Capitulo 7

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—¿Quieres una invitación? 

Ay su voz, Dios es mejor que escucharla en sueños. 

Es tan madura y masculina. Necesitaba desesperadamente aire.

—Oye, no voy a estar sosteniendo esto todo el día —rodó los ojos y soltó las puertas. 

Salí de mi ensoñación y entré a la caja de metal que esperaba pacientemente poder llevarnos.

—Lo siento —susurré bajito, tan bajito que dudé de que él pudiera escucharme, pero lo hizo.

—No tienes que preocuparte, aunque eso fue algo extraño —rio  —se que soy lindo, pero no como para dejar paralizada a una chica, en especial una chica tan linda como tu.

—En realidad si eres lindo, muy lindo, demasiado como para ser real —seguía susurrando, pero extrañamente él lograba escucharme.

—Gracias —mis mejillas se tornaron rojas al percatarme de lo que había dicho. Acababa de decirle al chico que aparecía en mis sueños que era muy lindo. 

Él me observo por el rabillo del ojo y sonrió.

—Se siente bien cuando alguien te dice lindo. Lo normal es que uno se lo diga a las chicas, no ellas a nosotros. Es lindo que lo hayas dicho —el ascensor se había tardado mas de lo normal en llegar. Mis manos temblaban y mi corazón seguía latiendo a velocidad de muerte. Suspiré profundo.

—Creo que soy diferente —el aire me faltaba y eso se notó a leguas en mis palabras.

Él no dijo nada mas y justo cuando el ascensor se detuvo recordé que debía haber presionado el numero de mi piso y no lo hice. Miré hacia el control de números y vi que él había presionado el piso 13. Lo miré, pero él ya estaba saliendo del ascensor. Camine detrás de él deprisa y sentí que mi corazón se iba deteniendo poco a poco, cuando se paró frente a la puerta 13 deje escapar un jadeo.

Esto me ha dejado con los nervios en el cielo. ¿Como diablos el chico que apareció en mis sueños aparece frente a mi justo en el edificio en el que vivo y sobre todo que viva justo al lado de mi departamento? 

Llegué a mi puerta y tomé las llaves de mi bolsillo delantero. Con vehemencia buscaba la llave que abría la puerta, pero mis manos temblaban tanto que terminé dejando caer el llavero. Trataba de no mirar hacia mi izquierda para no tener que verlo. Me agaché y tomé la llave, busqué mas despacio la que abría la puerta y la inserté en el cerrojo. Después gire la perilla y entré en mi casa cerrando con un portazo detrás de mi. 

Eché hacia atrás mi cabello suelto en risos y corrí hacia mi habitación. Cuando entre busqué el cuadro, el cual había puesto en el closet y al verlo lo deje caer al suelo. Era él. Aunque el chico del ascensor tenia un piercing de aro en la nariz y su rostro se veía mas maduro y su cuerpo mas fornido, era él.

Empecé a llorar como loca mientras iba a la sala, estaba entrando en un estado de nerviosismo incontrolable. Lo peor de todo es que imágenes pasaban por mi cabeza atormentandome mas de lo que ya estaba. En un momento de desesperación lance un florero al suelo y a ese le siguieron mas cosas de cristal. Por ultimo me lance al suelo a llorar. En mi retina no tenía guardado antecedentes de casos como este. Nunca había llorado tanto en mi vida.

Empecé a tener pequeñas contracciones por tratar de controlar mi llanto. Él vivía al lado y me escucharía. Poco a poco sentí como mi cuerpo se calmaba, pero entonces una imagen paso por mi cabeza. Era ese chico con alas negras y ojos sin pupila. Solté un chillido y comencé a jalarme el cabello.

—No puede ser, no puede ser, no es real, solo fue mi imaginación —susurraba en voz baja mientras me tomaba la cabeza y me mecía de adelante hacia atrás.

Mi Ángel GuardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora