Capitulo 26

3.5K 247 1

-¡Chau! –gritamos Bryan y yo al mismo tiempo, mientras veíamos como se alejaba el taxi que llevaría a mis padres al aeropuerto-
-Bien…- inició mi hermano- papá y mamá se fueron… -hizo una pausa y una sonrisa se formó en su rostro- tenemos dos semanas para disfrutar y…- iba a continuar pero yo lo interrumpí-
-Hoy, mañana, y el fin de semana siguiente –expliqué y él me miró enojado-
-No es justo – reprochó- eso es muy poco
-Escuchaste a mamá “nada de fiestas locas, este es un hogar” –dije repitiendo sus palabras- sino queres que le cuente, entonces vas a tener que hacer las fiestas eso días que ya dije
-También una el viernes que viene –pidió-
-Okay –asentí- pero no pienso limpiar absolutamente nada
Dos semanas sin mis padres, lo que significaba, dos semanas sola con Bryan, lo que a su vez implicaba dos semana conociendo diferentes chicas, si lo miraba desde ese punto estas dos semana iban a ser algo feas.
Para empezar, era sabado, y como ya habiamos acordado, habria fiesta en mi casa, algo aburrido realmente. Todavía no comprendo que es lo genial de tener un hermano popular y estar invitada a todas las fiestas, porque según la mayor parte de las chicas del colegio asi era, pero que saben ellas…
Bien continuando con mi día sábado, eran las dos de la tarde y algunos minutos, Bryan organizaba junto a sus amigos y Matt la fiesta mientras que yo me encerré en mi habitación a escuchar música, me recosté en mi cama mirando hacia el techo y al instante alguien vino a mi mente, de más está decir quien era ese alguien.
¿Qué fue lo que hizo para lograr tenerme pensando en él? Me intentó alejar demasiadas veces, me trató pesimo otra tantas, me hace actuar de forma estupida, y sin embargo ahí estoy yo no pudiendo sacarmelo de mi cabeza. Oh claro quizás un motivo por el cual me tenía asi, era ese beso. Puedo jurar por cualquier cosa, que había sido mas que un simple beso, y no solo para mi, si no que para él también. No pregunten porque, pero yo estoy segura de que asi fue. 
Me imaginé por unos segundos como sería el lunes en el colegio, yo no pensaba ser la primera en hablarle y claro está que él también es muy orgulloso como yo, además estaría Gaby de por medio, que cuando se enterase de que Freddy y yo hicimos un trabajo juntos, seguro enloquecería. Bueno yo también lo haría si mi novio trabaja con la persona que menos soporto en este mundo ¿no? 
Aunque pensandolo bien, quizás no tendría que esperar hasta el lunes.

De a poco comenzaba a llenarse la casa de chico y chicas que bebían, saltaban, gritaban, bailaban y cualquier otra cosa que se hace en fiestas. 
¿Yo? Me encontraba en un sofá mirando hacia mis alrededores, no sabía cual de todas las cosas que allí pasaban era peor, si los que estaban rompiendo la cortina preferida de mamá o las chicas que estaban bailando sobre la mesa alentadas por los gritos babosos de los que las rodeaban, o peor la chica que estaba perdiendo totalmente su dignidad al fingir estar borracha y dejarse manosear por un estupido que en cuestión de segundos la llevaría a una cama.
Y ahora que hablaba de cama, habia olvidado cerrar la puerta de mi habitación con llave, quien sabe que podria estar pasando en ese momento allí.
Sin pensarlo dos veces corrí con la intención de ir hasta la habitación, no sin antes chocar con Freddy que recién llegaba a la fiesta. Ignoré si quiso hacer algún comentario, debía saber si mi cuarto estaba siendo utilizado como motel.
Afortunadamente no era así, nadie estaba en él. Aunque igual, no debía confiar, menos luego de ver como una “parejita” entraba al dormitorio de Bryan. Tranqué la puerta y guardé la llave en mi pantalón.
Bajé de nuevo y sin siquiera haber pasado cinco minutos todo parecía haber empeorado en mi casa.
-Necesito hablar contigo –dijo alguien a mis espaldas-
-Verás Luis, ya te dije que no me interesa … -me llevé una sorpresa al ver que no era Luis si no Freddy quien me había hablado- ¿Conmigo? –enarqué una ceja y el frunció el ceño para luego caminar indicandome que lo siguiera hacia la cocina donde no había nadie- Bien –cerré la puerta para que no hubiera tanto ruido- ¿Qué pasa? –pregunté-
-Eres la última persona en este mundo a la cual le pediría un favor –explicó- 
-¿Qué necesitas? Te recuerdo que nuestro trato era hablar hasta ayer, y ¡oh! –exclamé- “ayer” ya pasó
-Mis abuelos creen que Eres mi novia –al escuchar eso mis ojos se abrieron en grande por la sorpresa- 
-Si tu favor, es que finja serlo delante de ellos, ya te estoy diciendo que no –Freddy me miró y bufó-
-Tenés que hacerlo en la cena a la cual estamos invitados, mañana por la noche –comentó-
-No, no ¿acaso estás loco? ¿por qué tus abuelos creen eso? ¿por qué no les dijiste que no es asi? ¿por qué no llevas a tu verdadera novia? 
-¡No es mi novia! –gritó – ¿no puedes entender que no somos nada?
-En primer lugar, me bajas el tono –exigí- en segundo lugar, no fue lo que demostraban en la discoteca
-Eres insoportable –lo miré e hice una mueca de “no me interesa” y el salió de la cocina. Yo reí y salí unos segundos después encontrandome a Luis- No se porque pero intuía que querías hablar conmigo, ¿estabas escuchando tras la puerta? –pregunté-
-¿Te parece que puedo escuchar algo con todo el ruido que hay? – en forma de respuesta me encogí de hombros- ¿podemos hablar bien? Como antes
-Esto no es como antes –dije- antes yo soñaba con que te fijaras en mi, y que hablaramos me parecía un sueño, pero ahora no me gusta hablar contigo
-No puedes olvidarte de una persona que amabas en tan solo días – 
-Yo no te amaba – lo miré confundida- quizás era lo que creía, pero me di cuenta de que estaba equivocada
-Es por Leyva ¿no? – sabía que lo nombraría en cualquier momento- ¿él te gusta?
-No es por él , es porque tu te equivocaste, aceptalo 
-Él está jugando contigo ¿sabes? Lo hace con todos los que quieren acercarse, primero los trata bien y luego termina sacandote de su vida
-Supongo que empecé con buen pie entonces, porque nos llevamos bien de a rato –suspiré- ¿Por qué estamos hablando de él?
-Porque vi cuando el salió de ahí hace unos minutos –se refería a la cocina- y porque noto que no deja de mirarte –Luis miró hacia un punto y yo también lo hice, viendo como efectivamente él nos estaba mirando- No creo que a Bryan le guste mucho
-No creo que a ti deba importarte –me corri hacia un costado y camine hacia donde Freddy estaba- ¿sabes? –dije- Las personas necesitamos privacidad, y si estas constantemente mirandome no la estas respetando. Entiendo que te atraigo pero podrías disimular –Reí y él también lo hizo mientras negaba con su cabeza- admitelo, soy insoportable, pero no puedes dejar de pensar en mi –Me miró algo serio, notaba como muy en el fondo estaba nervioso, creo que esto de “adivinar” lo que por su mente pasaba no le agradaba mucho, pero por mi parte era genial –
-Eso es lo que a ti te pasa –aseguró. Si obvio que me pasaba eso – 
-Si claro – respondí ironicamente, él una vez mas rió-
-Crees que lo sabes todo de mi, crees que me volves loco, crees que no te puedo sacar de mi mente, crees que muero por besarte, hasta puedo asegurar que crees que me da celos verte hablando con Luis o cualquier otro estupido. Te equivocas, si te besé no se porque fue, quizás me deje llevar –me miró esperando una reacción yo solo me crucé de brazos y sonreí-
-Lo único que estas haciendo, queriendo lograr que me enoje y me aleje es intentar convencerte a ti mismo de que eso que dijiste no es asi –ahora la que hablaba segura era yo- sabes que te vuelvo loco, sabes que mueres por besarme, sabes que no puedes sacarme de tu mente pero aún así no lo quieres admitir. –estaba perplejo y aunque yo moría de nervios por dentro, hablaba firme y sin dudar- No está bueno mentirse a uno mismo 
-¿Y tu? –preguntó
-¿Y yo qué? –
-Tu porque no admites que también te pasa lo mismo? –se arrepintió de haber hablado y noté cual fue la razón-
-¿“También”? –dije y enarqué un ceja- por dios, acabas de decir que si te pasa lo que dije –exclamé- ¡yo te gusto!
-Yo no dije eso –se defendió- esas son tus conclusiones
-Bueno, admitamos que saco muy buenas conclusiones –reí mientras el fruncía el ceño- 
-Te lo voy a decir una vez más, eres insoportable -Esta vez no lo dijo con intención de molestarme, y lo noté por la sonrisa que quiso evitar mostrarme-
-Aún asi te gusto –me burlé y el se dio media vuelta para irse- “Leyva” –grité llamandolo- ¿Qué hay del favor que me pediste? Yo soy muy buena actriz por si te interesa –me encogí de hombros y él rió- ¿qué es lo que tengo que hacer? –indagué-
---
Las siete de la tarde del domingo y yo me encontraba tocando timbre en la casa de Harry. Llevaba puesto un vestido censillo con una chaqueta porque estaba frío, en los pies unos zapatos sin tacones, en el pelo una media cola, y apenas un poco de maquillaje en mi rostro. Un look bastante natural como Freddy me había indicado que llevara-
-¿Te gusta la idea de hacerme esperar cuado toco timbre? –pregunté ya que había demorado como la vez anterior. Él no respondió solo se quedó mirandome- ¿Y bien? ¿Dices que les voy a agradar a tus abuelos? me puse algo como lo que dijiste, sencillo y natural
-Estas muy… si, a mis abuelos les vas a agradar –aseguró-
-Ok, ¿vamos mi amor? –dije en tono de burla. Otra vez se quedó sin responder- Vamos Freddy –lo apuré- ¿qué te pasa? Estas lento hoy 
-Vamos -dijo. Nos subimos a su auto y condujo unos diez minutos hasta llegar a un lugar fuera del pueblo, unas grandes porteras se abrieron dejando ver una inmesa
mansión-
-Wow, es una casa grande –comenté-
-Lo sé – me respondió- Bien, ¿te acuerdas lo que dije no?
-Si -aseguré- nada de respuestas ironicas, nada de chistesitos, y ninguna otra cosa que pueda llegar a molestar.
Freddy estacionó y enseguida un hombre con traje se acercó hacia el auto.
-Joven Leyva –dijo el hombre-
-Hola Alejandro, tanto tiempo sin vernos - le respondió Freddy quien luego se bajó para ir hacia mi y abrirme la puerta- en mi lugar, como siempre –le pidió al hombre cuyo nombre ahora sabía era Alejandro, y le tiró las llaves del auto-
-¿Tienes un lugar reservado para guardar tu coche? –le pregunté al momento que lo tomaba del brazo y caminabamos hacia el interior de aquella mansión-
-Ideas de mi abuelo –explicó-
-¡Freddy! –una señora de unos setenta y tantos años se acercó rápidamente y le dio un abrazo- es bueno verte acá de nuevo, hace mucho tiempo que no venías 
-Abuela –dijo Freddy – me estas ahogando 
-Lo siento, es que estoy muy contenta –explicó. Yo sonreí ante esa escena- Tu abuelo va a estar feliz de verte, ¡querido! Nuestro nieto ha venido –exclamó. Al instante apareció un hombre que al igual que la señora tendria unos setenta y poco de años, quizás él se acercaba más a los ochenta-
-Alfredo – El hombre habló serio – es bueno verte de nuevo
-También para mi abuelo –contestó el ojimiel- quiero presentarles a _______ -yo sonreí-
-Es un placer conocerlos, Freddy ha hablado maravillas sobre ustedes –bien, una mentirita piadosa no molestaba a nadie ¿cierto? .
-Es un placer para mi también querida -dijo la señora- bienvenida a nuestro hogar –el abuelo no emitió alguna palabra- pasemos al comedor – ella camino seguida de su esposo, dejándonos un poco atrás a mi y a Freddy-
-Ahora entiendo de donde sacaste tu humor –reí y caminé hacia donde la abuela y el abuelo se habían dirigido-

¿Puedo Amarte? {Freddy Leyva y tu} (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!