Capítulo 32

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—Es el último verano que nos queda para pasar tiempo juntos antes de que empecemos la universidad. No sabemos dónde vamos a ir ni que vamos a hacer con nuestras vidas, no puedes dejarnos e irte a Madrid. Tu madre no te puede obligar a hacerlo— Isaak estaba bastante mosqueado.

—Lo sé, no me voy a ir. Quiero pasar el verano contigo, con Simón y con Oliver. Creo que por eso mi padre no quería que me pusiera en contacto con mi madre, seguro que le dijo que quería que me fuera con ella pero él le diría que no.

—Entonces estoy de acuerdo con tu padre, aléjate de ella— le pegó un trago a su cerveza.

—Vale, sí. Pero... ponte ahora en mi lugar. Emily es mi madre, es parte de la familia, no puedo dejarla tirada. A lo mejor me necesita y por eso quiere que vaya.

—Ella fue la primera que te dejó tirada, tanto a ti como a tu padre— cierro los ojos con dolor al escuchar las duras palabras de Isaak.

—Tienes razón, ignoraré sus llamadas a partir de ahora— le cogí la mano por encima de la mesa y le di un leve apretón. No sé por qué dije aquello, claro que iba a contestar las llamadas de mi madre.

Ahora mismo, nos encontrábamos en el pub más frecuentado por los jóvenes del pueblo en el que de vez en cuando Simón actuaba con su banda, el Tikki's. Fuimos allí después de que nos dieran las notas de clase y luego de la inesperada llamada de mi madre. Normalmente, a estas horas de la mañana, el local estaría cerrado al público, pero claro, Simón estaba ensayando con su grupo y como Isaak está saliendo con él, no han tenido más remedio que dejarnos entrar.

Horas después, Isaak y yo ya habíamos perdido la cuenta de las cervezas que nos habíamos tomado, y encima, se nos unió Simón cuando los componentes de la banda se fueron a sus casas a descansar.

Tenía un montón de mensajes de mi padre y de Oliver, tenía miedo de leerlos así que pasé de los dos. Me daba miedo decirle a mi padre que las notas que había sacado no eran las adecuadas y, no sabía como sacarle a Oliver el tema de Madrid puesto que sí que me hacía un poco de ilusión ir. Nunca había salido de Mason a mi edad, me gustaría ver mundo, y esta sería una buena manera de comenzar.

—Así que la pequeña Allison se va de viaje a Madrid y no nos quiere llevar con ella— dijo Simón. No recuerdo habérselo dicho.

—Como lo oyes. Nos va a dejar tirados a todos, ya verás cuando se entere Oliver— vale, no se lo he dicho yo, ha sido Isaak. Genial.

—Chicos, que no me voy a ir a ninguna parte. Son trece horas de vuelo, ni loca voy a subirme a un avión tantas horas, no quiero morir tan pronto— lo que acababa de decir tenía un poco de verdad, pero por lo menos, les hice reír y desviar el tema de conversación.

—Hablando del rey de Roma— miramos los dos hacia la puerta y allí estaba Oliver, apoyado en el marco de la puerta de la entrada, observándonos. Desde la distancia en la que se encontraba no podía distinguir sus facciones. ¿Estaba enfadado? ¿Contento? ¿Tenía el mismo humor de esta mañana?

—Por favor, no mencionéis nada del viaje— les susurré antes de levantarme de la mesa dejándolos allí sentados apurando las últimas gotas de las cervezas que habían pedido.— Hasta mañana chicos— salí con Oliver fuera del local, ninguno de los dos dijo nada hasta que nos subimos en su coche.

—Allison...— cogió con fuerza el volante.

—Ahórrate lo que me tengas que decir. Sé que debería de haberte contestado los mensajes, pero estaba disfrutando de pasar unas horas con Isaak a solas después de clase. No te puedes enfadar por eso, aunque entiendo que te hayas preocupado por mí.

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