Capítulo 33

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—No me dejes sola —le rogue una vez mas a Annabelle.

—No puedo desaparecer por tanto tiempo, soy la unica que aun conserva la confianza de Lucifer y si la pierdo no podre seguir informandote de nada de lo que pasa en el infierno —asenti para luego suspirar mientras me desplomaba en el sofa.

—No se por donde empezar —ella acerco sus manitas a mi rostro y me sonrio.

—Necesitas a alguien que este a tu lado ayudandote, ni Mikaeli, ni Malkon, ni Snaiderx, ni Lucero, ni Kira pueden hacerlo por que estan encerrados. Necesitas a alguien en quien puedas confiar para que te ayuden a encontrar esos objetos que necesitas ademas de que primero tienes que conseguir esa legión. Debes empezar por ahí y te recuerdo que muchos principes y princesas estan encerrados en las carceles del bosque helado —sus ojos se desviaron de mi rostro —mierda, me esta buscando —dicho esto beso mi mejilla y desaparecio dejando brillos de color dorado en todo mi alrededor.

¿Y ahora que hago yo sola?

—Vamos al infierno —me dije a mi misma —¡No, Lucia! ¿Estas loca? —rei al responderme yo misma —¡No! Bueno solo un poco. Pero solo iremos al bosque helado —espere unos segundos y me volvi a contestar —va, que mas da.

Corri hasta mi habitación y busqué ropa decente para ponerme. Tome unos pantalones verde oscuro y unis botas militares de cuero. Tome un sueter negro y amarre todo mi cabello en una coleta. Una vez lista me teletrasporte hasta el bosque helado. Como una vez estuve allí no tuve que entrar por la puerta o por un portal.

En cuanto abrí mis ojos me encontre con una espesa nieve blanca que cubría casi todo a su alrededor. Comencé dando pasos cortos y observando a todos lados para no sorprenderme con cualquier cosa que estuviera oculta en la oscuridad.

Cuando me di cuenta de que nada saldria empecé a buscar las carceles. En cuanto encontre una pude sentir la corona sobre mi cabeza. Me la quite y la sostuve en mi mano antes de dar un paso al frente para buscar la cerradura. Cuando la encontre encajé la corona en la cerradura y luego le di vueltas hasta que la puerta emitio un "clic" indicandome que estaba abierta.

En cuanto la puerta se abrió algo salto hacia mi, pero antes de que pudiera tocarme lo paralicé. Era una niña con una maraña de pelos rojizos.

—No te hare nada —susurre en su direccion. Se que no podia moverse y por eso no me contesto. La desparalicé pero esta vez no se me lanzo.

—¿Tu quien eres? —levanto su cabeza y quede maravillada con tan lindos ojos verdes.

—Soy Lucia y vine a ayudarte —ella asintio y pronto sus ojitos se llenaron de lágrimas —hey, no llores.

—Mis papis murieron y ahora yo soy la reina, el queria que yo lo ayudara pero el no me cae bien - ella empezo a negar y luego corrio hasta mi para abrazarme —no me lleves con el.

—No lo hare, preciosa ¿Pero, que eres? —acaricie su cabello un par de veces.

—Soy un hada —susurro.

—Te llevare a donde perteneces, pero ahora necesito que me ayudes a sacar al resto de criaturas —ella asintió y tomo mi mano para empezar a arrastrarme.

—Muchas veces escucho a un enano gritando en esta direccion —me señalo un caminito angosto y cubierto de hielo.

—Vamos rápido —ella me empezo a jalar mientras corria con sus pequeñas piernitas, la niña parecia tener alrededor de 8 años y me da tristeza que haya perdido a sus padres tan pronto.

—Ahí es —me señalo una caja oscura igual a la de ella y yo hice el mismo procedimiento anterior, solo que esta vez nada intento atacarme.

—Ya era hora de que aparecieras —bufo el pequeño enano mientras salía —ni lo pidas, contigo si luchare no con el idiota de Luci —la niña tapo su boca antes de que dijera el nombre completo.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora