Capítulo 19

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Miro la hora en el teléfono y eran las seis de la mañana. No tenía ningún mensaje ni ninguna llamada perdida. Intento volver a dormirme sin ningún éxito. La cabeza me daba vueltas y tenía la nariz congestionada. Me toco el pelo, estaba húmedo. Es realmente extraño, porque siempre que me lo lavo procuro secármelo después. Ahora que lo pienso, no recordaba como había llegado a la cama. Decido recapitular mis últimos pasos hasta haber llegado allí, pero todo lo que logro evocar está borroso y me parece confuso. Pero de repente reacciono y me acuerdo de Oliver. Estuvo en mi casa, tal vez fue el quién me metió en la cama.

Me levanto y me dirijo al cuarto de baño. Al entrar veo las toallas por el suelo, cuando las cojo para ponerlas en su sitio noto que están húmedas. De repente mi memoria se desbloquea y recuerdo lo que había pasado la noche anterior. Me había bañado con Oliver ––no puedo evitar sonrojarme cuando me acuerdo de ese momento–– todo iba bastante bien entre nosotros, el ambiente estaba cargado de electricidad; los dos nos dimos cuenta de ello. Pero todo se fue al traste cuando Oliver me dijo que Isaak estaba enamorado de mí.

Me desmayé. ¿Cómo una afirmación así pudo haber causado tal efecto en mí? El único sentido que le veo es que debido a que mis sentimientos hacia Isaak estaban cambiando, aquella afirmación podía darle un giro a nuestra relación. Cosa que no podía pasar. Aclarado eso, sigo sin saber como llegué a la cama, pero por lo menos, tengo una respuesta a la pregunta de por qué me había desmayado. Tuve esa reacción porque sí que sentía algo por Isaak.

Me visto rápidamente con lo primero que encuentro en el armario sin pararme a pensar en si la ropa combinaba o no, ahora ese no era uno de mis mayores problemas. Salgo de mi habitación y me choco de morros con mi padre. Tenía el pelo revoloteado, y unas leves bolsas moradas debajo de los ojos. Pero a pesar de eso, le brillaban los ojos de felicidad y no paraba de sonreír. Comprendí que había pasado la noche con su compañera de trabajo. No me hablaba mucho de ella, pero si que sabía que más de una vez habían quedado después de trabajar. No la conocía, pero me caía bien si ponía a mi padre de buen humor.

—No me puedo creer que llegues ahora a casa. Me siento como si fuera tu madre y tuviera que castigarte. Tú harías lo mismo si se tratara de mí. Debo de admitir que me alegro tanto por ti que esta vez te lo voy a dejar pasar.

Se ríe entendiendo que se lo estaba diciendo con ironía. Sin venir a cuento me abraza. Me alegro mucho de que lo haya hecho porque hace días que no tenemos muestras de afecto después de lo que había pasado entre nosotros. Sin decir nada, se va a su habitación más contento que cuando había entrado.

Estoy segura de que se va a ir a dormir, así que tengo el tiempo suficiente para ver a Oliver sin ningún tipo de problema. Bajo a la cocina para desayunar. Miro el reloj y eran las ocho menos cuarto. Era la primera vez que me levantaba tan pronto un domingo. Era demasiado temprano para ir a hablar con Oliver, todavía estaría durmiendo. Me asomo a la ventana de la cocina desde donde se puede observar la ventana de su habitación para corroborarlo, y como yo pensaba, tiene la persiana bajada. Eso quiere decir que sigue durmiendo.

Me paso dos horas haciendo los deberes que tenía atrasados del instituto y estudiando para los exámenes que voy a tener dentro de nada. Tengo la sensación de haberlo hecho todo mal ya que no conseguía concentrarme. Mi cabeza no dejaba de pensar en Oliver, pero lo que es peor, tampoco dejaba de pensar en Isaak. Había sido una mala idea hacernos pasar por novios, lo único bueno de todo esto es que el admirador, de momento, había dejado de molestarme. ¿Y si mi admirador era Isaak desde el principio? No. Me negaba a pensar eso. Aunque si me pongo a pensarlo no había vuelto a aparecer desde que hicimos pública nuestra "relación". Joder, no podía seguir torturándome de esta manera, necesitaba respuestas.

Después de media hora comiéndome la cabeza, debatiéndome entre si debía ir a hablar con Isaak o no, decidí que lo mejor era hablar con él y así, poder solucionar las cosas para que todo volviera a ser como antes. Le mandé un WhatsApp diciéndole que en cinco minutos me iba a pasar por su casa. Y así hice. En cinco minutos me planté en su casa.

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