Capitulo 31

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-Hola- dije a una mujer quien parecía ser una maestra – busco a Sophie Leyva –. Un montón de niños corrían de un lado a otro encontrandose con sus padres, pero yo no veía a la hermanita de Freddy. Sonreí amablemente y la mujer me devolvió la sonrisa-
-Lo siento, ¿quien la busca? –preguntó bajando a un niño que tenía en sus brazos –
-Mi nombre es _______, su hermano me pidió que la pasara a buscar hoy –expliqué. Pero como si no me creyera me miro dudosa – puede preguntarle a Sophie si es que me conoce –finalmente se rindió y entró a la sala a buscarla. Vi que le dijo algunas palabras y luego me señaló. La niña quien se encontraba dibujando, al verme sonrió y yo le dediqué un saludo con mi mano, le dijo algo a su maestra, parecía estar explicandole de que trataba el dibujo que acabade terminar y tomando su mochila corrió hacia mi- Hola pequeña –dije sonriendo-
-Hola ______, ¿Freddy no vino? –preguntó al instante-
-No pudo venir Soph, tenía que estar un rato mas temprano en la tienda –coloqué la mochila en su espalda y comenzamos a caminar-
-Muchacha –la maestra me llamó-
-¿Si? – giré para ver que necesitaba y ella me miró unos segundos-
-¿Podrías decirle a Freddy que tengo algo de lo que hablar con él? –yo asentí- en lo posible, mañana –una vez más volví a asentir- Chau Sophie, cuidate –se despidió-
Salimos de la escuela y Sophie tomó mi mano.
-La maestra, me preguntó si te conocía –me dijo- y yo le dije que si, que eres la novia de Freddy –sonreí al ver como ella lo hacía también-
-Pero eso no es verdad –
-Pero el te dio un… besito –esto ultimo lo dio con timidez-
-Aveces, los grandes, se dan besos sin ser novios –expliqué-
-¿Entonces son amigos pero con derecho? –la miré confundida, ¿como una niña de seis años sabía de esas cosas?-
-¿Amigos con derecho? –reí-
-La hermana de un compañero, se besaba con un chico, y dijo que era su amigo con derecho-
-La hermana de tu amigo, no sabe respetar la inocencia de los niños –
-¿Qué? –dijo riendo-
-Nada –sonreí- tu hermano y yo no somos novios, y tampoco amigos, es algo raro-
-¿Y él te gusta? Porque yo escuché que le dijo a Carmen que tu eres linda 
-¿Dijo eso? –pregunté fingiendo sorpresa, y ella asintió nerviosa –no le voy a decir que me contaste, es un secreto, ¿te parece? –volvió a asentir, y una vez mas sonreí-
Fuimos a su casa, Freddy me había dado la llave, y lo tomé como un avance, es decir, estaba confiando en mi, no solo me dejaba su hermana a cargo, si no que también me daba la llave de su casa. Algo había logrado en ese amargado.
Seguí las indicaciones que el ojimiel me había dado, asi que le serví una comida que ya estaba preparada a Sophie, después la ayude con los deberes (esa no era una de las indicaciones, pero quise hacerlo), miramos un poco de tele, jugamos a “las princesas” y a alguna otra cosa mas, hasta que se durmió. No pude evitar dormirme yo también.
Desperté al sentir que alguien nos observaba, no me equivoque, hincado al lado del sillón en el cual nos encontrabamos, estaba Freddy.
-¿Me estabas viendo dormir? –murmuré mientras sonreía– eso es muy tierno –agregué logrando que el también sonriera. Acto seguido tomó a su hermana en brazos y la llevó a su habitación, al instante regresó- ¿hace mucho rato que llegaste? –pregunté incorporándome en el sillón-
-Hace unos diez minutos, pero no dije nada porque no quería despertarlas –explicó- ¿hace mucho que duermen? 
-Em, hace una hora mas o menos –respondí- ¿Qué hora es?
-¿No sabes que hora es, pero si sabes que ha pasado una hora desde que se durmieron? –me encogí de hombros- son las seis y media
-¿Ya? –me sorprendí- hey, si mal no recuerdo dijiste que vedrías a las cinco
-Me retrasé un poco-
-No me digas –dije sarcásticamente- Sophie, se comportó muy bien, ya hizo sus deberes, yo la ayudé, y antes de que digas algo, quería ayudarla ¿ok? –no respondió- ¿Tuviste mucho trabajo?
-Algo asi –reí y el claramente no comprendió el motivo – 
-Parece que yo fuera tu esposa que se quedo con nuestra hija y te recibe luego de un largo día de trabajo –por un momento divagué con la idea de que eso pudiera pasar en un futuro- No es necesario que digas que estoy loca
-Ya lo sé –comentó- 
-Te odio –dije sacando la lengua, cual niña pequeña-
-¿Más que yo a ti? Seguro que no –Suspiré, ya no me gustaba esto de que el fuera el amargado y yo la tonta que seguía intentándole caer bien, además en cierto momento esto había hecho un clic, y pasó de querer simplemente ayudarlo, a que significara algo más para mi. Quizás yo actuaba como una nena caprichosa, que sabe lo que quiere, y sabe actuar frente a un Freddy totalmente negador. Pero todo era simplemente eso, actuación, ya no quería seguir diciendo “se que te encanto” “se que me queres” esperando asi, tal vez una respuesta positiva de su parte. Pensé por un momento que le estaba agradando, pero con lo que acababa de decir, estaba muy claro que no era así-
-Claro, eso es imposible –hice una mueca- 
-¿Qué, te molestaste? ¿No tenés respuesta irónica? 
-¿Tan mal te caigo? –se quedó en silencio. No fue necesario decir algo para entender cual era su respuesta- ok, entiendo –tomé mi celular que estaba sobre la pequeña mesa del living, y lo guardé en mi bolsillo- 
-Espera, ¿en serio te molestaste? –Lo menos que quería era que fingiera preocupación-
-La maestra de Sophie, quiere hablar contigo, no me explico sobre que, pero quiere que en lo posible sea mañana –dije evitando responder su pregunta-
-Respondeme –pidió- 
-No veo porque hacerlo, tu no respondiste mi pregunta el otro día-
-Es diferente 
-Para mi es lo mismo, -agregué seria-
-¿Qué pasó con tu sentido del humor? –preguntó riendo-
-Quizás se perdió junto con el tuyo –ya me estaba yendo, pero habló, y eso hizo que me detuviera-
-No te entiendo –fruncí el ceño – dices que soy un amargado y eso te molesta, pero cuando intento no serlo, tambien te enojas 
-Deberías revisar tu lista de chistes-
-Deberías saber que asi como tu te sintes ahora, me sentía yo cuando me fastidiadas 
-¿Enojado? ¿Te sentias enojado porque yo en algún momento dije que te odiaba? Mi memoria debe andar mal, porque no recuerdo haber dicho eso jamás
-No, me sentía enojado porque siempre tienes algo para responder 
-Que explicación más tonta
-Mi intención fue de bromear cuando te dije que no puedes odiarme mas que de lo que yo te odio a ti 
-No es necesario que sigas aclarando Freddy –bufó y rascó su cabeza exasperado-
-¿Si no ganás, tienes que salir como victima no? –volví a suspirar. No entendía que ya no estaba interesa en discutir más-
-Esta bien Freddy, cree lo que quieras, ¿sabés qué? Hace tu vida, que yo voy a hacer la mia, y asi los dos estamos contentos 
-¿Y si no quiero? –intentó avanzar hacia mi. Y pude ver como los nervios de a poco me iban a inundar, pero Sophie gritó su nombre desde su habitación y aproveche eso para irme rapidámente-
Confundida, eso es poco. Yo simplemente ya no sabía que pensar, solo de algo estaba segura, se había terminado lo minimo que pasaba entre él y yo, bueno, no se había terminado, pero eso quería que pasara de ahora en adelante.
Las luces de un auto me encandilaron, lo siguiente que sentí fue una mano que cubrió mi boca y otra que sostenía mi cintura, no tuve de tiempo de reaccionar, por consiguiente fui llevada hacía un callejón.
No recuerdo muy bien que sucedió después, lo único que se es que aparecí recostada en un sillón de mi casa, con Matt y Bryan, quienes leían lo que parecía ser una carta.
-Despertó- anunció Bryan-
-¿Qué fue lo que pasó? –preguntó Matt- 
Sentí un dolor punzante en la cabeza, lleve mi mano derecha hacia la zona de donde provenía y me quejé al tocar. Al instante recordé lo que había sucedido-

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!