Capitulo 6

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Un mes después

Me encontraba sentada en la sala con un nuevo cuaderno de dibujo, estaba ya de noche y yo debía ir a dormir, pero algo me lo impedía. La bombilla que iluminaba la sala se apagó haciendo que yo diera un pequeño respingo en mi lugar. No estaba a oscuras pues entraba suficiente luz por el ventanal. 

Me puse de pie para ver si se había quemado un fusil, pero entonces vi como el piso del  departamento se iba llenando de humo, quería entrar en pánico pero no tenía control de mi cuerpo, el se manejaba solo y yo solo estaba como una espectadora mas. Miré hacia todos lados en busca de algo que me dijera de donde provenía el humo, pero no vi nada.

Mi cuerpo por si mismo se dio la vuelta lentamente. Cuando dio la vuelta de 180 grados quede frente a frente con el rostro de él. Le sonreí y el hizo lo mismo. Su mano se elevó hasta mi rostro y acarició mi mejilla con delicadeza, después fue acercando su rostro al mío hasta quedar lo suficientemente cerca como para que nuestros labios se rozaran. Respirábamos el mismo aire y yo en silencio rogaba porque me besara, pero mi plegaria no fue escuchada, pues él se alejo de mi con una sonrisa burlona.

Recuerda, mi princesa después todo fue desapareciendo poco a poco y al final...

Desperté.

Parpadee deprisa para que mis ojos lograran acostumbrarse a la luz que entraba por el ventanal. Observé a mi alrededor y al ver donde estaba había concluido que me había quedado dormida en el sofá, vi la hora y apenas eran las 3 de la tarde. 

—De seguro me quede dormida después de haber comido —dije para mi misma.

Anoche no había dormido del todo bien dibujando el rostro de mi chico misterioso. Intenté cientos de veces pintar perfectamente sus ojos pero nunca lo lograba, pues nunca había tenido la oportunidad de ver sus ojos de cerca hasta ahora. Había soñado con él una vez más y por suerte él se había acercado. Él siempre decía la palabra recuerda, pero hasta ahora no sabía el porqué de ello. En mis sueños cuando él estaba presente no podía moverme a mi antojo, tampoco podía hablar y eso me frustraba.

 Con paso animado caminé hasta mi habitacion, la había reorganizado y para mi se estaba perfecta. La cama la había pegado de la pared mas cercaban, el escritorio lo había colocado a un lado del enorme closet que estaba empotrado en la pared, las dos mesitas de noche las había colocado una al lado de la otra junto a la cama. Así el centro de mi habitacion había quedado libre y era ahí donde tenia mi caballete con un lienzo totalmente blanco e impoluto.

Tomé las pinturas verde y gris que había comprado hacía unas semanas y las coloqué en el piso al lado de unas cuantas hojas. Tomé el lápiz y comencé a trazar el rostro de mi chico imaginario. Cuando terminé empece a colorear su iris. Imaginaba sus ojos una y otra vez en mi cabeza hasta que terminé de hacer el dibujo. Me había quedado perfecto y era el único en su clase. En todo un mes había tratado de hacerlo perfecto, pero solo hoy pude hacerlo. Unas cuantas lagrimas salieron de mis ojos y sonreí orgullosa. Al fin había podido hacer una replica exacta del rostro que me atormentaba por las noches.

Fui al baño y lave mis manos para luego volver a mi habitacion y lanzarme a la cama, estaba cansada debido a los extraños sueños que tenía con ese chico. 

Siempre decía estar cansada de verlo en sueños, pero la verdad es que antes de dormir, en silencio, le rogaba al cielo volver a verlo.


(...)

—Charlotte —una voz lejana me llamaba, pero no quería abrir los ojos, estaba muy cómoda durmiendo —¡Charlotte! —ese ultimo grito me hizo abrir mis ojos deprisa y levantarme de mi cama y mirar hacia todos lados. No era en mi habitacion, por lo que supuse que los gritos provenían de la puerta principal.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora