Refugio

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Capítulo 16   

Me quebré.

No se puede expresar con palabras lo que sentí en ese momento, la frase desgarradora cayó por mi garganta hasta detenerse en el pecho, clavándose, como mil agujas, enterrándose dolorosamente, comiéndose el tejido, reemplazando el corazón latiente dejando a su paso solo un triste hoyo negro, de pronto me hallaba incompleta, sola y destrozada, si había una definición para un corazón roto, definitivamente era esta.

Daehyun seguía viéndome, y al verlo tan interesado en la expresión de mi rostro intente forzarle una sonrisa, fallida por supuesto, baje la vista intentando ocultarlo esperando que él no le diese importancia. 

-¿Dónde está BTS?- forcé la voz en un hilo, intentando ocultar el nudo que sofocaba desde la garganta.

-Afuera, en la playa, te estaba esperando para reunirnos con ellos.

Levante la vista, su postura y expresión habían cambiado, ahora estaba mucho más cerca y tenía los brazos ligeramente hacía en frente, como si tuviese delante a una enferma que se desplomaría en el piso en cualquier momento.

-No tenemos por qué ir – dijo sin esperar  mi respuesta – no creo que les hagamos mucha falta.

-No.

No logre completar la frase, pues la voz se había quedado sin fuerzas, así que lo intente nuevamente, pero ahora solo como un simple murmullo.

-Estoy cansada, pero, por favor ve tú, no te lo pierdas por mí.  

-Nat…

-Por favor – murmure evitando su rostro.

Examino el lugar mientras yo me mantenía cabizbaja, no dijo nada, solo se despidió con un dulce beso en la frente, tomándome por sorpresa, mas no me dio tiempo a reaccionar, cuando lo busque con la mirada solo encuentre al chico de espaladas, saliendo por la puerta.

Me quede plantada en medio del living, y tome unos segundos para enseñarle a mis pies a caminar de nuevo, cumplieron el objetivo, pero lento y mecánicamente, arrastrándose hasta la habitación, el cuerpo parecía más pesado que de costumbre como si llevase piedras en el interior, obligando a hacer la respiración dificultosa, densa, como si el aire hubiera sido sustituido por neblina que opacaba la vista y tapaba pulmones.

Me desplome en la cama, no me importaron los zapatos ni el vestido, simplemente me desplome, cual perro viejo, caí en una inmensa oscuridad, en la que patéticamente seguía deseando que el llamara, que me diera una explicación, por todas y cada una de las veces que había dicho que las daría y no las dio, o mejor aún, despertar y encontrarlo aquí, junto a mí, con sus manos aferradas a las mías, y sus labios rosando mis mejillas, murmurando que todo había sido una pesadilla, desgraciadamente yo ya había despertado del sueño, la vida tiene métodos para bajarte de las nubes en las que vuelas y hacerte sentar pies de nuevo en la tierra, lástima que conmigo lo había hecho sin piedad, cruel y despiadadamente, yo no senté pies en la tierra, yo me desplome en el piso haciéndome trizas, me partí en mil pedazos y probé la amargura de la tierra, solo para recordar el sabor del aire que me envolvía hacia un par de horas, ¿increíble no? como la vida da mil vueltas. 

Me quite los zapatos empujándolos con los pies, y me hice bolita apretando las rodillas contra el pecho, con miedo de que este fuese a salirse de su lugar, me abrase fuertemente, cuestionándome… De verdad, ¿Todo lo que había dicho eran mentiras? Sus labios contra los míos ¿Habían sido una broma para él? No soportaba esa idea, la empujaba y la rechazaba, de pronto solo me quedaba decidir, sufrir, soportarlo y seguir adelante, o empujar el dolor y esperarlo, descarte la segunda casi de inmediato, la estupidez tenia límites y yo ya lo había alcanzado.

Me levante de mi posición fetal y me senté en uno de los extremos de la cama, sin muchos ánimos me puse de pie, la sangre corrió hasta la cabeza, haciéndome titubear, solo por un segundo, porque camine hacia el espejo casi de inmediato, como lo imaginaba, era un completo desastre, el rímel estaba corrido por las lágrimas y el pelo alborotado, debatiéndose entre la peineta y la libertad, sin pensarlo demasiado la retire dejando el pelo suelto, después remplace el vestido azul turquesa por un suéter enorme gris, todo iba…aceptable, hasta que vi la caja metálica que posaba delicadamente sobre el tocador, la tome entre mis manos, de pronto las piernas empezaron a temblar perdiendo fuerza, busque la pared más cercana y me desplome hasta el piso, conteniéndome, no quería volver a llorar, no lo soportaría, esta vez, no tendría la fuerza para detenerme.

Desesperadamente oculte mi rostro entre las piernas ¿Qué diablos me había hecho? Me molestaba y me quebraba, quería gritar, salir huyendo, lo odiaba, no, me odiaba con todas mis fuerzas, por creerle, por esperarle, pero más importante, por no poder odiarle.

La puerta se abrió en medio de la oscuridad, cerrándose casi de inmediato, no levante la vista, los pasos tenues se apresuraron hasta detenerse frente a mí, no había palabras, en medio de aquel silencio arrasador sus brazos me habían levantado en un abrazo, de pronto ya no sentía la pared fría a mis espaladas, si no, a unos brazos cálidos y fuertes que me daban cierta quietud, en medio de la bruma reconocí el olor del chico, me aferre a su cuello sintiéndome culpable ¿podría ser tan egoísta? 

-No te contengas – dijo al ver que retenía y cortaba los sollozos.

-No… puedo… yo

-Shh, no lo pienses demasiado.

-No es justo.

Se separó para verme, solo la luz de la luna me permitió ver sus facciones, facciones finas y piel bronceada, una cara tierna que adoraba me miraba con la mirada más hermosa que te pudieses imaginar, me odie por lastimarla y no haberla visto antes, pero más aún, por no poder corresponderle. 

-Se lo que piensas Nat, no me importa.

-Daehyun, yo…

Su dedo índice se posó en mis labios.

-No me quites este momento – murmuro mientras se unía de nuevo en el abrazo.

Correspondí al abrazo, en la inmensidad de aquella oscuridad entendí las palabras de Yongguk, este chico si era mi refugio.

-Soy tuyo – suspiro

Llore contra su pecho, ¿podría ser tan egoísta?  ¿O tal vez, solo tal vez, existía la más mínima posibilidad de  corresponderle de la misma forma?

-No hace falta que digas lo mismo – dijo – te esperare – concluyo

En medio de aquella brumosa y dolorosa noche, el rayo de sol había aparecido. 

One way love (B.A.P fanfic)¡Lee esta historia GRATIS!