Fuiste tú

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Capítulo 44

Subimos las escaleras en silencio, sinceramente tenía miedo a preguntar. Acaso… ¿era posible que Dae hiciera algo como eso? Las palabras de G- Dragon habían embargado mi mente. Estaba sumida en mis propias ideas cuando la puerta de mi departamento se abrió.

-Nat, ¿Estarás bien, sola? – pregunto Guk con la mano en el picaporte abriéndome el paso.

-Eh, este, si – respondí ida, aun sin comprender la realidad.

-¿Segura? – Pregunto – Mañana comenzaran las promociones del disco.

Lo mire, sorprendida.

-¿Ah sí?

Suspiro.

-No poder verte hasta muy tarde – me cogió los hombros -¿Estarás bien?

Asentí.

-Claro – mentí, la verdad es que no quería que se fuera. Sabría que en el momento en el que cruzara la puerta. Independientemente de cualquier cosa, la bajada de mi montaña rusa con Dae, comenzaría. 

-Nat, debes cuidarte cariño – se acercó para plantarme un beso en la frente – Estas más pálida y delgada y tus ojeras son peores que las mías – subió hasta la parte superior de mi cabeza – Solo cuídate – pidió nuevamente.

-Vale – suspire – eso hare.

El me sonrió débilmente y se alejó. 

-Dios – Dije recargándome en la puerta casi sollozando - ¿Qué demonios hare? dios…

Hay personas que se meten en tu vida sin pensarlo, personas que se vuelven parte de ti sin necesidad de cordialidades, personas que se vuelven tan naturales como respirar… y ese era Guk. Sin embargo también existen aquellas que buscan su lugar, que buscan desesperadamente ser parte de uno. Y ese es Dae. Dae y yo… bueno, solo nosotros comprendíamos lo que éramos. Quiero decir, el habito es más fuerte el instinto. Yo instintivamente quiero a Guk mi cuerpo lo pide. Así de simple. En cambio Dae era mi hábito, había acostumbrado a mi cuerpo a su tacto, a su presencia, a sus palabras, a su olor inconfundible. Y esa noche. Tirada en el suelo de aquella habitación vacía con ninguna compañía más que la de una lámpara con luz perdida, sobre el suelo helado y las alas de una mente destrozada, entendí cuan sola estaba. Y el vacío que me causaba y entonces pensé que incluso las personas con el corazón más puro rompen sus promesas. Sí, es así…. Entonces ¿Cuál es el punto de enamorarse? Si aun así al final aquello que te causo una alegría inmensa, aquello que te hizo volar… te desplomara de nuevo en el piso… ¿Cuál es el punto de soñar? ¿Cuál es el punto de crecer? Si aun después de eso… terminaras a fajo cero.

Al día siguiente, espere su llamada y fue entonces cuando descubrí la diferencia de su voz, una voz que cargaba culpa. No hable más de lo necesario. Él sabía. Yo sabía. Lo inevitable estaba por ocurrir.

Sentados frente a frente. Sentía como la sangre se me congelaba en el pecho. El mundo giraba, pero no parecía percibir otra cosa que no fueran esos enormes ojos cafés viéndome con lo que parecía ser tristeza… “Habla” pedí en mi mente mientras se acercaba “Di que es mentira” me repetía una y otra vez “Por favor, dime que no has roto tu promesa.

-Nat… - Murmuro.

-¿Fuiste tú? – pregunte, con la ínfima esperanza que dijera que no.

-Nat yo… - quiso excusarse… demonios no lo negó…

-Maldición Dae – grite - ¡fuiste tú, joder!

-Yo, no quiera, yo… te juro que no fue mi intención… yo solo quería…

-¡Que! – Interrumpí - ¿Qué me extorsionaran? Joder ¿sabes cuantas noches no dormí? Maldición… dijiste… tu prometiste -…y rompí en llanto – dijiste que no harías nada para lastimarme… Dae ¿Por qué?

-Nat… - dije posando sus asquerosas manos en mis hombros.

-No me toques – lo empuje violentamente – no te atrevas a tocarme.

Exhalo, exasperado.

-Yo solo quería que conocieras al verdadero Guk. – me dijo mirándome a los ojos. – Me llamaron, me citaron en una cafetería bastante rara… cuando llegue ahí, el chico me extendió las fotos, dijo que no quería dinero, que solo quería que las pusiera en tu casa. Tu aun estabas en el hospital y a parte de la aseguradora yo era el único que tendría acceso a tu casa sin forcejear nada. Al principio me enoje, les dije que ni en sueños les ayudaría… pero después… después, me dijeron que Guk había rentado la casa de enseguida y que no tardaría mucho en tu… bueno tu… y el… - cerro los ojos con negación - … prometieron que si les ayudaba, te harían ver la verdadera personalidad de Guk, te harían ver lo mujeriego y poco hombre que es… y así te olvidarías de, el… yo… yo… en ningún momento quise que esto pasara… Nat… te juro que no sabía lo que podrían hacerle a la empresa… ni que te usarían de señuelo en los Estados Unidos. Nat… te juro que no… yo solo… no quería perderte.

Lo mire unos segundo… verdaderamente no estaba mintiendo…pero estaba confundida… así que hice lo más razonable.

-Vete – le pedí.

-Nat… - pidió – no hagas esto.

-¿Qué YO no haga esto? – lo mire sorprendida

-Por favor… - pidió una vez más

-No Dae, vete – dije fría – no te quiero ver. Tal vez querías que conociera al verdadero Guk… pero termine conociendo al verdadero TU. Inseguro, maleable, eres capaz de vender a tu novia, tu mejor amigo, y tu empresa por tu miedo. ¿Tan poco confías en ti?

¿Nunca han sentido que lo que están diciendo es tan malo, que les quema la boca cuando salen? Pues ese fue el caso, en ese momento. Sabía que lo estaba destrozando. Lo sabía. Sus ojos me lo mostraban el dolor que sentía con cada silaba que escupía. Pero estaba dolida. Y ya era tarde para arrepentirse.  

-¿Eso es lo que piensas? – dijo con la voz quebradiza.

-Si – dije sin mirarle.

-Bien –soltó – es bueno saberlo.

Y salió por la puerta, sin mirar atrás.

Camine en círculos por mi casa, al poco rato recibí una llamada de la empresa.

-Nat – dijo Hye al otro lado de la línea – sé que es tu día libre pero ¿puedes venir un momento? Es algo parecido a una urgencia.

-Ah por supuesto – dije y colgué a los segundos.

No me arregle mucho antes de salir. Al llegar a la empresa, Guk me esperaba en la puerta junto con el Jefe, HimChan y YoungJae.

-¿Qué pasa? – pregunte una vez que cruce la puerta.

-B.A.P se disolverá – Soltó el Jefe – el disco no saldrá, así que señorita Grey, puede recoger sus cosas, ya no es necesaria en esta empresa.

¿Algo parecido a urgente? ¿Enserio Hye? ¡Esto es el mismo infierno!

-No puede hacer eso – proteste

-Lo siento Grey, pero mis chicos se están separando, la música ya no fluye y nuestro vocalista principal ya no puede cantar y Jae ha dicho que su Dae no está. El tampoco. Y los padres de Zelo han estado molestando. Ya no tiene caso Grey. Se acabó.

-¡Eso es una mierda! –grite

-Se acabó Grey – sentencio con voz fría –déjalo ya.

Me quede pasmada. Ya no sentía el peso sobre mis talones cuando Guk me atrajo hasta sí.

-Saldremos de esta –dijo – tranquila, déjamelo a mí.

Pero en el fondo sabio, que eran solo palabras. El mundo ya no giraría como antes y la vida ya no sería dulce. Simplemente el mundo que estaba a mis pies y que no sabía que existía, hoy se derrumbaba. A esto se le llama, perder sin saber lo que has perdido. Se le llama despertar de la ignorancia. Se le llama simplemente vida.  

One way love (B.A.P fanfic)¡Lee esta historia GRATIS!