Capitulo 45

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lacomelibros44

—Te gané —quite la espada de su cuello mientras sonreía.

—Eso es bueno —yo acomodé su brazo dislocado y luego él se dejó caer al suelo descansando.

—Tu mocosa es un grano en el culo, tiene dos días y ya parece un bebe de 3 años ¿Acaso es eso normal? —pregunto Hanna a gritos.

—Número uno, a mi bebé no le dices mocosa ni grano en el culo, solo yo le puedo decir así y número dos, si es normal que crezca así, va a llegar un momento en que se detendrá su crecimiento y se quedará así para toda la eternidad —su boca se abrió con sorpresa pero luego lo entendió ya que con los vampiros era similar.

—Osea que a mi bebé le pasara lo mismo —afirmo más para ella que para nosotros.

—Cuando lo tengas si.

—¿Qué haras con ella cuando te toque ir al infierno? —sonrei ante esa pregunta.

—Ya tengo un plan para eso —luego de esto me dirigí a la casa para darme una pequeña ducha.

Durante las dos semanas siguientes me la pasé entrenando a mi hija, si, rápidamente la niña seguía creciendo y yo la ayudaba con sus poderes, ella tenía los mismos poderes que yo, pero otros los heredó de su padre y esos eran desconocidos para mi.

Las tropas de criaturas mágicas estaban listas para pelear, pero sabía que dentro de ellos habitaba miedo por lo que les depararía el futuro. No estaban seguros de ganar la guerra pero yo si.

Mi bebé ya parecía una niña de cinco años, estaba más que hermosa y su pelo colorido me encantaba.

Aún faltaban alrededor de cinco días para entrar al infierno, pero esos días pasarían tan rápido que en ocasiones me atemorizaba, pero entonces recordaba todo el daño que me hicieron y ese temor se convertía en odio.

Una vez estuve aseada y vestida salí al pasillo, pero entonces un quejido se escuchó en mi mente. Alguien me pedía ayuda a gritos.

Me sostuve de la pared para no caer y visiones pasaron por mi mente. Axel estaba tirado en el suelo con sus alas tiradas en el piso. Un grito salió de mis labios y empecé a sentir como el ambiente comenzaba a enfriarse. Mi mente estaba en otro lugar y no podía ver, todo estaba azul y eso me preocupaba.

Hasta que sentí unas manitas en mi pierna derecha y una vocecita gritándome.

—¡Mami! ¡Mami! ¿Que te pasa mamita? —mire hacia el piso y pude ver otra vez.

La pared que había estado tocándo estaba cubierta de un denso hielo y el piso estaba cubierto de llamas en las cuales mi niña estaba. Estas acariciaban su cuerpo sin hacerle daño como si de brisa se tratase. La tomé en mis brazos con lágrimas en los ojos y pude ver que ella también tenía lágrimas en sus preciosos ojitos de color azul en las orillas y gris en el centro.

—No me gusta que llores por papi, yo también lo vi, pero iremos a salvarlo hoy - abrí los ojos horrorizada, mi niña había visto esa escena tan fea de su padre.

—¿Cómo que hoy? —me pregunté por lo más importante que había dicho.

—Ahi abajo hay una hermosa niña diciendo que tiene que hablar contigo urgente, la tengo dentro de un campo de fuerza porque no se si es una amenaza aunque es linda —mi bebé se sonrojó a más no poder, entonces de inmediato supe que se trataba de Annabelle.

Corrí escaleras abajo con Demi aun sobre mi. Al bajar dentro de un campo de fuerza morado se encontraba ella gritando y perjurando que mataría a quien la había encerrado.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora