Capitulo 26

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—Vete a la mierda, Walter —abri los ojos sorprendida ¿Dios dice groserias?

—No le daras ninguna puta corona —de Walter no me sorprende ¿pero de Dios? Claro que si.

—Se la voy a dar y me importa un comino lo que digas —¿quien dice comino en este siglo? Dios.

—No le puedes dar una corona del cielo a un demonio —Walter gruño molesto. Dios paso las manos por su cabello exasperado.

—Te dije que no me importa, lo hare quieras o no - por primera vez alguien noto mi presencia y ese alguien fue Dios, ya que Walter estaba de espaldas a mi y se dio la vuelta para ver a quien observaba Dios.

—Pense que tardarias mas —gruñi con molestia, el hijo de puta me dejo por horas barada en medio de la nada.

—Hola, Lucia. Vine a traerte algo que te pertenece desde hace mucho - una corona aparecio en la mano de Dios, era hermosa. De plata y con piedras de color morado y azul, como mi cabello, solo que sin negro.

—Es muy bonita —me acerque a el y la tome en mis manos —¿Por que me la das? —el metio sus manos en sus bolsillos y sonrio, su sonrisa te transmitia paz y serenidad.

—Te pertenece, cuando eras un ángel eras una princesa, esa fue la unica forma que encontre para ayudar a Axel sacandote del infierno, no te la habia dado y ahora lo hago - asenti y pase mis dedos por la bonita corona.

—Pero ¿Que hare con la del infierno? —el lo penso por unos segundos.

—Esta corona nunca aparecera si estas en el infierno, sin embargo en otros lugares si, como en el olimpo, el reino de los elfos, hadas u otros seres no malignos. Seras respetada tanto por especies malignas como magistrales.

—¿Por que? —él sonrio una vez mas.

—Te dije que contarias conmigo y luego de que Walter te enseñe todo lo que debes saber deberas pelear y bueno, necesitaras toda la ayuda posible. No puedo ir y matar a todo el que pueda pues eso va en contra de mis ideales, pero si puedo dejar que convenzas a mis suplitos para que lo hagan.

—Muchas gracias —el me arrebato la corona y la coloco sobre mi cabeza.

—¿Donde diablos estoy? —mire hacia el piso y me encontre con un chico de unos 17 años, sus ojos eran azules y miraba a todos lados desorvitado.

—Ah, es tu comida —Walter hizo un movimiento con sus dedos y el chico callo inconciente —solo debes abrir su boca y aspirar, con eso es suficiente —me acerque al chico y abri su boca, lentamente aspire y una bruma blanca empezo a salir de el y a pasar a mi cuerpo hasta que no quedo nada.

—No se siente bien —admiti. Mire a todos lados y Dios ya no estaba.

—Ya se fue —asenti.

—Ve a descansar un poco, mas tarde te dare tu primera leccion - Walter tomo el cuerpo y lo coloco sobre su hombro.

—¿De que trata?

—Quiero ver tu destreza en situaciones dificiles y peligrosas —mordi mi labio algo asustada —no moriras, te lo aseguro - asenti y el salio de la casa. Yo subi las escaleras hasta mi supuesta habitacion y me tire en la cama a descansar un poco.

***

Entreabri mis ojos al sentir a alguien abrazandome por la cintura
Mi pecho estaba sobre algo y eso hizo que me sobresaltara. Me tranquilice al saber que era el pecho de Walter y me quede dormida una vez mas.

***

Bostece un poco y me estire en la cama para luego ponerme de pie. Walter ya no estaba en la habitacion y supuse que ya teniamos que ir a darme mis lecciones. Me adentre en el baño y cepille mis dientes, amarre mi cabello en una coleta y sali de la habitacion en busca de Walter.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora