Capitulo 21

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  "Tenéis razón, no sirvo para nada."

Al cabo de 1 mes.

Justin:

Riiiiiing, riiiiiiing. El despertador taladraba mi cabeza. Un sonido ronco salió del interior de mi garganta. No quería despertarme, ni siquiera tenía fuerzas pero me obligué a ello. Uno, dos, mis pies cayeron a un lado de la cama. Me desperecé como pude y me levanté subiéndome un poco los calzoncillos que se habían caído, seguramente al moverme en la cama. Salí por la puerta listo para tomar cualquier mierda que Ryan hubiera preparado. Por una vez, ni eso me importaba. Podría comer cualquier porquería en este momento. Total, ¿qué mas daba? Todo acababa en el mismo sitio.

Cuando salí Ryan ya estaba vestido con su habitual traje de etiqueta. Siempre perfecto. Siempre impecable. Debería empezar a vivir la vida mas en serio.

Levantó la vista mientras aún tenia su taza en los labios. Alzó las cejas al hecharme un mejor vistazo. “Vístete, bro. No tengo ganas de ver lo que sea que tengas por ahí colgando.” Colocó su taza en el fregadero una vez hubo terminado y agarró su chaqueta de una de las sillas colocándosela a toda prisa mientras miraba al reloj de la cocina.

“Mira, tío, no tengo ganas de tu mierda.” Escupí dejándome caer en el sofá.

“Tu no tienes ganas de nada desde que ___ no está.” Un golpe bajo.

Giré mi cabeza para encararle antes de que saliera por la puerta. “Vete a tomar por culo.”

Se encogió de hombros y abrió la puerta de entrada. “Sabes que tengo razón.” Dijo guiñándome un ojo mientras cerraba detrás de él.

Maldito gilipollas.

**

“Y pues apareció, ¿sabes? La tía cogió y lo besó. No la veía capaz y lo hizo.” Volvió a reír. Con esa risa estúpida que solo hacía que me irritara todavía mas.

Aún no sabía porque seguía pegada a mí. Ah sí. Mi vista bajó de nuevo a su prominente escote. Sonreí. Ahora entendía por qué.

“¿Justin, estas escuchándome?” Unas manos acariciaron mi nuca lentamente, rozando sus uñas contra mi cuello. Llamaba mi atención pero la verdad es que su cara me importaba cero.

Agarró mi cara con ambas manos, por la mejilla, obligándome a mirarla. Seguía pensando que sus tetas era mejor lugar. La cara de Katy se colocó a centímetros de la mía y deseé alejarla en seguida. Pero, ¿qué mas daba? Ya no había nada de que preocuparse. Era un cabrón. ___ por fin lo supo. Y a la única a quien le importaba eso lo mas mínimo era a Katy. Así que, ¿por qué no? Estaba bastante buena además. Y en la cama era una fiera. Joder, aún recordaba la última vez. Cuando la hice gritar como la perra que es y ella pedía más, más y más. Porque las guarras nunca se cansan.

“¿Qué?” Susurré cuando la imagen de ella debajo de mí se disolvió.

“¿Me estabas escuchando?” Ladeó su cabeza aún con sus manos en mis mejillas.

“¿Realmente importa eso nena?” Agarré su cintura con mis manos y la pegué con un movimiento fuerte a mí. Jadeó. Ya la tenía. “Ahora no me apetece hablar...”

Me incliné sobre ella. Mis labios rozaron con cuidado su cuello, aspirando su aroma. Perfume barato. Yo deseaba el olor a vainilla, a libro nuevo, a felicidad. Ese que ella desprendía. No el de Katy. Pero lo tenía, no iba a tenerlo más.

“Justin...” Su gemido me hizo despertar. Centrate en esto, olvida de una puta vez a ___. No eres ni has sido lo suficientemente bueno para ella. Date cuenta de una puta vez.

Esclavos de la noche.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora