Capitulo 18

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Un mes después

Caminaba por las calles de Londres mientras pensaba en como habían cambiado las cosas, antes era un chica que se escandalizaba al tener pensamientos impuros, pero que ahora tenia sexo con Axel mas veces de las que me gustaría admitir.

Tropecé con alguien por nadar en babosalandia y casi caigo al suelo.

—¡Ay! lo siento —me disculpe, cuando mire a la persona con la que había tropezado abrí mis ojos enormemente.

—¿Lucia? —respire entrecortadamente y unas imágenes que pasaron por mi cabeza hicieron que me doliera fuertemente —¿Estas bien? —negué lentamente y ella me tomo del brazo para caminar conmigo hacia no se donde, el aire acondicionado de algún lugar me hizo suspirar de alivio, en las calles hacia un poco de calor —bebe esto —ella me paso un vaso con agua y sin pensármelo dos veces me lo bebí todo.

—Te conozco —afirme después de que el dolor se me pasara - pero no se de donde - ella sonrió.

—Soy la exnovia de Axel, me conociste por medio a él, cuando estuviste viviendo en la casa de sus padres, yo también vivía ahí y bueno, tuvimos una pequeña rivalidad —me gustaría decir que ella era pesada, pero no, su sonrisa era dulce y amable.

—Te recuerdo rubia y con ojos azules —sus mejillas se tornaron rojas, al parecer estaba avergonzada.

—Estaba tratando de imitarte —se encogió de hombros —Pensé que al ser parecida a ti Axel me haría caso —yo negué riendo —pero cuando me di cuenta me quite el rubio oxigenado y volví a mi color de cabello normal.

—¿El rosado es tu color de cabello normal? —asintió —¿También en los ojos? —asintió otra vez. —¡Wau!

—Soy un demonio muy extraño —se encogió de hombros —por si no lo recuerdas, mi nombre es Lucilda, pero dime Ilda, es feo, pero es mejor que Lucilda.

—Mejor te digo Luci —ella negó.

—Así te dice Axel.

—Entonces te digo Lucero —ella iba a protestar y la frene —no acepto un no por respuesta.

—Esta bien, esta bien —levanto las manos en son de paz.

—Yo debería estar con los chicos, pero si quieres puedes venir —ella negó —si, iras —ella suspiro.

—Esta bien, vamos.

Salimos de la cafetería y comenzamos a caminar hacia el edificio.

—¿Sigues viviendo con los padres de Axel? —ella negó.

—No, ya deje de vivir ahí —asentí.

—¿Sabes? necesito ayuda con algo —ella detuvo sus pasos y me miro atenta —necesito que me digas si sabes que significa esto —le mostré mi tatuaje y ella sonrió.

—Es latín y significa hizo una pausa y sus ojos rosados se volvieron negros —recuerda —cuando dijo eso unas voces se escucharon a la par de la suya, fue siniestro, sus ojos volvieron a la normalidad y sonrió.

—Gracias —ella asintió y volvimos a caminar.

Cuando llegamos al piso 13 podía escuchar los latidos del corazón de Lucero, estaba nerviosa y se notaba a puras leguas por como estrujaba sus dedos unos con los otros.

—De seguro me estrangula en cuanto me vea entrando —yo negué.

—No lo hará.

Abrí la puerta de mi departamento la cual estaba abierta y entre para luego dejar pasar a Lucero, una vez adentro cerré la puerta y camine hacia la sala en donde estaban todos, sus rostros pasaron de tener sonrisas a ser surcados por la confusión al ver a mi acompañante, mire a Lucero y esta lucia atemorizada además de que sus ojos poco a poco se fueron oscureciendo.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora