Capitulo 23

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—¿Esta es la parte en la que me rio? —el hombre suspiro mientras rodaba sus ojos color violeta.

—Déjame decirte que ese lindo cuerpecito no se hizo gracias a la naturaleza, además de que tus poderes no salieron de la nada —iba a responderle al loco este, pero empecé a tener ahorcadas, me doble en el suelo y empecé a vomitar en el piso todo lo que me había comido, podía ver como la carne cruda salía de mi cuerpo junto con sangre negra.

Las manos del tal Walter se posicionaron en mi cabello recogiéndolo. Mi estomago dolía y cada que intentaba respirar salía sangre por mi nariz, era doloroso. Cuando termine de sacar todo me limpie la boca con el dorso de la mano y me aleje de todo lo que había vomitado.

—Necesitas un nuevo corazón para poder comer comida normal —mire a Walter con ojos llorosos.

—¿Que se supone que deba comer hasta encontrar uno nuevo? ¿¡Y como mierdas consigo yo un corazón nuevo!? —él se sentó a mi lado con gracia y elegancia.

—Bueno puedes absorber almas para conseguir uno nuevo —su voz causaba escalofríos por todo mi cuerpo.

—Fácil —me encogí de hombros.

—No lo es, debes absorber almas puras, almas de niños u adolecentes con almas limpias —suspire y sorbí mi nariz pues sentía sangre bajar por ella.

—¿Como cuantas? —él cruzo sus dedos sobre sus rodillas flexionadas.

—Unas diez, el problema es que después de probar las almas vas a volverte adicta a ellas —explico.

—¿Que pasa si no quiero absorber las almas de personas inocentes? —él empezó a balancearse de un lado a otro chocando mi hombro con el de él.

—Deberás absorber almas sucias por toda la eternidad y si tampoco quieres hacerlo morirás.

—Opto por absorber almas puras y vivir normal, no pienso abandonar la Nutella —el soltó una pequeña risa. Que sonido mas glorioso.

—Ahora hablando de cosas importantes —se acomodo en el piso para quedar frente a mi —primero lávate la cara, estas toda llena de sangre —le hice caso y me lave la cara y la boca —bien —dijo una vez volví a mi posición —Eres una completa estúpida —fruncí el ceño —¿Cómo se te ocurre enfrentar a Lucifer con tan solo poderes de ángel?

—Iba con mis amigos —me excuse.

—Ni que fueran el escuadrón de la muerte —rodo los ojos —aun siendo mi elegida debes buscar un ejercito o una Legión para poder acabar con Lucifer ya que él esta con la trillizas.

—No buscare nada —sus ojos se tornaron oscuros, casi purpuras.

—Repites esa barbaridad y te daré un golpe, no me importa que seas mi bebe —suspire cansada.

—¿Para que mierdas hare eso? Mi vida es una completa mierda, perdí todo lo que me importaba y no sabes cuanto duele, duele como el infierno —mis ojos se humedecieron —¿Cómo te sentirías si matan y destruyen lo que mas amas? Mi vida consistía en una sola cosa y era Axel, luego mis alas y cuando me entere de que tenia un bebe eso se convirtió en lo mas importante ¡ ME LAS ARREBATARON LAS TRES EN CUESTION DE SEGUNDOS! —brame furiosa por su desconsideración —Además ni siquiera se si en verdad eres mi creador —sus ojos volvieron a la normalidad.

—Eso te pasa por no leer los libros que te deje —dijo calmado —no pase siglos escribiendo y enviando libros para que tu vengas y no los leas ninguno.

—Si hablas de los libros que habían en la puerta loca, habían muy pocos libros y solo llegue a leer uno —me cruce de brazos.

—Oh, entonces alguien los tomo —se encogió de hombros con simpleza.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora