Capítulo 25

21.8K 2.6K 173
                                    

Grite exasperada una vez mas, no pense que hacer esto fuera tan dificil; pero me equivoque.

Acomode un poco la tela para que no se me viera nada y cerre mis ojos. Solo pensaba en irme a casa. Senti como algo se desprendio de mi y al abrir mis ojos un humo morado con brillitos se esparcio frente a mi. Segundos despues un portal de forma cuadrada se abrio. Solte un grito de alegria y corri hacia el antes de que se cerrara.

Una vez lo cruce me sorprendi en sobre manera al ver el lugar en el que me encontraba. Si, estaba en casa, pero en mi antigua casa de Estados Unidos. Mire a todos lados y me di cuenta de que era de madrugada, ya que no habia nadie en la calle y todas las puertas se encontraban cerradas. Mire mi casa y estaba todo apagado. Sin pensarmelo dos veces pase entre los barrotes y me sorprendi un poco. O estaba muy flaca o era una especie de habilidad. Ignore eso y mientras caminaba a la entrada principal ajuste un poco la tela de mierda, esa.

Me pare frente a la puerta e intente abrirla, pero era obvio que tendria seguro. Me agache y levante la alfombra para buscar la llave que siempre estaba ahí y di un par de brinquitos al encontrarla en el mismo lugar de siempre. La incerte en la cerradura y le di vuelta hasta que escuche el click que me indicaba que el seguro ya no estaba puesto. Saque la llave y la puse donde la habia encontrado. Con cuidado abri la puerta y extrañamente no chirrio.

Con pasos lentos y precavidos me adentre en la casa tal vez con la idea de que algo fuera a salir de la oscuridad con intenciones de atacarme. La madera crujia bajo mis pies cada vez que daba un paso adentrandome un poco mas en la casa. Al entrar en la enorme sala me encontre con todos los muebles cubiertos con sabanas blancas. Segui de largo y empece a subir las escaleras que me llevarian al pasillo. Ese pasillo en el que vivi el susto mas grande de mi vida gracias a Annabelle. Una sonrisa se escapo de mis labios ante tales recuerdos.

Termine de llegar a la puerta de mi habitacion y la abri despacio. Una lagrima se escapo de mi ojo izquierdo. Cuanto tiempo habia pasado desde la ultima vez que estuve en esta habitacion. Termine de entrar y cerre la puerta detras de mi.

La melancolia invadio mi sistema y solo queria hecharme a llorar, mi vida era mas sencilla cuando solo tenia que preocuparme por Hanna y Jack. Deje de pensar en como seria mi vida si nada de lo que paso hubiese pasado ya que era absurdo, de todas maneras no podria cambiar nada aunque quisiera.

Camine hasta el baño y al entrar tantee la pared en busca del interruptor con la esperanza de que no hubiesen cortado la luz electrica. Sonrei al ver como la habitacion se iluminaba por completo dejandome ver mi antiguo baño.

No estaba del todo sucio, pero tampoco tan limpio. Deje caer la tela que cubria mi desnudes. Me sonroje al recordar que Walter me habia visto de tal forma, y lo peor es que parecia escanearme sin pudor alguno.

Me acerque al mueble donde se guardaban las cosas nuevas y todo estaba en su lugar. Aunque considerando que yo o bueno Charlotte era la unica dueña nadie tenia derecho a entrar y llevarse nada. Tome unas sales de baño con olor a lavanda y me acerque a la tina. Abri la llave y el agua salio fria. Era de esperarse, la caldera no estaba encendida. Enjuague la bañera y luego le coloque el tapón para que se llenara.

Una vez llena le verti el frasco completo y me meti en el agua. Me relaje al instante. Me sumergi en el agua y no se si fueron horas las que pase debajo sin la necesidad de respirar. Considerando que ni corazón tenia era algo lógico.

Saque mi cabeza, suspire y sin poderlo soportar un poco mas empece a llorar. Tantas cosas malas que me habian pasado y no habia sacado todo el dolor que sentia por completo. Mi hijo, maldita sea, lo queria conmigo al igual que a Axel. Todo era tan doloroso, no sabia que perder a un hijo fuera algo tan malditamente insoportable, pero es que era un pedazo de mi que me fue arrebatado de una manera violenta y totalmente intencional.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora