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—Eh, Shelby...

Shelby abrió poco a pocos los ojos y bostezó perezosamente al sentir los cálidos brazos de Egon alrededor de abultado vientre. Él, al parecer, seguía dormido. Y se hallaban en el sofá de la sala junto a los demás después de la estupenda velada la noche anterior. Enfocó mejor su visión para encontrar a la persona que la había despertado. Era Austin y tenía el rostro pálido. Ella juntó las cejas y con ayuda de él, se incorporó en el sofá cuidadosamente para no despertar a Egon. Se abrazó a sí misma tras sentir el aire helado que se colaba por las ventanas junto con algunos copos de nieve. Echó un vistazo al jardín y se volvió para ver a su amigo que estaba impaciente por su atención. Austin era el único despierto aparte de ella, o eso pensó antes de darse cuenta que Trenton no estaba ahí.

—¿Qué pasa? —se cruzó de brazos, mirándolo. Los ojos verdes de Austin se desviaron para ver a Egon y al resto, y regresó a mirarla con más desasosiego.

—¿Y bien? —le instó, comenzando a enfadarse y él asintió dando un suspiro.

—Ven. Será mejor que Egon no lo sepa—susurró y al ver el rostro de Shelby con confusión, añadió: —al menos de momento. Trenton quiere hablar contigo primero con respecto al problema.

—¿Qué problema? —se impacientó y sintió escalofríos.

—Ven—repitió Austin y se apresuró a alejarse de la sala, rumbo a la cocina. Shelby recogió el saco de Egon y se lo colocó sobre los hombros a causa del frío y se apresuró a seguir a su amigo. Al llegar a la cocina, se encontró a Austin calmando a Trenton, quién se agarraba del cabello y balbuceaba palabras incoherentes y negaba con la cabeza violentamente. Shelby entornó los ojos y se acercó con prudencia, a sabiendas que no era buena idea.

—Trenton, amigo, ¿qué pasa? —murmuró ella, con cautela. Entonces Trenton se quedó quieto, empujó a Austin fuera del camino y cogió a Shelby de los hombros con rudeza.

—Oye, tranquilízate. No la toques—gruñó Austin, poniéndose frente a Shelby.

—Trenton, ¿Qué pasa? —repitió Shelby con incertidumbre.

Él llamó. Ha llamado desde hace varias semanas y yo pensé que era buena no decirlo, pero no puedo continuar callándomelo. Ya no puedo con esta zozobra que me está carcomiendo por dentro, siento que voy a enloquecer, Shelby—Trenton logró hablar mientras se daba de golpes en las sienes con los puños.

—Primero que nada, debes calmarte—murmuró Shelby mirando cómo Austin sostenía a Trenton lejos de ella—y segundo, dime de qué hablas.

Trenton asintió y ella percibió un dejo de cordura en sus ojos.

—Él vendrá muy pronto, Shelby. Él vendrá a matarnos a todos.

—¿Quién? ¿Quién vendrá? —preguntó ella, sabiendo la respuesta.

—Norman White y ese tal Marlon Blake. Ya saben dónde estamos.

Shelby tardó alrededor de unos segundos en procesar aquella confesión. Se le heló la sangre y palideció tal y como Austin se había puesto.

—¿Cómo supo tu número? —interrogó, para saber absolutamente todo.

—¡No tengo idea! —masculló irritado—solo llamó y contesté pensando que era mi madre o mi padre, pero no, ¡Era él! ¡Ese rubio de mierda!

—¿Qué te dijo?

—Me dijo que ya sabe dónde estamos y que vendrá a matarnos.

—¿Y qué le respondiste?

—¡Que no lo intentara porque llamaremos a la policía! Y él solo reía y colgaba. Pero hoy llamó hace un rato y me dijo algo que me dejó horrorizado.

Dark Beauty © Libro 1. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora