Cuenta regresiva

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Capítulo 23

Un mes parecía bastante largo en aquel entonces, hoy solo contaba con una semana y media para descifrar mis sentimientos, antes había dicho que no lograba encasillar a Daehyun en ningún tipo de amor, pero hoy, me daba cuenta que eso era mentira, Daehuyn despertaba en mi sentimientos confusos, al principio ni siquiera me gustaba, no pasaba de un sentimiento de ternura, hoy más que atractivo me resultaba alucinante, cada día le quería más, verme es sus ojos, más que un lujo era un placer, no lo deseaba, no le anhelaba carnalmente, al menos no por el momento, pero algo en él, despertaba mi deseo de acariciarlo, de abrazarlo, de no soltarlo, si, exactamente ese deseo de protegerlo.

Respire, sentí el tacto del agua sobre mi piel, estaba helada, pero mi cuerpo ya se había acostumbrado a aquella temperatura, la alberca del condominio, más que espaciosa era cómoda, pacifica, y más a esas horas en las que los demás se hallaban dormidos, bueno casi todos.

Unas manos se posaron en mí y me zambulleron al agua, sentí el agua en los pulmones cuando accidentalmente inhale un poco de agua con sabor a cloro, salí despavorida con ayuda de las mismas manos solo para encontrarme con Daehyun, quien me miro divertido al otro lado.

-Te mirabas tan calmada…

-Que tenías que hacerlo – dije  sarcásticamente dulce

  Soltó una leve carcajada.

-¿En qué pensabas?- pregunto al final

 Suspire, pase mis manos cuidadosamente hasta su cuello, recorriendo con la punta de los dedos la medalla, resultaba internaste como había llegado esa medalla a su cuello, no me dolía el hecho que la llevase puesta, sino el hecho de que no sabía si podría permanecer ahí.  

-Todavia tengo un poco más de la semana – dijo con una sonrisa – no creas que me rendiré estando tan cerca.

-No espero que lo hagas.

-Bien, porque no lo hare.

-Dae… – dije, no muy segura de lo que saldría de mis labios

-¿sí? – pregunto curioso

-creo que te quiero – dije al fin, con la cabeza gacha.

Se tensó un segundo, pude sentir sus músculos engarrotarse a través del agua.

-Nat… - dijo después de varios segundos 

No respondí, no sabía que decir.

-¿Sabes lo que has dicho? – pregunto sin ocultar la felicidad que había detrás.

Lo mire absorta con los dientes aferrados al labio inferior.

-deja ahí – puso la punta del dedo índice sobre mis labios, obligándome a liberarles del agarre feroz que los aprisionaba. – terminaras sangrando.

-Dae… yo…

-Shh – dijo abrazándome – hare de cuenta que no has dicho nada, ese te quiero no cuenta.

-¿por…

-Porque has dicho creo, y eso no me basta. – dijo sin perder la felicidad que lo caracterizaba – la próxima vez que lo digas, quiero que estés segura.

-Aun te queda una semana -  le recordé en un murmullo casi inaudible

-Y tres días – dijo abrazándome más contra su pecho.

No recuerdo la última vez que me había sentido de esa manera, como si el mundo no girara, como si el tiempo se detuviese, ese momento que pasa tan lento pero tan rápido a la vez, que aquello que parece eterno pasa en un abrir y cerrar de ojos, ese abrazo infinito duro puco, porque al final me quede con ganas de más.  

Esa misma noche no puede dormir, 10 días me quitaban el sueño, como esos últimos diez segundos de entrenamiento, esos en los que das tu último aliento y empieza la cuenta regresiva, esos 10 segundos que son eternos, que son los que más arden, que piden a gritos que se acabe, cuando  el cuerpo ya está fatigado y cansado, pues así estaba mi mente, fatigada y cansada.

Di vueltas en la cama, mire el reloj 2:30 a.m., mierda, me dolía todo el cuerpo, como si hubiese cargado una vaca por los hombros y dado 30 vueltas a la playa, subiendo bajando escaleras.

Un ruido me desconcertó, anonadada, busque entre las cobijas, sabía que el ruido era perteneciente a mi celular, mas no sabía quién diablos podía llamar a estas horas de la madrugada.

-Bueno – conteste en voz baja, un poco exaltada por la lucha contra las cobijas.

-¿Nataly? ¿Te eh despertado? Perdona necesitaba escucharte.

Me doble, este idiota sabía exactamente como y cuando llamar y encima sabía las palabras correctas a decir, sinceramente lo odiaba pero me odiaba más a mí por no poder odiarle, y además por ser tan jodidamente estúpida y no poder colgarle. 

-¿Qué quieres Guk? – dije secamente.

-Decirte que te quiero Nat, perdóname por favor.

-¿¡Qué tú me que!? – tuve que controlarme para no gritar.

-No mentí antes y no miento ahora Nat – me interrumpió, agradecida por el gesto refunfuñe al otro lado, pero igualmente agradecida porque si no habría perdido los estribos y de mi boca habrían salido cosas peores.

-¿Entonces porque… - respire para poder contemplar la frase - … te fuiste?

-Es difícil de explicar…

-inténtalo, tal vez no es tan difícil – me odie le estaba dando una oportunidad, y si era lo bastante buena como para convencerme, seguramente caería de nuevo.

-Nataly, yo… solo… - respiro frustrado – solo sé que te quiero.

-No sé si creerte…- dije en un leve murmullo.

- Te echo mucho de menos– afirmo sin preguntar – no quiero lastimarte y juro que si lo eh echo, eso va cambiar, lo estoy arreglando, solo tienes que esperar un poco más.

-¿Un poco más… cuánto? – pregunte exasperadamente triste.

-10 días

-Guk yo…

-piénsalo si, sé que te estoy pidiendo demasiado hasta yo me siento estúpido diciendo esto, pero solo piénsalo.  

-De acuerdo – suspire

-Bien. – sentí su sonrisa al otro lado de la línea y no pude evitar sonreír con él.

El sonido de la llamada se cortó a los pocos segundos, no me sorprendí, era típico de YongGuk irse sin despedirse, lo había aprendido y lo había aprendido de mala manera, pero de alguna forma yo era más feliz de esa manera, y sé que él era consciente de eso, era como algún tipo de mensaje subliminal, “Me voy, pero volveré, no me despido porque esto no es un adiós” Así es, el siempre volvía a joderme la existencia.

Volví a recostarme sobre la almohada contando 10 segundos antes de dormirme, sabía que en cuanto despertase al día siguiente, independientemente de las horas de sueño que haya tenido, la cuenta regresiva empezaba su curso.   

De repente la vaca sobre mis hombros se había vuelto más gorda. 

One way love (B.A.P fanfic)¡Lee esta historia GRATIS!