Amigos

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Capitulo 7

El reloj marcaba las 2:30 am y yo seguía sin conciliar el sueño, los recuerdos de las pasadas 24hrs seguían atormentándome, las imágenes llegaban a mi mente como rayos y penetraban tan duro como navajas, si, pequeñas navajas que se clavaban poco a poco, primero, los gloriosos labios de Yongguk casi rosando los míos, la escena se repetía y se repetía constantemente, después se figuraba el rostro de JiEun seguido de la imagen de su mano aferrada al brazo de este, como si tuviese miedo, como si este fuera su protector…  y no el  mío. La rabia me invadió, y bruscamente deje caer la almudada sobre mi rostro, aquellas imágenes penetraban más y más duro y yo solo pataleaba cual niña de 5 años.

Vencida por aquella incertidumbre, me levante desganada y camine hacia la cocina, fui directo al refrigerador y extraje la leche, serví un poco en una taza y la introduje en el micro, puse dos minutos y me dirigí a la alacena, tome un paquete de galletas y empecé a mordisquear una.

-¿Tú tampoco puedes dormir? – la voz de Dan se escuchó a mi lado.

-No – suspire

-¿Paso algo malo?

Lo mire ingenua, aquella pregunta me hacía reflexionar muchas cosas ¿de verdad era tan malo o solo estaba exagerando? La verdad tenía la tendencia a exagerar, tal vez este también era el caso.

-No lose – respondí confundida

El chico me examino, camino hacia mí y me dio un gran abrazo, yo me pasme por un segundo, pero respondí al abrazo de inmediato, por un momento a aquellas horas de la madrugada me sentía por fin segura.

-Todo va a estar bien, Hermanita – dijo mientras llevaba su mano a mi rostro.

Dan y yo no éramos hermanos, pero habíamos sido criados por la misma madre, yo no conocía a mi madre biológica ni el tampoco, ambos pertenecíamos a un orfanato de Kansas, el cual quedo en quiebra a finales de 1999, recuerdo negarme a la transferencia y caminar de la mano de Dan por las calles de Kansas, solo nos teníamos el uno al otro, hasta que un día la dulce viejecilla de casi 50 años coreana Park Jung Soo nos encontró, se encontraba  visitando a su único hijo, quien ya tenía una vida en Norteamérica y no quería saber nada de su tierra natal, ignoro el porqué de aquella decisión. Aun así, JungSoo se las arregló para traernos con ella a Corea, y desde entonces vivimos aquí, no había un lazo de sangre de por medio, pero les puedo asegurar, que no existía una familia más feliz en Corea.

-Gracias – murmure

-Naty, el chico que vino en la tarde ¿Tiene que ver con esto?

Mi boca se abrió levemente, tenía todas las intenciones de contestar, pero el sonido irritante del micro, me interrumpió, Dan me soltó despacio y extrajo la taza con leche del micro, le soplo un par de veces y me la entrego.

-No, esto no tiene nada que ver con Dae. – le dije, cuando este se puso de frente

-¿Entonces?

Me quede callada, esperando a que las palabras fluyeran, pero estas se reusaban a contestar, su mirada se clavaba más y más en la mía y de repente una frase pobre salió de mi boca.  

-Me regalaron un viaje a Haeundae-gu por un mes.

-Vaya – soltó una carcajada – menos mal que continuaras viva.

Hice una mueca y le saque la lengua como cuando éramos pequeños, él se rio aún más fuerte, pensé en reírme, pero un bostezo salió en su lugar, el me quito la taza de las manos, y me condujo hacia mi habitación, al llegar, dio un clavado a mi cama y me indico que me acostara a su lado.

-¿Cómo en los viejos tiempos? – pregunte

-Como en los viejos tiempos -  respondió.

Me acurruque a su lado, y después de unos segundos, caí profundamente dormida.

El despertador, sonó a las 6:00 am, “5 minutos más” pensé, estire la mano, para callar el irritante sonido, que hoy era más abrumador que nunca.

-Arriba – Dan jalaba las cobijas

- Ni loca – conteste mientras las jalaba de vuelta.

-Volveré en 5, si no estás en la ducha para entonces, traeré el agua fría – hablo divertido, mientras yo me retorcía en la cama.

Salió de la habitación y yo me arrastre hasta la ducha, cuando salí, él estaba haciendo desayuno.

-Buen día, bella durmiente.

-Prefiero ser la cenicienta. – bufe

-¿Por qué? – pregunto mientras me servía la comida.

-¡Porque tengo a la hermanastra malvada! – le reproche

El soltó una carcajada y yo reí con él.

Me presente a trabajar a la hora habitual, subí a mi área de trabajo, atravesé el living y abrí la puerta del estudio esperando a que estuviera sola, como era lo normal, pero la sorpresa me invadió al verlo sentado en su silla, este se erguio sobre su altura al verme, diablos, ya no podría evitarlo, lo inevitable estaba a punto de suceder.

-Acerca de lo de ayer, yo - su voz se quebró.

- Yongguk – suspire – no tienes por qué preocuparte, tienes novia y lo entiendo.

-Ese es el problema, ella no es… dios ¿Cómo lo digo? – él se empezó a tensar y de pronto sus manos se aferraron a mi hombros. – No es como piensas.

-¿Entonces qué es?

El me soltó y se volteó  bajando la cabeza.

-No lo entenderías. – murmuro

-Explícamelo – dije mientras posaba mi mano en su hombro.

El giro para verme, en su mirada, había un sentimiento que yo no comprendía del todo, me contemplaba triste, decepcionado incluso algo molesto, pero no hablaba, y por un momento, comprendí que no valía la pena estar enojada, que por más que me doliese, no quería perder lo que tenía con aquel individuó, yo quería seguir siendo cercana a él, lo deseaba con todas mis fuerzas.

-Yongguk- hable por fin – No te estreses demasiado, estoy bien, no quiero, que esto afecte lo que tenemos. – le sonreí con todas mis fuerzas

El me miro absorto, incapaz de comprender lo que decía.

-Quiero seguir siendo tu amiga.

El bajo la mirada reflexionando y la volvió a subir, su mirada ahora era distinta, ahora el sentimiento de alivio se manifestaba por todo su rostro, suspiro, y en aquel suspiro se quitaba un gran peso de encima.

-Me alegro, que así sea.

Rodeo mi cuello con su brazo e instintivamente, yo rodee su torso con los míos, nos quedamos así un buen rato, ser su amiga no era tan malo.

One way love (B.A.P fanfic)¡Lee esta historia GRATIS!