45

10.1K 775 30
                                    

«Shelby Cash»

Al siguiente día, en la escuela, Shelby se sentó en su asiento preparada para afrontar la clase de la primera hora. En ese momento le tocaba Derecho Penal y estaba ansiosa por ver el vídeo que el profesor prometió ponerles cuenta de haber entregado una tarea a la perfección.

—Buenos días, chicos. Hoy veremos el vídeo que les prometí ayer, sobre la niña que se volvió loca y comenzó a hacerle daño a los miembros viriles de los hombres tras haber sido violada.

No obstante, la clase fue interrumpida por Lola Calvin, quién se quedó de pie en el umbral de la puerta con la respiración agitada y las mejillas sonrosadas a causa de haber corrido quizás un maratón para poder llegar a tiempo. Era curioso ver como su "amiga" había cambiado totalmente a lo largo de cuatro semanas. Su rubia cabellera apenas y la peinaba. Ni si quiera se había maquillado y tampoco tomado la molestia de limpiarse la pasta dental de las comisuras de sus labios y eso provocó burlas y risas por parte de los chicos del salón. En otras circunstancias, Shelby se hubiera unido a las burlas, pero algo andaba mal con Lola. Ella no era así y a juzgar por los moretones que le había visto el día anterior, algo grave le estaba pasando para actuar de una manera tan... espantosa y patética.

— ¿Puedo pasar? —preguntó, y notó que su voz sonaba distante y ronca. Shelby frunció el entrecejo y desvió su mirada de ella hacia el profesor.

—Pase, señorita Calvin. Estamos a punto de ver el vídeo que les prometí—añadió el profesor mientras arreglaba el cañón y Lola se apresuró a deslizarse entre los asientos para ocupar el suyo. Por supuesto que fue víctima de miradas de soslayo y de burla, pero pareció no darse cuenta. A Shelby ya le estaba incomodando la situación. Vieron el vídeo con atención y se olvidó por completo de Lola. La historia del vídeo trataba de una niña de unos doce años que, tras haber sido violada años atrás, se dedicó por largo tiempo a cortarle el pene a los bebés varones en hospitales con tijeras, usando de excusa que eran para una buena causa; ya que, de esa manera, ellos no harían daño en un futuro. Y la mayoría de bebés perdieron la vida al estar demasiados pequeños para soportar la amputación. Y que, a través de terapias, la chica logró superar su trauma y actualmente se encuentra felizmente casada y con hijos.

—Vaya, si yo fuera su esposo, tendría miedo de dormir con ella—bromeó el profesor y la clase rompió a reír. Alguien del grupo levantó la mano y Shelby se acomodó en su asiento para observar y escuchar las diferentes dudas de sus compañeros, pero mientras lo hacía, sus ojos tropezaron con los azules de Lola y esta apartó la vista de inmediato. Aprovechó el momento de la lluvia de preguntas y se acercó minuciosamente a Lola, quién dándose cuenta, comenzó a retirar su silla para alejarse de ella.

— ¿Podrías parar de actuar como una idiota? —siseó Shelby y Lola la miró ferozmente.

— ¿Y tú podrías dejar de acosarme? Aléjate de mí, Shelby.

— ¿Qué te pasó en los brazos? —ignoró por completo su réplica y miró en dirección en sus antebrazos que estaban ocultos debajo de su playera manga larga.

—No entiendo a qué te refieres—evadió la pregunta con calma, pero en el fondo, Shelby notaba algo de temor en su voz.

— ¿Norman está en tu casa? —preguntó en voz baja y la rubia se tensó cuando pronunció su nombre—dime si lo está para que llame a la policía.

— ¿Por qué habrías de llamar a la policía? —comenzó a temblar.

—Porque Norman es un... —miró a todos lados, cerciorándose que nadie más les estaba poniendo atención e inclinándose a la rubia, susurró—... asesino.

En cuestión de microsegundos, Lola se levantó del pupitre y corrió a la puerta con la mayor rapidez que sus piernas delgadas le permitieron. Y Shelby, como todo el resto del salón, incluido el profesor, se quedaron pasmados viendo la puerta por donde Lola había desaparecido.

Dark Beauty © Libro 1. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora