Capitulo 15

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Narra Axel

Luego de que Lucia cerrara la puerta me quede mirándola por unos segundos, sabia que algo le pasaba y estaba ansioso y preocupado, si Lucia empezaba a utilizar sus poderes inconscientemente podría llamar la atención de ángeles y demonios.

Me di la vuelta lentamente y comencé a caminar hacia el ascensor, necesitaba una dosis para calmarme y debía buscarla. Presione la planta 0 y espere impaciente a que llegara, cuando abrió sus puertas con pasos apresurados me acerque a mi auto y sin mas me adentre en el para ponerlo en marcha y salir hacia las calles de Londres. Sentí una presencia en el auto y le pegue con fuerza al volante.

—¿Que mierdas haces en mi  auto, Agata? —ella se hizo visible para mis ojos.

—Quería hablar contigo —su voz era melosa y seductora.

—Pues habla de una vez —la presione.

—Están cerca de encontrarnos —empezó a explicar —debemos irnos de aquí.

—Si tan solo Lucia recordara todo fuera mas fácil, pero por tu maldita culpa las cosas están mas difíciles que antes.

—¿¡Mi culpa!? Lo único que hice fue protegerla —yo reí sin gracia.

—Tu me convenciste de borrarle la memoria, Agata, eso no fue protegerla ya que gracias a eso no podemos simplemente irnos de aquí —ella soltó un grito de molestia.

—Gracias a ella dos ángeles están prófugos, Axel, no vale la pena todos los sacrificios que hacemos por ella —apreté con fuerza el volante.

—No creo que meterte a mi cama aya sido un sacrificio que hicieras por ella, solo querías ponernos las cosas difíciles a mi y a Lucia, por eso le borraste la memoria con la esperanza de que ella no recordara y así tu te podrías quedar conmigo ¿crees que soy estúpido? se perfectamente por que haces cada cosa.

—¡Las cosas no son así! Tu a mi ya no me interesas —esta vez reí con sorna.

—Te has metido en mi cama unas diez veces, te he tratado brusco unas tres y las otras cinco te he echado, tan solo por dignidad no volverías a meterte en mi cama, pero no, aun lo sigues haciendo, eso es mas que suficiente para darme cuenta de tu interés hacia mi.

—Te odio —su voz estaba llena de rabia.

—Mira como me afecta —me reí en su cara literalmente.

—¿Por que me tratas así? —mire hacia ella y sus ojos estaban cristalizados.

—¿Acaso eres bipolar? Ahora mismo estabas odiándome —ella suspiro y se trago sus lagrimas.

—Te crees la gran cosa por ser el príncipe ¿que ganas maltratandome? —cerré mis ojos unos segundos.

—Todo esto esta pasando por tu culpa, si te hiero, si te ofendo, si te maltrato es tu culpa, Agata. ¿Cuantas veces no te dije que te alejaras de mi? ¿Cuantas veces no te dije que yo no te podía amar? Y aun así seguías a mi lado, empece a tratarte mal para ver si así recapacitabas y te alejabas, pero no, la ultima estupidez que cometiste fue ofrecerme tus servicios y yo no me podía negar - frene el auto de golpe.

—¡Yo llegue primero que esa estúpida! —restregué mi cara harto y frustrado de todo esto.

—Pero a ella si la amo, a ti no.

—Me las vas a pagar, la haré sufrir a ella y de paso a ti también —mi cuerpo paso de estar frustrado a estar enojado.

—¡Sal del maldito auto si no quieres que absorba tu asquerosa alma en menos de 5 segundos! —ella se resistió a salir - ¡SAL DEL MALDITO AUTO! —grite con violencia. Mi vista poco a poco se fue volviendo mas oscura y supe que mis ojos se habían vuelto negros.

Ella me miro furiosa y luego abrió la puerta del auto para salir y cerrarla de un portazo.

Acelere el auto a toda velocidad y conduje hasta los barrios mas bajos de Londres. Estacione el auto y mire al cielo que estaba cada vez mas oscuro. Con pasos apresurados me adentre en un bar que estaba al otro lado de la acera. El humo y el olor a alcohol invadió mis fosas nasales e hice una mueca, después de aquella vez en la que entre en un coma etílico no he vuelto a beber alcohol. Me senté en una mesa del fondo y observe todo el lugar en busca de alguien a quien absorberle su alma.

Me puse de pie y fui a la barra, pedí una cerveza que sabia no bebería y luego de pagar me fui a mi mesa, al llegar vi a una chica pelirroja, pechos grandes, nariz perfilada y ojos negros. Me senté en la mesa con una sonrisa y puse la cerveza frente a ella.

—Hola —dijo con una sonrisa —disculpa que me sentara en tu mesa, pero es que como vez el lugar esta casi lleno y no encontraba donde sentarme.

—No te preocupes, de todas maneras vine aquí en busca de una chica con la que pasar el rato —fui demasiado directo, pero creo que ella busca lo mismo.

—Estoy disponible —empezó a enrollar su cabello ondulado en su dedo indice.

—¿Que esperamos? —ella sonrió y se puso de pie para empezar a caminar hacia la salida.

Yo la seguí y cuando salimos a la calle note como su menudo cuerpo se estremecía debido al frió que empezaba  a hacer y su vestido verde corto no la ayudaba en nada. La seguí hasta un callejón y justo cuando ella iba a lanzarse a besar mis labios tome su barbilla entre mis manos y sonrei perversamente.

—O no, no puedes besarme, no le seré infiel a mi novia —su rostro se frunció y me miro extrañada.

—¿Entonces a que viniste por aquí? —trato de zafarse de mi agarre pero no lo logro.

—En busca de una alma sucia a la cual absorber —ella no entendió mis palabras y me importo poco.

La pegue de la pared con fuerza y ella soltó un gemido de dolor, apreté su barbilla haciendo que su boca se abriera y me acerque a ella lo suficiente como para absorber por completo su alma, el placer que me provocaba escuchar los gritos ahogados que salían de su garganta solo lo superaba el tener a Lucia cerca. Su cuerpo se retorcía tratando de parar la tortura pero yo lo evitaba hasta que se dejo de mover y sus ojos fueron perdiendo el brillo que una vez tenían.

—¿Axel?

Narra Lucia/Charlotte

Me encontraba sentada en el sofá frente a la mesa de los muebles mientras observaba un jarrón al cual le había sacado las flores para poder utilizarlo. Lo miraba tan profundamente con la intencion de moverlo, pero no podía, no podía repetir el suceso de hace unas horas en el salón de clase.

Había olvidado mi cuaderno debajo de la mesa y tuve que devolverme para buscarlo, entonces cuando llegue al salón me pare en la puerta y mentalmente llamé al cuaderno para no tener que ir a buscarlo y entonces como por arte de magia el cuaderno salió de debajo de la mesa y voló hasta mi, salí como alma que lleva al diablo del salón de clases y llegue a casa sin decirle nada de lo sucedido a nadie, ahora estaba tratando de recrear la misma escena con diferente escenario y no funcionaba.

Frustrada de no poder repetir el suceso me levante del sofá y empece a caminar hacia la cocina, pero entonces sentí un fuerte dolor en mi espalda que me hizo caer de bruces al piso, el dolor fue tan repentino que no lo vi venir, solté un grito de dolor al escuchar el crujir de los huesos de mi espalda, mi vista se empaño y me preguntaba ¿Que pasaba? esto no era normal, dolía como el demonio y sentía que mi piel se abría. Termine tirándome al piso hasta que el dolor menguo y me pude levantar.

Me sentía diferente, y mas liviana, ademas de que sentía que algo colgaba de mi espalda, con pasos veloces  camine hacia mi habitación y en el espejo del closet me observe y la sorpresa que me lleve me dejo totalmente pasmada.


Nota

Gracias por leer.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora