Y entonces… ¿como queres que yo crezca? eso es parte de la vida, necesito equivocarme para crecer, aunque cuando lo haga diga que todo es una mierda, y que los hombres son todos iguales –sonreí y me devolvió la sonrisa junto con un abrazo- Entonces…¿me perdonas?-
-Si nunca volves a ocultarme algo –yo asentí- ¿mucho te gusta?-
-Yo…yo creo que lo quiero –admití. Pero no solo se lo admitía a él, lo admitía para mi misma-
-No va a ser fácil ver que te be… ni siquiera quiero pensarlo –dijo cerrando sus ojos y moviendo su cabeza como intentando borrar la imagen. Yo reí-
-¿Puedo saber quién fue la chica? 
-Carmen –mi ceño se arrugó y me alejé de golpe- 
-¿Ella te hizo semejante cosa? ¿Sabe Freddy de esto? Él es su amigo, pero lo es más de tu y si se entera seguro que…
-______, ______ -dijo en un intento de calmarme- eres la única persona que lo sabe y no quiero que se lo cuentes a nadie 
-Pero…
-¿Lo prometes? –
-Pero Bryan, ella…yo quiero matarla, literalmente, convirtió a mi hermano en un desalmado, tuve que soportar verte con quinientas chicas diferentes sin exagerar y...esta bien, lo prometo –dije rendida- ¿ya no vas a ser así cierto?
-Yo…
-¿Lo prometes? –una sonrisa victoriosa de formó en mi-
-Lo prometo –contestó-
De nuevo íbamos a abrazarnos el celular de mi hermano sonó interrumpiéndonos.
-Es Matt –me informó- lo pongo en alta voz –hizo lo que acaba de decir y pudimos escuchar la agitada voz de Matt quien hablaba rápido y sin pausa- hey Matt, tranquilo, ¿qué sucede ¿ –preguntó-
-Leyva…-dijo y tomó una bocanada de aire- 
-¿Qué pasa con él? –Cuestionó mi hermano-
-Lo atacaron frente a su casa –Mi corazón se aceleró de golpe y los nervios me invadieron- no le digas nada a ______, y ven
-Ya es tarde- anuncié, y salí corriendo temiendo lo peor.
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