66

6.4K 705 39
                                    

A pesar de que ambos dispararon al mismo tiempo, no se hirieron, gracias a un tercer disparo que los aturdió y se pusieron a la defensiva. Egon miró como Shelby se desplomó del susto y corrió cojeando a auxiliarla, tiró el arma al suelo, pensando que una bala la había herido, pero no tenía ningún rasguño. Solo estaba desmayada de la impresión y la atrajo a su cuerpo para protegerla de quién sea.

—¡¿Quién eres tú?! —vociferó Austin en el umbral con la pistola al techo y con Thomas detrás de su espalda, agazapado. Estaba muy herido, pero no tanto como Egon. Su rostro estaba sucio de tierra y sangre, y tenía unas marcas limpias que se deslizaban desde sus ojos hasta la barbilla. El recorrido de lágrimas secas.

—Me llamo Gabriel—respondió el sujeto que aun empuñaba el arma hacia ellos. Y en cuanto Thomas y Austin miraron a Shelby en el suelo con Egon, gruñeron horrorizados.

—¡Le disparaste, hijo de perra! —masculló Austin, claramente enfadado y sin miramientos, le disparó al desconocido en el pecho, pero en vez de que el chico cayera al suelo aullando de dolor, sonrió y le disparó de vuelta en dirección a sus pies, pero sin lastimarlo. Solo para asustarlo.

—No le disparó nadie—dijo Egon con desdén, mientras arrullaba a Shelby, pegada a su cuerpo—ella únicamente se ha desmayado.

—Bastardo, imbécil. Buen truco al usar un chaleco antibalas poco visible, veremos si en tu estúpida cabeza hay un casco nivel tres incluido—espetó Austin al tiempo que disparaba a la cabeza de Gabbe. El chico de ojos azules titubeó y retrocedió con una pizca de miedo, pero el arma de Austin se atascó justo en el momento que apretó el gatillo.

—¿Ya terminaste de jugar? —masculló Gabbe, claramente irritado y recuperando la compostura. Su rostro alegre y angelical se había esfumado y ahora apretaba los labios con rabia—me voy a llevar a la chica conmigo, y más les vale cooperar por las buenas.

—Te has equivocado de persona—siseó Egon irradiando veneno en cada una de sus palabras—ella no irá contigo a ninguna parte.

Dejó a Shelby tendida en el suelo y se incorporó con demencia.

—Tengo una orden estricta de enviarla de vuelta a su padre—dijo el chico de ojos azules, arrastrando las palabras—además, ella no puede estar viviendo en medio de todos ustedes, son sucios y sádicos. Quién sabe de dónde vinieron con esa apariencia.

—No es de tu incumbencia—espetó Austin, tratando de componer la pistola—ella forma parte de nosotros.

—Shelby Cash no es un criminal como ustedes—replicó Gabbe con calma—solo dejen que la lleve con su padre y no habrá heridos.

—¿Quién te ha dicho que somos criminales? —preguntó Egon muy cerca de su oreja y Gabbe se apartó repentinamente.

—Te conozco muy bien, Egon Allen Peitz.

—Se me hace conocida tu cara, pero no sé dónde te he visto y no me importa—masculló el mencionado—ahora lárgate. No tengo humor para matarte; porque estoy de luto.

—Denme a la chica—repitió Gabbe—o me veré forzado a...

Y cuándo iba a terminar la frase, Austin se deslizó minuciosamente con la vista en Egon y propició un golpe con la culata del arma en el cuello de Gabbe, quién cayó al suelo inconsciente.

—Thomas, Austin—los llamó Egon en un rugido—átenlo.

—¿Qué pasará con Shelby? —preguntó Thomas y ayudó a Austin a arrastrar a Gabbe hacia el pasillo.

—Yo me haré cargo de ella—siseó encolerizado—cúbranle la boca también. Necesito estar con Shelby a solas, por favor.

Thomas asintió y siguió arrastrando al chico, pero antes de retirarse del todo, volvió a asomarse a la habitación.

Dark Beauty © Libro 1. (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora