Capitulo 48

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Jay, necesito que vengas a buscar a los demás, yo iré a buscar a Axel y a Annabelle que están en otro lugar. Dile a Mich que valla al despacho de Lucifer a buscar a Demi.

Seque mis lágrimas y salí de las mazmorras con el corazón hecho pedazos, ella no tenía alguna criatura que estuviera en libertad y que le pasara vitalidad, por eso no resistió la tortura. Y lo peor es que Malkon debe estar muerto también, eran mellizos, ambos sentían lo que el otro.

Con pasos apresurados caminé por los alrededores del castillo buscándolo. Según lo que yo sentía no estaba lejos. Extendí mis alas y alcé el vuelo en busca del lugar en el que lo tenían. Observe hacia el tártaro y supuse que estaba en ese edificio. Nunca había ido a ese lugar, pero hoy sería el día.

Aterricé frente a la entrada. Empuje la puerta con rapidez y me adentre en el lugar sin meditarlo.

En medio de ese lugar se encontraba Axel flotando dentro de una gigante jaula de cristal. Su cuerpo estaba boca arriba con múltiples heridas en su cuerpo.

Comencé a golpear el cristal viendo como poco a poco se rompía. Un golpe más y todos los cristales salieron volando. Corrí hacia abajo de donde el flotaba para poder atraparlo cuando comenzó a caer.

El estaba débil y entonces en ese momento recordé aquel trozo de papel que una vez encontré en la puerta de la habitación de Axel.

Pegue mi frente a la de el con lágrimas corriendo por mi rostro y escuchando como poco a poco su corazón dejaba de latir comence a aspirar todo su dolor físico. Esperaba que el me siguiera amando tanto como yo a él, porque de lo contrario uno de los dos moririra. Las lágrimas corrían con descontrol por mis mejillas, algunas de felicidad y otras de puro dolor.

Mi vista se colocó borrosa y un dolor inmenso en todo mi cuerpo me hizo soltar a Axel. Mi respiración era entrecortada, todo giraba y quería vomitar. Entonces comencé a llorar más fuerte. Todo el dolor que estoy sintiendo lo sintió él por casi un año. Comencé a vomitar y por lo poco que veía lo que salía de mi boca era de color negro.

Senti unas manos sosteniendome hasta que termine de vomitar y luego me levanto en sus brazos a lo estilo nupcial.

—Estas débil, déjame, yo puedo caminar sola —mi voz estaba rasposa y mi garganta dolía como los mil demonios, sin mencionar que tenía unas enormes ganas de llorar porque sentía una opresión en el pecho que no me dejaba tranquila.

Era como si algo me faltara, como si algo se hubiese ido de mi lado y aquello me hacia tanta falta que la opresión se hizo presente. Era como si la mitad de mi mundo me faltara; como si Demi y Axel me faltaran. Entonces comprendí que no solo había aspirado su dolor físico sino también sentimental. Comence a llorar libremente sobre sus brazos. Pero él no me decía nada. Los sollozos se hicieron más fuertes.

—Axel, perdóname por todo lo que te hice —dije entre sollozos.

—Guarda silencio —su voz sonó muy grosera. Pero antes de volver a disculparme caí desmayada por todo el dolor que mi cuerpo sentía.

***

—Niña, tranquila —esa era la voz de Axel.

Quería abrir mis ojos al escuchar las risas de Demi, pero no podía.

—¡No me digas niña! Soy tu hija —Demi se escuchaba muy enfadada y su voz era menos infantil y más clara.

—Eso no lo sé —contestó lentamente Axel —puedes ser hija de Walter tanto como de James —contestó simple.

—¡Que soy hija tuya, por Dios! —grito la pequeña frustrada.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora