Capitulo 29

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-Si eso es todo… tengo que ir a clase –sonrió mientras daba unos pasos para irse-
-Te encanta esto ¿no? –pregunté, haciendo que se detuviera-
-¿A qué te refieres? –Giró volviendo a quedar de frente y me miró de forma inocente-
-Sabes a lo que me refiero –insinué, pero ella se encogió de hombros- Tu dices que no sabes, pero reflejas que si. Además estás esperando a que yo lo diga, para así salirte con la tuya y burlarte. Eso es precisamente lo que se llama histeria 
-Ah entiendo –respondió mientras con una mueca en su rostro asentía con su cabeza- te referís a que me encanta tener la última palabra en todo, y mucho más cuando se trata de tu y yo. 
-Si, a eso me refiero. Es tan patético –admití-
-¿Sabes que si? Me fascina ver como de alguna u otra manera siempre te dejo sin habla, y me encanta mucho más que eso te moleste –rió- además lo que eso demuestra es que esta chica –se señaló a si misma- así como la ves, caprichosa, infantil, insoportable y con todo los demás defectos que posee, te tiene totalmente… ¿Cómo podría decirlo para que no suene tan feo?, ah si, comiendo de su mano
-Si claro –dije sarcásticamente – te encantaría que eso fuese así
-¿Por qué estas hablando ahora conmigo? –Cuestionó- si tanto es así que no te importo, no te hubieses molestado en siquiera acercarte para pedir disculpas por hablar a mis espaldas. Pero como pensaste que yo estaba enojada, te hiciste la idea de que no iba a hablarte jamás, y eso realmente no te gustó. Por eso estás aqui ahora
-¿De verdad piensas que me gustas? ¿Eres tan patética como para creer eso? –la miré desafiante pero claro ella sonrió-
-Wow, parece que hemos agregado otro defecto más a la lista, ¡ahora también soy patética! –exclamó y de pronto descendió el tono de su voz- yo no te gusto, tu a mi, me quieres –estaba más que segura al hablar, ni siquiera le temblaba un poco la voz. Fruncí el ceño al instante-
-¿Cómo estás tan segura de eso? –reí de forma irónica –
-¿Hace falta que lo diga? –Hice un gesto con mis manos, indicado que prosiguiera hablando- bueno tengo varios motivos, pero voy a ir con uno bastante concreto, hace cinco minutos dijiste que te acordabas muy bien de nuestro trato y que eres el mas interesado en que se cumpla... aún te veo aqui hablando conmigo
-Eso no significa nada – dije serio-
-Tengo otra cosa, acabo de lograr hace un instante que me pidieras disculpas-
-Otra cosa más, eso lo haría con cualquier persona con la cual haya cometido un error –expliqué-
-Bien, entonces hablemos de lo que sucedió ayer, luego de la cena con tus abuelos…-suspiré esto parecía que iba a durar un rato- 
-En cuanto a eso, fuiste tu quien me besó –al fin un punto a mi favor –
-Si, es verdad, pero la primera vez, y solo fue por un acto de histeria más. No fui yo quien luego quiso continuar con aquel beso –enarcó una ceja y reí por dentro, era mi turno de jugar-
-Yo quise continuar porque tu morías por seguir besándome –me acerqué lo suficiente a ella como para notar su nerviosismo- admite que ese beso te movió el piso. Por más que quieras disimularlo no puedes. Yo soy el que te tiene loco a ti, no sabes como actuar cuando estas frente a mi y lo único que te sale es ser una nena caprichosa, que quiere siempre salirse con la suya –se quedó en silencio y por primera vez, no contra atacó - ¿lo ves?, ¿ves como en tan solo un segundo puedo sacarte la ficha y que la situación de un vuelvo total? ¿Ves como ahora la que esta sin habla eres tu? ¿Ves lo nerviosa que estás en este momento? –Reí y de golpe me aleje- ya te dije, tu no me conoces –Pero cuando creí por fin haber ganado…-
-¿Tan tarado eres como para actuar así? –preguntó ¿enojada tal vez? , ¿Pero por qué lo estaba?- Eres increíble Leyva –si, estaba enojada-
-¿Pero qué…? ¿Acaso no puedo yo también jugar un poco? ¿Acaso eres la única que puede hablarme y cortarme el rostro cuando quiere? 
-¿De verdad piensas que yo estoy jugando? –La miré confundido- ¿Cuan estupido podes ser como para no darte cuenta? –Lejos de entender, me confundió aún más- ¿Cómo puede ser que no lo hayas notado? –Pensé unos segundos lo que acaba de decir y entonces comprendí. Me miraba con tristeza esperando a que respondiera-
-Tu…Yo…-no supe que decir. ¿Estaba tratando de explicarme que era más que un simple juego todo?-
-Si Freddy –me confirmó- una vez más logré ganar la discusión, aún cuando creías que tenías esto bajo tu control –rió desconcertándome totalmente- Por favor ¿Qué pensaste? ¿Qué estaba enamorada de ti acaso y te lo iba a confesar? Que iluso –estaba molesto, y no dude en demostrarlo cuando fruncí el ceño al ver que reía- Admitelo, mi actitud te supera de sobremanera, pero aún así no sabes como hacer para que no te vuelva loco, te encanta –sonrió victoriosa y se alejó camino al salón-
Pateé la pared, no podía ser que siempre se saliera con la suya, era una simple chica, lo único que yo tenia que hacer era mantenerme firme y responder a todo lo que decía, era desesperante que siempre hiciera lo mismo, una tras otra, y tras otra vez. ¿Qué tenía acaso ella de diferente con lo demás? Nada. Si siempre supe defender mi orgullo, ¿por qué ahora no podía?
-Leyva –me llamó alguien, pero estaba concentrado en mi pensamiento como para distinguir de quien provenía la voz, hasta que miré de donde provenía el grito-
-Luis – respondí empleando el mismo tono de voz despectivo-
-Solo vengo a decirte una cosa, y quiero que te quede bien en claro -¿amenazas a mí? Si claro- No te quiero ver cerca de ______ -no señor, a mi nadie me decía que hacer –
-Lo que ordenes –dije sarcásticamente –
-Te estoy hablando muy en serio –ok, ahora si era amenaza-
-¿Qué eres su novio acaso? –pregunte mientras reí-
-No, pero voy a serlo, y no quiero entupidos merodeando –respondió-
-¿Así que vas a ser su novio? Cuentame otro chiste Luis –me burlé y le molestó- si no estoy equivocado ella no quiere saber de nada que te involucre. Ah y se negó a salir contigo –hice una mueca y palpé su hombro- no es que yo sepa mucho, pero parece que no le interesas demasiado
-¿Y tu si le interesas? –Rió- mira Freddy, aqui no interesa como sea mi relación con ella, lo que importa es que tienés que hacer lo que te dije ¿me escuchaste? –No se que me molestó más, que me dijera que tenía que hacer, o el hecho de imaginármelo saliendo con _____-
-No imbécil, escúchame tu a mi –exclamé tomando el cuello de su camisa- a ______ no le interesas por lo tanto si quiero me acerco a ella, y no me importa lo que pienses – lo solté dándole un empujón que lo hizo retroceder unos pasos-
-¿A quién llamaste imbécil? –hizo exactamente lo mismo que yo y me tomó por el cuello de mi camisa, además me empujo haciéndome chocar contra unos casilleros, Rápidamente quité su mano y en un impulso la situación quedó al revés. Solo me faltaba reventar mi puño contra su rostro –
-¿Freddy? –la voz de ______ me desconcentró, oportunidad que Luis usó para soltarse de mi agarre- 
-Esto no queda así –me murmuró para luego alejarse –
-¿Qué acaba de pasar? –Preguntó ella con delicadeza- 
-Pensé que habías ido a clase –dije ignorando su pregunta-
-La profesora no me dejo entrar, porque ya pasó bastante rato desde que la clase comenzó –me explicó - ¿Qué pasó con Luis? –volvió a preguntar-
-Nada, simplemente cosas 
-¿Y por “cosas” lo tenías ahí, a punto de pegarle? –se cruzó de brazos y con la punta de su zapato golpeaba el piso esperando un respuesta concreta-
-¿Por qué hoy no te sentaste en el fondo? –Definitivamente no fue la mejor manera de evadir el tema con Luis-
-¿En el fondo? ¿Por qué habría de hacerlo? Dices que te molesto, así que prefiero estar mas adelante con mis amigas 
-¿Cómo fue que pasaste de un “amo fastidiarte” a un “prefiero no molestarte”? –Volví a acercarme hacia ella, pero no con la intención de molestarla, esta vez lo hice sin pensarlo, asi como también sonreí, al notar que realmente la ponía nerviosa mi cercanía-
-¿Y como fue que tu pasaste de un “no te soporto” a un “¿por qué no te sentaste en el fondo asi te puedo tener más cerca?”- sonrió mientras colocaba sus manos en su cintura-
-Yo no dije eso –me defendí al instante-
-Pero lo piensas Leyva, lo piensas –aseguró de forma ¿dulce acaso?- Queres demostrar ser muy duro, pero por dentro eres un tierno. ¿Por qué no muestras tu verdadera cara? 
-Quizás pueda hacerlo, cuando tu también lo hagas –de pronto me miró confundida- Tu quieres demostrar que eres orgullosa, pero en el fondo hay una chica tímida que se pone nerviosa si me acerco, y se ruboriza cuando le hablo –bajo su mirada, y supe que había dado en el blanco- 
-Que bien, estamos frente al verdadero Freddy y la verdadera _______ entonces. Ya que es así, creo que es hora de que nos conozcamos mas –dijo alejándose un poco - ¿te parece?
-No hay un “verdadero Freddy” yo soy quien soy y listo 
-Si lo hay, ya te lo dije 
-¿Entonces estas aceptando que tambien hay una “verdadera _______”?
-Si yo lo acepto, entonces tu tienes que tambien aceptarlo, porque dijiste que cuando yo mostrara quien en verdad soy, tu tambien lo vas a hacer 
-Dije que quizás –aclaré-
-Por favor Freddy –se sentó sobre el suelo apoyando su espalda en la pared- si yo lo hago tu también –dio golpecitos en el suelo invitandome a sentarme con ella-
-No entiendo que queres que diga, este soy yo,Freddy –frunció el ceño y me miro molesta-
-¿Por qué no me dejas conocerte? –Cuestionó- ya se, ya se “porque me quieres lejos de tu vida “-dijo respondiéndose a su pregunta- Solo esta vez, y ya no te molesto más –suplicó-
-Okay – me rendí. Si hasta cuando no se comportaba histéricamente lograba vencerme- mi nombre es Freddy Leyva, y tengo 17 años
-Eso ya lo sé –me recriminó- 
-Está bien –reí- tengo un hermana pequeña...
-¡Freddy! –Exclamó golpeando mi hombro-
-Pero es que no se que decirte –admití- 
-Bien, ¿por qué cuando sucedió lo de tus papás te alejaste de todos? –preguntó de la forma más sutil que pudo-
-Eso no te interesa –contesté-
-No te lo estaría preguntando si fuese así –dijo obvia- 
-¿Sabes que? Mejor hablemos de ti, yo te pregunto y tu respondes
-No, no es justo –bufó- dijimos que ambos nos quitaríamos las caretas 
-¿Es que no entiendes que no tengo ninguna careta? 
-¿Entonces por qué no respondes mi pregunta? –cuarto punto para la lista de las cosas que odio de ella, es demasiado insistente-
-Porque no y listo –dije seco-
-Eres terco, y necio, una vez que estamos bien, tienes que arruinarlo, con tu personalidad toda así de malote –se apresuró a levantarse y antes de irse me miro fijamente- ¡amargado! –exclamó y yo reí. Acá la única persona terca y necia era ella-

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!